Gusto musical y pareja: las parejas se parecen más en la música que en su personalidad
Si quieres saber cuánto se parecen dos personas que forman pareja, su lista de reproducción dice más que su perfil de personalidad. Las parejas comparten preferencias musicales en un grado que supera con claridad lo que comparten en rasgos de los Cinco Grandes y en valores personales.
El hallazgo proviene de tres estudios con 309 parejas, en su mayoría adultos jóvenes de Alemania y Austria, publicados en Social Psychological and Personality Science por Julia Vigl, Marcel Zentner y colegas de la Universidad de Innsbruck. Los investigadores midieron las preferencias por géneros musicales y pidieron a cada participante que nombrara hasta tres artistas que le gustaban y tres que no. Luego compararon a las parejas reales con miles de pseudoparejas formadas al azar con los mismos participantes.
Un parecido poco común
La diferencia entre parejas reales y pseudoparejas fue grande en música (d = 0.93), moderada en valores (d = 0.38) y casi nula en personalidad (d = 0.08). Según los autores, esa magnitud ubica al gusto musical en el extremo alto del emparejamiento selectivo, cerca de variables como la escolaridad o la orientación política.
El dato más interesante aparece al retirar el componente normativo. Que a dos personas les guste el pop dice poco, porque le gusta a casi todo el mundo. Las parejas del estudio coincidían también en combinaciones inusuales, como disfrutar la música clásica y el heavy metal y rechazar el pop. En valores ocurrió lo contrario: buena parte del parecido reflejaba normas culturales que cualquiera comparte.
Menos claro para la calidad de la relación
La relación con la satisfacción de pareja es bastante más débil. En el análisis conjunto, solo la coincidencia en artistas favoritos se asoció con mejores resultados en la relación, y el efecto fue pequeño (β = 0.13). La similitud en géneros no mostró asociación. En el estudio con participantes mayores y relaciones más largas, la asociación no apareció.
El diseño es transversal, así que no permite saber si las personas eligen parejas con gustos parecidos o si los gustos convergen con la convivencia. Además, las parejas que aceptan participar juntas en un estudio suelen estar más satisfechas que el promedio, lo que restringe la varianza.
Qué hacer con este dato en consulta
En el trabajo clínico con parejas, el estudio no justifica usar el gusto musical como indicador de compatibilidad. Sí sugiere que las preferencias estéticas transmiten información sobre la identidad que las personas usan al elegir pareja. Preguntar qué actividades comparten, como escuchar música juntos o ir a conciertos, puede servir para evaluar el tiempo de calidad, un predictor de satisfacción con más respaldo empírico que la similitud en sí.
Referencia: Vigl, J., Ihrig, F. L., Greif, M., & Zentner, M. (2026). Harmonies of taste: Shared music preferences and compatibility in romantic relationships. Social Psychological and Personality Science. https://doi.org/10.1177/19485506261472146
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