¿Los hombres se deprimen menos o los medimos mal?
A las mujeres se les diagnostica depresión mayor casi el doble que a los hombres (Salk et al., 2017). Los hombres, en cambio, mueren por suicidio unas 2,3 veces más que ellas (OMS, 2021). Para explicarlo circula desde hace décadas una hipótesis: muchos hombres sí estarían deprimidos, pero lo expresan con alcohol, ira o conductas de riesgo, y por eso no aparecen en las cifras.
Revisé los estudios que suelen citarse a favor. Es cierto que muchos hombres muestran la depresión de otra forma, y vale la pena preguntar por eso en consulta. Lo que no hace es explicar la brecha. Cuando se mide a hombres y mujeres con la misma vara, ellas siguen deprimiéndose más. La depresión masculina oculta sale sobre todo de escalas armadas con lo que los hombres reportan más, y que por eso encuentran más depresión en ellos.
De dónde sale la idea
Todo empezó en Gotland, una isla sueca. En 1983 y 1984 se capacitó en depresión a los médicos generales y en los años siguientes bajaron los suicidios (Rihmer et al., 1995), salvo los de hombres, que casi no se movieron. Wolfgang Rutz y su equipo vieron que pocos hombres en riesgo llegaban al médico, aunque muchos eran conocidos por la policía o los servicios sociales (Rutz et al., 1997). Traducido: estaban mal, y su malestar llegaba a otras ventanillas.
De ahí salió la Escala de Depresión Masculina de Gotland (Wålinder y Rutz, 2001), que suma estrés, irritabilidad, agresividad y alcohol al ánimo triste. El problema es que si defines la depresión masculina por las conductas que los hombres presentan más, vas a encontrar más depresión en los hombres. Casi todas estas escalas arrastran ese círculo.
El estudio más citado es el de Lisa Martin y su equipo (2013). Con una encuesta representativa de Estados Unidos armaron una escala de síntomas «masculinos» que mezclaba ira, sustancias y conductas de riesgo con irritabilidad, estrés y problemas de sueño. Con ella superaban el umbral el 26,3 % de los hombres y el 21,9 % de las mujeres. Al sumarle los síntomas tradicionales, la diferencia dejó de ser significativa: 30,6 % de los hombres y 33,3 % de las mujeres. De ahí salió el titular de que la brecha desaparece.
Christine Kuehner objetó en una carta (2014) que el análisis usó una submuestra de alto riesgo y que llamar depresión masculina a cualquier síntoma que los hombres reportan más no convence. Los propios autores admitieron después que no recomiendan usar esas escalas (Martin et al., 2014).
Con la misma vara, la brecha sigue ahí
La prueba que importa es aplicar la misma medida a hombres y mujeres. Möller-Leimkühler y Yücel (2010) lo hicieron con la escala de Gotland en 1018 universitarios de Múnich. Las mujeres tenían más riesgo de «depresión masculina» que los hombres (28,9 % frente a 22,4 %) y puntuaban más alto en irritabilidad, agresividad y estrés. La muestra no es representativa, pero el dato incomoda: con la escala pensada para ellos, ellas salen peor.
En las encuestas de salud mental de la OMS, con datos de 21 países y más de 110 000 personas, Viviane Kovess-Masfety y colegas (2013) sumaron la irritabilidad persistente como criterio de depresión mayor en adultos. La prevalencia de vida pasó de 11,2 % a 11,6 %. Los autores concluyeron que sus resultados no apoyan ampliar los criterios.
Fuera del análisis de Martin, no encontré ningún estudio representativo que mida igual a ambos sexos y borre la brecha.
Lo que sí cambia en la consulta
Lo que sí difiere es la forma. Un metaanálisis de 32 estudios y más de 108 000 personas encontró que los hombres con depresión reportaban más consumo problemático de alcohol y drogas, más conductas de riesgo y más problemas para controlar impulsos. Las mujeres reportaban más ánimo deprimido, cambios de apetito o peso y alteraciones del sueño (Cavanagh et al., 2017). Ojo: son personas ya identificadas con depresión, así que el estudio describe cómo se presenta y no cuánta se nos escapa.
