Cada vez hay más detalles sobre la salud mental del James Holmes, el supuesto autor de la masacre de colorado, quien esta semana sera acusado formalmente por la muerte de 12 personas. Según las ultimas evidencias, Holmes estaba siendo tratado por el departamento de psiquiatría en la universidad donde estudiaba y hace una semana se agregó un cuaderno que le envió a su psiquiatra donde describía como planeaba la masacre. Este tipo de sucesos despiertan en nosotros preguntas como: ¿Deberían los psicópatas asesinos ser castigados de forma menos severa si se puede culpar a su cerebro o a sus genes de su conducta? O por el contrario, ¿su sentencia debería ser más duradera, precisamente porque su biología los hace más intratables y peligrosos que otros criminales?

Un nuevo estudio publicado en la reconocida revista Science explora estas preguntas, al pedirle a los jueces de EE.UU que impongan una pena a un convicto hipotético. Cuando inicialmente se le dijo a los jueces que el acusado era un psicópata, ellos empezaron a considerarlo como un factor agravante en la sentencia, pero impusieron una pena menor, cuando escucharon el testimonio de de un perito sobre los factores biológicos que pueden explicar la conducta culpable del sujeto

¿Como se desarrolló la investigación?

Los investigadores utilizaron un hipotético caso que se basó en el juicio de Mobley vs el Estado. En 1991, Stephen Mobley, un ciudadano de EE.UU robó una sucursal del famoso restaurante Domino’s pizza en el estado de Georgia. Durante el robo, Mobley le disparó al gerente del restaurante dejándolo muerto; en el juicio su abogado intentó demostrar que Mobley tenía una variante genética vinculada con la conducta violenta: el gen MAO-A o, como se le conoce, el gen guerrero. Pero, debido a que los datos científicos del MAO-A, eran muy nuevos, el juez rechazó su uso en los tribunales y Mobley fue ejecutado en el año 2005. Desde esa ocasión, la investigación apoyó el vínculo entre el gen y la violencia, y los estudios han encontrado que los hombres que tienen este gen y han sido abusados en la infancia, son significativamente más propensos a demostrar conductas antisociales.

(Artículo relacionado: Psicópatas en las corporaciones)

En el estudio, los investigadores modificaron el caso hipotético para eliminar el crimen, en cambio, el sujeto fue acusado de agresión agravada por haber golpeado salvajemente al gerente del restaurante con un arma de fuego durante un intento de robo, provocándole al gerente daños permanentes en el cerebro. Al eliminar el homicidio y por lo tanto la pena de muerte o la cadena perpetua, los investigadores obligaron a los jueces a considerar la peligrosidad futura del criminal que eventualmente quedaría libre.

Artículo relacionado:
Los programas de entrenamiento cognitivo no mejorarían la conducta de los niños con TDAH

Los investigadores presentaron una de cuatro versiones del hipotético caso a 181 jueces en 19 estados. En todas las versiones, los jueces leyeron la evidencia científica de que el condenado era un psicópata y lo que esto significa: la psicopatía es incurable. La mitad de los jueces también recibieron el testimonio de un perito sobre las causas genéticas y neurológicas de la conducta criminal, presentado por la defensa como factor atenuante o por la parte acusadora que argumentó que esta evidencia debería incrementar la sentencia del acusado. Los otros jueces no recibieron información sobre las diferencias biológicas del cerebro del acusado que podrían haber causado su conducta.

Y también controlaron el hecho de que los diferentes estados tienen diferencias en sus leyes de sentencia.

¿Que incluyó el testimonio pericial?

El testimonio pericial del estudio, describió cómo el gen MAO-A afecta la amígdala, parte del cerebro involucrada en la emoción y en el aprendizaje. La amígdala es el centro de control del mecanismo de la inhibición de la violencia, lo que puede desencadenar ansiedad en las personas normales cuando reconocen que los otros están experimentando dolor o angustia. El hecho de que las personas con bajos niveles de MAO-A, como en este caso los psicópatas que no experimentan un desarrollo normal del cerebro, podría explicar por qué son incapaces de responder al miedo y al dolor de los otros. En definitiva lo que el testimonio pericial quiere decir es que debido a las diferencias genéticas y cerebrales, los psicópatas no experimentan un desarrollo moral funcional y por lo tanto no son capaces de discernir entre el bien y el mal.

¿Qué encontraron los investigadores?

