El sociólogo Eric Klinenberg argumenta en The New York Times por qué la epidemia de la salud es un mito:


La evidencia principal para el aumento del aislamiento proviene de un artículo de una revista de sociología al que se le ha hecho mucha referencia y que sostiene que, en 2004, uno de cada cuatro estadounidenses no tenía a nadie en su vida en quien sintiera que podía confiar, en contraste con uno de cada diez durante la década de los ochenta. No obstante, resulta que ese estudio está basado en datos incorrectos y otras investigaciones muestran que la proporción de estadounidenses sin alguien de confianza es aproximadamente la misma desde hace mucho tiempo. Aunque uno de los autores se desligó del artículo (declaró que ya no es confiable), los estudiosos, periodistas y encargados de las políticas continúan citándolo.

Los otros datos sobre la soledad son complicados y a menudo contradictorios, en parte porque hay muchas maneras de medir el fenómeno. No obstante, está claro que las estadísticas sobre la soledad que citan quienes hablan de una epidemia son atípicas. Por ejemplo, un conjunto de estadísticas proviene de un estudio que definía como personas solitarias a aquellas que decían sentirse “excluidas”, “aisladas” o “faltas de compañía” —incluso solo una “parte del tiempo”—. Ese es un umbral excesivamente bajo y ciertamente no es el que queremos que usen los médicos ni los encargados de las políticas públicas.

lo que no significa que la soledad no pueda provocar problemas en la salud y en el funcionamiento de las personas. Sino que exagerarlo reduce la capacidad de los sistemas de salud para dar respuesta a las personas que realmente sufren de los efectos de la soledad:

Cuando el Reino Unido anunció su nuevo ministerio, los funcionarios insistieron en que todos, jóvenes o viejos, están en riesgo de estar solos. No obstante, las investigaciones señalan algo más específico. En países como Estados Unidos y el Reino Unido, son los pobres, los desempleados, los desplazados y las poblaciones migrantes quienes sufren más por soledad y aislamiento. Su vida es inestable, al igual que sus relaciones. Cuando se sienten solos, son los menos capaces de conseguir apoyo médico o social.

En el artículo también explica cuales son los factores que pueden contribuir a la soledad y algunos beneficios de la soledad.

Artículo recomendado:  George Steiner: "Me asquea la educación de hoy, que es una fábrica de incultos"

Lee el artículo completo en The New York Times en español.

3 Comentarios

  1. Me llama la atención que el autor no mencione a las personas mayores como uno de los colectivos que sufren más la soledad, y sin embargo que ponga a los desempleados. Supongo que es debido a que en el entorno laboral se crean relaciones sociales, pero las personas mayores también han perdido ese espacio donde construir esas relaciones. Además atendiendo a los datos que muestran aquí https://www.amigosdelosmayores.org/images/documentos/DatosSoledadyPersonasMayores.pdf es de esperar que cada vez haya menos personas para cuidar, por lo que habrá más personas mayores viviendo solas. Por otra parte como indican en el documento un 25,5% (75 – 85 años) y 11,5% (85 + años) de mujeres viven solas, y es a partir de los 75 años cuando se empiezan a presentar mayores problemas de salud. Vamos no entiendo porque menciona a los desempleados y no a las personas mayores.

  2. Un artículo muy superficial sobre un tema que ya causa alarma en los países más desarrollos como Japón y países escandinavos y que ni siquiera menciona el abandono de los ancianos en Europa y EEUU; sería muy interesante y enriquecedor que vieran el documental “La Teoría Sueca del Amor” , documental galardonado como uno de los mejores de 2016, lo pueden encontrar en YouTube tanto en inglés cómo en sueco o español.

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