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Mucho se ha hablado de los beneficios de practicar yoga o algunos de sus ejercicios de manera independiente. Compuesto por diversas posturas y utilizando técnicas determinadas de meditación y respiración, podría contribuir al bienestar físico y mental de quienes lo practican. Según un nuevo estudio, los niños con un trastorno del espectro autista que participan en clases de yoga tienden a comportarse mejor que aquellos que no lo hacen.

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Los maestros de una escuela primaria en Bronx, informaron que el programa diario de yoga de su escuela redujo el comportamiento agresivo, aislamiento social y la hiperactividad en los niños con autismo.

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El yoga es efectivo, dice la Dra. Kristie Patten Koenig, profesora asistente de terapia ocupacional en la Universidad de Nueva York, ya que parece estar orientado a las fortalezas de los niños con autismo, además de reducir el estrés.

«Sabemos que la ansiedad alimenta un montón de comportamientos negativos, por lo que el programa de yoga les da una estrategia para lidiar con ellos», dijo Koenig a Shots. «Y si se hace todos los días, se convierte en una parte integral del día que establece el estado de la sala de clase y permite a los niños estar en calma, centrados y listos para aprender.»

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Según los investigadores, el yoga se utiliza cada vez más en las aulas de clases de Estados Unidos para ayudar a mejorar el comportamiento y el rendimiento en la escuela.
Las primeras investigaciones sugieren que los ejercicios de yoga ayudan a los niños a concentrarse y enfocarse, y mejoran su fuerza, coordinación motora y las habilidades sociales.

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La escuela Bronx tiene una rutina específica cada mañana para sus estudiantes, cinco días a la semana, durante 17 minutos. La rutina incluye los siguientes pasos: sin colchonetas, respirar profundo, adoptar posturas de yoga, tensar y relajar los músculos, y, por último, cantar.
Durante 16 semanas, los investigadores estudiaron el programa de yoga y compararon a los niños que participaron con un grupo control de niños que hicieron una rutina matutina estandar.
Al final, los maestros informaron que los niños que participaron en las clases de yoga mostraron una cantidad significativamente menor de comportamientos problemáticos en general.
Muchos investigadores afirman que los niños con autismo deben involucrarse en terapias de comportamiento lo más temprano posible, ya que desde ese momento pueden ser más eficaces. Las intervenciones intensivas, como el Early Start Denver Model que cuenta con terapeutas trabajando con los niños en sus casas cuatro horas al día, cinco días a la semana, también parecen ser eficaces.

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Los trastornos del espectro autista interfieren con la capacidad de una persona para comunicarse y comprender las señales sociales. Las personas con la forma más grave de este trastorno son incapaces de hablar.
El programa de yoga se está aplicando en más de 500 aulas en toda la ciudad de Nueva York entre los estudiantes de edades desde 5 a 21 años con discapacidades importantes.

Fuentes: Psychcentral.com; American Journal of Occupational Therapy; Shots.

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