Vínculo terapéutico en conducta suicida: qué cuidar en consulta, según Mercedes Cavanillas
Cuando atiendes a alguien con conducta suicida, lo primero que se resiente suele ser el vínculo. No por falta de técnica, sino por miedo. De eso habla la psicóloga Mercedes Cavanillas en el episodio 350 de Psicoflix.
Cavanillas es psicóloga general sanitaria y experta en emergencias. Lleva más de veinte años en intervención en crisis: entre 2003 y 2024 fue psicóloga voluntaria del Equipo de Intervención Psicosocial de SAMUR-Protección Civil de Madrid, y trabaja desde las terapias contextuales con conducta suicida y duelo por suicidio. Además de atender, supervisa casos y forma a psicólogos y a equipos de emergencias.
Primero, el vínculo
Cavanillas parte de la teoría de los tres pasos de Klonsky y May (2015). En esa teoría, el dolor y la desesperanza generan la ideación; la desconexión (de otras personas, pero también de un propósito vital) la intensifica cuando el dolor la supera, y la capacidad para el intento explica el paso a la acción. Cavanillas se centra en el segundo paso: «si no establecemos vínculo, no vamos a hacer nada más».
En supervisión ve un patrón: terapeutas que, movidos por su propio miedo, pasan casi toda la sesión intentando controlar que la persona no lleve a cabo la conducta. Traducido: terminan vinculándose con la conducta y no con la persona. Y como muchos consultantes llegan después de malas experiencias con otros profesionales, el objetivo de la primera sesión es modesto y concreto: que vuelvan a una segunda.
Disponible, pero con límites claros
Recomienda acordar desde el inicio cuándo vas a estar disponible, cuándo no y qué hacer en ese caso. Eso va en un plan de seguridad que deje claro a quién acudir, porque el terapeuta no puede ser el primer recurso en una crisis. Para ella pesa más la autenticidad que la accesibilidad: cumplir lo que prometes.
También habla de cómo detectar señales de ruptura (cancelaciones, retrasos, respuestas poco habituales) y, cuando lo nota, bajar el ritmo, preguntar qué está pasando y, si hace falta, alargar la sesión para repararlo; de cuándo una autorrevelación cumple una función clínica y por qué, si se usa, debe transmitir esperanza, y de cómo acercarse a los valores con alguien muy atrapado en la ideación: conversar sobre lo que le importa, sin entrar todavía en un trabajo formal.
Confidencialidad, registro y duelo del terapeuta
La última parte toca cuestiones que preocupan a muchos clínicos, contadas desde su práctica en España. Desde el inicio pide a cada consultante un contacto de referencia. Con personas adultas negocia todo lo posible antes de romper la confidencialidad y busca devolver agencia (que la persona lo cuente o sepa que lo vas a contar), aunque ante un riesgo alto comunica. Con menores, recuerda, existe la obligación legal de informar. Si la persona vive sola y no hay nadie a quien avisar, informa como mínimo a su centro de salud o, si el riesgo es alto, llama al 112. Y deja constancia en la historia clínica de que evaluó el riesgo y de lo que hizo. Ojo: las obligaciones concretas dependen de la normativa y del código deontológico de cada país.
Cierra con algo de lo que se habla poco: el duelo del profesional cuando un consultante muere por suicidio. Lo describe como un duelo «muy silenciado», en el que ayuda hablar con alguien y aceptar que a veces hacer todo lo posible no alcanza.
Si estás empezando a atender conducta suicida, o supervisas a quienes lo hacen, este episodio te va a servir.
Referencias
- Klonsky, E. D. y May, A. M. (2015). The three-step theory (3ST): A new theory of suicide rooted in the “ideation-to-action” framework. International Journal of Cognitive Therapy, 8(2), 114-129. https://doi.org/10.1521/ijct.2015.8.2.114
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