Efectividad de las intervenciones psicológicas en autismo: Una revisión sistemática
Edith Sanchez para La Mente es Maravillosa:
Más allá del interés que se pueda despertar en el interlocutor, lo verdaderamente valioso de la regla está en que brinda la posibilidad de organizar mejor las ideas, en lugar de responder lo primero que pasa por la cabeza. Se podría decir que es un antídoto contra la impulsividad en la comunicación.
Junto con lo anterior, tomarse esa pausa larga permite mejorar el discurso. En lugar de decir cualquier cosa, se procesa la información mentalmente y se ofrece una comunicación más clara y directa. De este modo, evitas las divagaciones y, en condiciones de trabajo, ahorras tiempo.
Tenemos que aprender a manejar los silencios para permitirnos pensar antes de hablar y también para dejar que nuestras palabras hagan su efecto. A menudo en terapia para ansiedad social, exploro el pavor que sienten las personas con los silencios y les entreno en utilizarlos a su favor. Este artículo y los videos que comparto muestran muy bien el efecto del silencio.
Barack Obama es un maestro de las pausas y el silencio:
Justin Trudeau se tomó una pausa de 21 segundos para responder una pregunta complicada:
Sara Tabares para El País:
“Voy a entrenar para cambiar el aspecto de mi abdomen”, “caminaré cuatro horas en una cinta sin parar para quemar la tarta de cumpleaños que me he comido” o “con estos vídeos de TikTok voy a perder grasa”. A simple vista son frases que parecen normales, pero si miramos más a fondo pueden esconder un síntoma. El ejercicio, como la comida, no es el problema, son intentos de solución. En torno a un 85% de los pacientes de estos TCA podrían manifestar comportamientos desadaptativos o problemáticos relacionados con la actividad física. La cuestión está ahí y resulta motivo de especial preocupación dado que se asocia con tiempos de tratamiento más largos, períodos más cortos entre recaídas, exacerbación de la sintomatología de la enfermedad y, a menudo, es uno de los últimos síntomas en desaparecer.
He visto este patrón mucho en la consulta y cada vez soy más cuidadoso con las preguntas que hago para entender mejor la función de la rutina de ejercicios de las personas con sobrepeso. No es mi especialidad, pero es un problema comorbido muy frecuente en las personas con desregulación. Este artículo pone en evidencia los detalles y características que tenemos que tener los psicólogos clínicos para intervenir o hacer buenas referencias.
Adrián Cordellat para El País:
Existe gran desconocimiento sobre la relación entre la ingesta continuada de comida rápida y el desarrollo de hígado graso no alcohólico (también conocido como esteatosis hepática). Se trata de una afección potencialmente mortal producida por la acumulación de grasa en el hígado y que puede derivar, en estadios más avanzados, en cirrosis y en cáncer hepático. En países como Estados Unidos, ya es la principal causa de trasplante de hígado.
Según los resultados de un reciente estudio publicado en la revista científica Clinical Gastroenterology and Hepatology, las personas con obesidad o diabetes que consumen el 20% o más de sus calorías diarias en comida rápida presentan niveles muy elevados de grasa en el hígado en comparación con quienes consumen menos cantidad o nada de fast food. La población general también presenta aumentos de grasa en el hígado cuando basa una quinta parte o más de su dieta en aquel tipo de alimentos, aunque en este caso el incremento es más moderado.
Esto es muy preocupante.
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