Curso online: Tratamiento del trastorno de pánico y la agorafobia
Carolyn Gregorie sintetizó en el Huffington Post, algunas de las investigaciones más interesantes sobre las ventajas que tienen las personas zurdas a nivel cerebral:
En principio, los zurdos pueden usar ambos lados de su cerebro con más facilidad y eficiencia.
Según un estudio australiano publicado en 2006 en la revista Neuropsychology, los zurdos suelen tener conexiones entre los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro, lo que les permite procesar la información con más rapidez. Los autores del estudio evaluaron el rendimiento de los participantes con una tarea que medía el tiempo de transferencia entre los hemisferios del cerebro, y en la que tenían que usar ambos lados del cerebro al mismo tiempo.
La investigación desveló que los participantes zurdos procesaban más rápido la información entre ambos lados del cerebro, una ventaja cognitiva que los podría beneficiar en ámbitos como los videojuegos y los deportes.
Este es solo una de las investigaciones mencionadas en el artículo.
Estamos obsesionados con la felicidad y la búsqueda del placer. Vivimos en una sociedad cada vez más hedonista y el filosofo Gregorio Luri, nos dice en una entrevista para la web ABC que esa necesidad de ser felices hará que nuestros hijos se conviertan en esclavos de los otros:
A cualquier padre que se le pregunte responde que quiere un hijo feliz. Y es abrumadora la sobreoferta de obras de psicología y de noticias que indican el camino más corto para llegar a la felicidad.
A esos padres les pediría que abrieran los ojos y que me dijeran qué ven. La vida es compleja, llena de incertidumbres, y con un sometimiento terrible al azar. Estoy empezando a pensar que hay un sector de educadores postmodernos que se han convertido en el aliado más fiel de la barbarie, que lo que hacen es ocultar la realidad y sustituirla por una ideología buenista, acaramelada, y de un mundo de «teletubbies». Personalmente, me resultan más atractivas la valentía y el coraje de afirmar la vida. Tenga usted un hijo feliz y tendrá un adulto esclavo, o de sus deseos irrealizados o de sus frustraciones, o de alguien que le va a mandar en el futuro. Personalmente, me resulta mucho más atractiva la valentía, el coraje de afirmar la vida. Algo que ha sido, por otra parte, la gran tradición occidental desde Homero hasta hace dos días: Querer a la vida a pesar de que esta es injusta, tacaña, austera. No querer a la vida porque encontramos la forma de diluirnos todos en un acaramelamiento que hasta me parece soez. Ahora la felicidad se entiende como un recorte de las aspiraciones.
Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.