Imagen: The New York Times

«Hasta cierto punto, conocemos mejor la Luna que el cerebro», asegura Henry Marsh. «No hemos más que rasgado en la superficie, y creo que así seguiremos durante mucho mucho tiempo. A veces me acuerdo de lo que decía Newton: ‘He sido un niño pequeño que, jugando en la playa, encontraba de tarde en tarde un guijarro más fino o una concha más bonita de lo normal. Y el océano de la verdad se extendía, inexplorado, delante de mí’. Así me siento yo muchas veces ante el cerebro, cuando opero tumores, como si estuviera recogiendo guijarros».

Hace poco se publicó las memorias de Henry Marsh, uno de los neurólogos más respetados y experimentados del mundo. Tiene 30 años haciendo cirugías del cerebro y con toda su experiencia reconoce que recién apenas estamos conociendo superficie del órgano más complejo que existe. La honestidad de Marsh y su humildad científica nos llama a la mesura interpretativa de los estudios neurológicos que en estos tiempos se difunden como hechos irrefutables que explican en totalidad la conducta humana, lo cual es totalmente falso.

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