Los jueces que recibieron una explicación biológica de la psicopatía del condenado, emitieron sentencias más cortas, pero lo más notable fue que todos los jueces le otorgaron al criminal significativamente más tiempo de prisión que el promedio de 9 años por asalto agravado. Y mientras que todos los jueces vieron a la psicopatía como un factor agravante en la sentencia, los jueces que escucharon la evidencia por parte de la defensa sobre los factores genéticos y neurobiológicos que causan esta condición, reportaron el hecho como atenuante. Cerca de 9 de 10 jueces escucharon al menos un factor agravante en su razonamiento al emitir su sentencia, pero cuando escucharon el informe del experto desde la defensa, el porcentaje de los jueces que también encontraron factores mitigantes se encontró entre el 30% y 66%. Y los jueces que recibieron esta evidencia fueron 2.5 más propensos que otros jueces a sopesar los factores agravantes y los factores atenuantes a la hora de decidir la condena.

Artículo relacionado:
¿Los optimistas pueden regular mejor el estrés?

(Artículo relacionado: Las neurociencias ayudando a comprender las mentes de los psicópatas y sádicos)

En general, los jueces todavía perciben largas condenas por el delito y vieron al condenado como moral y legalmente responsable de su conducta. Los jueces redujeron el tiempo en prisión solo por un promedio de 13.93 años a 12.83, cuando consideraron las explicaciones cerebrales o genéticas de las conductas del convicto.

“Los jueces no dejaron libre al acusado. Ellos solo redujeron la sentencia y mostraron un gran cambio en la calidad de su razonamiento” dijo la directora del estudio, Lisa Anspinwall de la Universidad de Utah.

En realidad, estudios anteriores han demostrado que, cuando los participantes son presentados con evidencia neurocientífica en casos que involucran a personas que han causado daño o se han comportado violentamente, ellos encuentran estos factores mucho más atenuantes que otros factores psicológicos como el abuso infantil, aunque las investigaciones muestran que las diferencias cerebrales pueden ser causadas por factores como el abuso y que el abuso está más relacionado con la violencia en comparación con los factores neurobiológicos.

El problema, es que toda nuestra psicología y conducta tienen una causa biológica, aún si no entendemos exactamente como funciona.
Schwartz dijo:

“¿La causa fue psicológica o biológica? esta no es la pregunta correcta cuando intentamos encontrar la responsabilidad por alguna acción. Todos los estados psicológicos también son biológicos”.

¿A qué conclusión llegaron los investigadores?

Así lo explicó uno de los jueces que participó del estudio

“La evidencia de que los psicópatas no tienen las necesarias conexiones neuronales para sentir empatía es significativa. Esto hace posible el argumento de que los psicópatas, son en cierto sentido moralmente incapacitados, de la misma forma que otras personas con discapacidades físicas”.

Schwartz y sus colegas describieron los resultados en un artículo publicado hace unos días atrás en el New York Times: El patrón de los resultados fue sorprendente. Las características cerebrales que estaban incluso débilmente asociada con la violencia llevaron a las personas a exonerar al protagonista más que el factor psicológico que estaba fuertemente asociado con los actos violentos. Por el contrario, los participantes no dejaron de concebir el comportamiento del protagonista como intencional, aún cuando este había sufrido experiencias psicológicas dañinas, como abuso infantil. Esto solo logró despertar cierta simpatía por el protagonistas y promovió algunas veces una considerable atenuación de su culpa.

Fuente: My Brain Made Me Do It: Psychopaths and Free Will

3 Comentarios

  1. ¿Entonces se debería comenzar a trabajar con estos «delincuentes» de manera diferente a los comunes,para ofrecer una verdadera re-inserción a la sociedad?

    A final de cuentas las cárceles son, supuesta mente, centros de re-adaptación social y si trabajas con un patrón común de técnicas para re-adaptar a todos los individuos, la eficacia seria o es bastante limitada.

    O desconozco si con estos sujetos se intenta buscar un tratamiento para volverlos de nuevo funcionales y seguros para la sociedad o si simplemente se busca aislarlos ante la poca o nula posibilidad actual de ayudarles a reintegrarse. 

  2. No deben ir a prisión sino a un psiquiátrico. Y a no ser que haya una medicación que controle su actuación y tengan una vigilancia que asegure que se mediquen, no deberían estar en libertad.  La cárcel es para quien mata o roba sin tener una enfermedad mental. Aunque aquí podríamos debatir sobre si un alcohólico o drogadicto que asesina ¿dónde debería ir: cárcel o psiquiátrico para deshintoxicarse? ¿ Y la gente saludable que mata sin tener una psicopatía por qué lo hace si sí que tiene culpabilidad y remordimientos? ¿Y qué hacemos con quienes asesinan por defenderse o porque no han soportado más malos tratos , violaciones o lo que sea?

  3. Mi forma de verlo: La prisión está para evitar que reincidan, si se puede adaptar a la sociedad… bien, sino pues que siga ahi, sino que? las leyes están bien como guión, y sino a una isla con los suyos, a hacer lo que les de la gana, o sino un simulador de psicopatas, pero en su celda. Y no quiero pensar mas

Comparte tu opinión

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.