Imágen: Javier Joaquin

Sebastián Ríos reporta para el diario argentino, La Nación:

Para muchas madres (y padres) de chicos en edad de amamantar, las redes sociales representan una compañía durante los habituales desvelos a la hora de dar la teta o consolar a los pequeños en sus despertares nocturnos. Tal es así que una encuesta internacional realizada para Facebook muestra que la ventana que se extiende entre las 4 y las 7 de la mañana constituye el momento del día de mayor tráfico para los padres primerizos.

“¡Facebook fue mi gran compañero en la teta nocturna! -recuerda Rocío Abuin, de 35 años, mamá de Ciro, de uno-. Me mantenía despierta todas las noches. Mientras Ciro se alimentaba, yo miraba el timeline hasta que llegaba al punto que había visto la noche anterior. Miraba quiénes ponían me gusta y los comentarios de gente conocida y desconocida: me leía todo. También aprovechaba y miraba los álbumes de fotos de gente que vende ropa y zapatos (¡llegué a pedir el precio de unas botas a las 4 de la mañana!). Cuando ya me había visto todo el timeline y las fotos, arrancaba a ver «personas que quizás conozcas»”.

El relato de otra madre entrevistada:

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“Por las noches (y también durante el día) estoy varias veces pendiente del celular, es una suerte de compañía y cable a tierra. Hay momentos donde sólo dedico un tiempo exclusivo entre mi bebe y yo (y entonces trato de dejar lejos el teléfono), pero como en mi caso sólo se alimenta a base de pecho y come cada tres horas es común ocupar parte de ese tiempo en simultaneo con algo más. Sobre todo considerando que las mujeres somos multifunción y te agarra el ataque de improductividad por ratos”, dice Carina Valicati, de 40 años, mamá de Alma y de Lara, de 5 años y de 3 meses, respectivamente.

Pero todo tiene un precio. El vínculo de apego entre los cuidadores –padre o madre– y los hijos no se establece sólo al satisfacer las necesidades biológicas sino cuando los cuidadores logran ofrecer atención y dedicación plena. No es lo mismo amamantar viendo el celular que viendo, acariciando y hablándole al bebé. Usar Facebook no es el problema. El problema se origina cuando no somos capaces de hacerle frente a las demandas de la crianza y problemas cotidianos sin tener que recurrir al celular para distraernos o entretenernos.

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Ojalá que los datos de La Nación sirvan para que los padres y la sociedad en general puedan hacer un examen propio de cuánto tiempo pasan con el celular y cuanta atención le prestan a sus hijos. Quizás esto sirva para que de aquí en adelante podamos dejar de lado el celular y disfrutar de todos los momentos que nos ofrece la vida.

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