Todos estamos familiarizados con la idea de encontrarnos envueltos en un problema que luego, gracias a un sueño logramos resolver; o de ir a la cama después de una noche de estudiar para los finales y despertarnos para descubrir que, lejos de haber olvidado lo que aprendimos, en realidad parece que lo entendemos mejor. Resulta que cuando dormimos el cerebro realiza algunos de sus mejores trabajos.

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No existe tal cosa como el tiempo de inactividad para el cerebro. Creemos ser capaces de dejar de pensar en algunas ocasiones – cuando estamos perdidos en una película, meditando, o practicando yoga. Y ciertamente creemos que el cerebro tiene por lo menos un pequeño descanso cuando dormimos. Sin embargo, resulta ser que en ese momento el cerebro realiza algunos de sus mejores trabajos – y todos debemos estar agradecidos.

Paul McCartney ha dicho que la melodía de “Yesterday” le llegó en un sueño. Billy Joel dice que lo mismo sucedió con todas las canciones que ha escrito. Stephen King, literalmente, ha soñado algunas de las escenas más surrealistas en sus libros, y a Mary Shelley se le ocurrió la idea de Frankenstein de la misma manera. Y si alguna vez has usado una máquina de coser, puedes agradecer a un sueño que el inventor Elias Howe tuvo, donde se vio atacado por personas que llevaban lanzas con agujeros en los extremos puntiagudos. Esa fue la inspiración para el diseño de la aguja.

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La creatividad nocturna es, desde hace mucho tiempo, familiar para los científicos, pero sólo ahora, con la ayuda de sofisticadas tecnologías de imagen – PET y fMRI, electroencefalogramas de alta densidad y muchos más – han sido capaces de ver el cerebro en acción. Están aprendiendo acerca de cómo el “sistema de apagado” de la corteza prefrontal apaga el censor cognitivo y el “sistema de encendido” de las cortezas visuales (y otras) da lugar a nuevas y no probadas combinaciones de ideas. Están aprendiendo también cómo los hemisferios izquierdo y derecho se comunican entre sí de maneras en las que no lo hacen durante el día, y cómo las horas de descanso incrementan los niveles de cortisol – usualmente considerada como la hormona del estrés – fomentando la creatividad de una manera contraria a la intuición. Cuando estamos despiertos, el cortisol puede fragmentar recuerdos – una de las razones por las que los relatos de testigos que vieron escenas de crímenes, son tan poco fiables. Pero por la noche esa gran cantidad de fragmentos permite creativas recombinaciones de ideas.

Más importante es que los investigadores están aprendiendo sobre cómo podemos fomentar nuestra propia creatividad durante la noche. Puede que nunca seamos como McCartney o Elías Howe, pero podemos trabajar para aprovechar el manantial de ideas que fluyen cuando estamos durmiendo, y despertar con nuevas inspiraciones que no teníamos antes.

Leer el artículo original en inglés.

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