Eso sí cambia la entrevista. Y no basta con sumar el alcohol o la ira a la lista de síntomas: importa para qué le sirve a ese hombre el trago o el portazo. Beber puede tapar un ánimo que lleva meses por el suelo o tener otras razones que piden su propio tratamiento. A veces el enojo es solo enojo.
Cuando un hombre llega diciendo que está estresado y que todo le molesta, pregunto por el ánimo y por el interés aunque no los mencione, pregunto cuánto está tomando y, si veo malestar, pregunto directamente por ideas de muerte, algo que no aumenta las ideas suicidas (Dazzi et al., 2014). Con una mujer que llega irritable hago lo mismo.
Referencias
- Cavanagh, A., Wilson, C. J., Kavanagh, D. J., y Caputi, P. (2017). Differences in the expression of symptoms in men versus women with depression: A systematic review and meta-analysis. Harvard Review of Psychiatry, 25(1), 29–38. https://doi.org/10.1097/HRP.0000000000000128
- Dazzi, T., Gribble, R., Wessely, S., y Fear, N. T. (2014). Does asking about suicide and related behaviours induce suicidal ideation? What is the evidence? Psychological Medicine, 44(16), 3361–3363. https://doi.org/10.1017/S0033291714001299
- Kovess-Masfety, V., Alonso, J., Angermeyer, M., Bromet, E., de Girolamo, G., de Jonge, P., Demyttenaere, K., Florescu, S. E., Gruber, M. J., Gureje, O., Hu, C., Huang, Y., Karam, E. G., Jin, R., Lépine, J.-P., Levinson, D., McLaughlin, K. A., Medina-Mora, M. E., O’Neill, S., … Kessler, R. C. (2013). Irritable mood in adult major depressive disorder: Results from the World Mental Health Surveys. Depression and Anxiety, 30(4), 395–406. https://doi.org/10.1002/da.22033
- Kuehner, C. (2014). Is it all depression? JAMA Psychiatry, 71(3), 337. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2013.4334
- Martin, L. A., Neighbors, H. W., y Griffith, D. M. (2013). The experience of symptoms of depression in men vs women: Analysis of the National Comorbidity Survey Replication. JAMA Psychiatry, 70(10), 1100–1106. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2013.1985
- Martin, L. A., Neighbors, H. W., y Griffith, D. M. (2014). Is it all depression? Reply. JAMA Psychiatry, 71(3), 337–338. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2013.4408
- Möller-Leimkühler, A. M., y Yücel, M. (2010). Male depression in females? Journal of Affective Disorders, 121(1–2), 22–29. https://doi.org/10.1016/j.jad.2009.05.007
- Organización Mundial de la Salud. (2021). Suicide worldwide in 2019: Global health estimates. https://www.who.int/publications/i/item/9789240026643
- Rihmer, Z., Rutz, W., y Pihlgren, H. (1995). Depression and suicide on Gotland: An intensive study of all suicides before and after a depression-training programme for general practitioners. Journal of Affective Disorders, 35(4), 147–152. https://doi.org/10.1016/0165-0327(95)00055-0
- Rutz, W., Wålinder, J., von Knorring, L., Rihmer, Z., y Pihlgren, H. (1997). Prevention of depression and suicide by education and medication: Impact on male suicidality. An update from the Gotland study. International Journal of Psychiatry in Clinical Practice, 1(1), 39–46. https://doi.org/10.3109/13651509709069204
- Salk, R. H., Hyde, J. S., y Abramson, L. Y. (2017). Gender differences in depression in representative national samples: Meta-analyses of diagnoses and symptoms. Psychological Bulletin, 143(8), 783–822. https://doi.org/10.1037/bul0000102
- Wålinder, J., y Rutz, W. (2001). Male depression and suicide. International Clinical Psychopharmacology, 16(Suppl. 2), S21–S24. https://doi.org/10.1097/00004850-200103002-00004
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