Como primer dato, empecemos con una cita:

“Quedate quieto o la ligás”
– Mi madre, circa 1989

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La cita, además de ilustrar mi capacidad de agotar cualquier paciencia, viene a colación de una serie de estudios llevados a cabo por Wilson y colaboradores y publicados en la revista Science en estos días.

Reza el resumen del artículo:

“En once estudios, encontramos que los participantes no disfrutaron pasar de 6 a 15 minutos en un cuarto por sí mismos sin nada mas que hacer salvo pensar, sino que disfrutaron realizar actividades cotidianas externas mucho más, e incluso muchos prefirieron administrarse choques eléctricos antes que estar a solas con sus pensamientos. Las personas parecen preferir hacer algo antes que nada, incluso si ese algo es negativo.”

“Creemos que la mente humana ha evolucionado para estar implicada en el mundo”

Los primeros experimentos involucraron dejar a los sujetos (estudiantes en este caso) a solas en una habitación del laboratorio, sin celulares, libros, ni ninguna otra fuente de distracción, con la única instrucción de no dormirse y permanecer sentados. Las personas no la pasaron bien, en absoluto. Para distinguir si esto era culpa del entorno, el experimento se replicó, pero esta vez en las casas de los sujetos. Tampoco la pasaron bien (de hecho, la pasaron aún peor). Entonces volvieron a repetirlo, esta vez reclutando personas de una iglesia y de un mercado de granjeros en lugar de estudiantes, y los resultados fueron los mismos.

Finalmente, el equipo subió la apuesta. Les dieron a los sujetos del experimento la opción de autoadministrarse una descarga eléctrica estática suave(con una pila de 9v) mientras se quedaban a solas con sus pensamientos: 67% de los varones se dieron hasta 4 descargas eléctricas , y lo mismo hicieron un 25% de las mujeres.

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Y antes de que le echen la culpa a los teléfonos: “sorprendentemente, no hemos encontrado correlaciones significativas entre el disfrute del tiempo para pensar y la edad o el uso de los teléfonos inteligentes” dijo en una entrevista uno de los investigadores.

En la misma entrevista, afirmó: “Creemos que la mente humana ha evolucionado para estar implicada en el mundo. A pesar de que tenemos la capacidad de desconectar mentalmente y centrarnos solo en nuestros pensamientos, por lo general no solemos hacerlo con mucha frecuencia o durante períodos largos de tiempo”

67% de los varones se dieron hasta 4 descargas eléctricas

Ahí lo tienen. Ahora tengo evidencia con la cual puedo explicarle a mi madre por qué me costaba tanto quedarme sentado sin hacer nada (a pesar de que claramente, el jarrón estaba roto antes de que yo llegara).

Una conclusión más general es que quedarse a solas con los pensamientos es difícil. Pero probablemente sea necesario desarrollar esa habilidad. Lo que llamamos mindfulness involucra, a grandes rasgos, eso mismo: la capacidad de observar los estados internos (pensamientos, emociones, etc), permaneciendo atentos deliberadamente, sin accionar (ni reaccionar), ante ellos. Quizá la copiosa evidencia que apoya a las prácticas de mindfulness se derive de que ayuda a contrarrestar la tendencia humana a distraerse todo el tiempo, y por ello resulta útil en generar un cambio en la forma de estar en el mundo

Imagen: PPTBACK

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Psicólogo y profesor, atiende pacientes y cuando le queda tiempo libre escribe información biográfica en tercera persona en Psyciencia. Demasiado online para su propio bien, está siempre dispuesto a sostener discusiones sobre psicología o Star Wars, dependiendo de la hora. Miembro de la Association for Contextual Behavioral Science (http://contextualscience.org/user/fabian_maero( y del grupo ACT Argentina (www.grupoact.com.ar), intenta difundir terapias que funcionen y sean adecuadas en el contexto sudamericano; pese a esto, dicta regularmente talleres y cursos para psicólogos.