La ketamina recreativa puede dañar gravemente la vejiga, y lo hace rápido
Hoy leí en BBC News Mundo la historia de Megan Harmes, una joven galesa de 24 años que probó la ketamina a los 14. Durante el confinamiento la droga se abarató y empezó a usarla «todo el día, todos los días». Dice que le servía para apagar lo que asocia a su TDAH y a su trastorno límite de la personalidad. A los 22 apenas podía mantenerse erguida por el dolor y tenía que usar pañales para la incontinencia. «Eso te quita toda la dignidad».
Hoy lleva poco más de cuatro semanas en rehabilitación y todavía no sabe si el daño (cistitis) en su vejiga es reversible. El centro donde está pasó de dos derivaciones por ketamina en 2021 a 112 este año, casi todas de jóvenes de 18 a 24 años.
¿Qué es la cistitis por ketamina?
Se describió por primera vez en 2007, cuando Shahani y su equipo reportaron a nueve consumidores de ketamina con vejigas pequeñas, inflamadas y llenas de úlceras, sin ninguna infección que lo explicara. Desde entonces se han publicado casos en Asia, Europa y Norteamérica.
Los síntomas son fáciles de reconocer si sabes buscarlos: dolor al orinar o en la parte baja del abdomen, ganas urgentes y constantes de ir al baño (a veces cada pocos minutos), sangre en la orina e incontinencia. Con el tiempo la vejiga se vuelve rígida y se encoge. En los casos graves el daño llega a los riñones y hay pacientes que terminan sin vejiga.
¿Qué tan rápido? Una uróloga británica le contó a la BBC que el daño puede empezar con apenas un par de semanas de consumo. En una encuesta de Winstock y colaboradores a 1285 personas que habían usado ketamina en el último año, una de cada cuatro tenía síntomas urinarios, y eran más frecuentes cuanto más y más seguido consumían.
La buena noticia es que dejarla ayuda. En ese mismo estudio, la mitad de quienes dejaron la droga mejoró, y el consenso de los urólogos británicos pone la abstinencia como primer paso del tratamiento. Cuanto antes, mejor.
¿Qué preguntar en consulta?
En Megan, la ketamina funcionaba como regulador emocional: le reprimía «prácticamente todo». Si solo atendemos el consumo y no lo que la droga tapaba, la recaída está cerca.
Cuando un paciente joven habla de drogas, pregunta específicamente por la ketamina y por síntomas urinarios: dolor, urgencia, ir al baño muchas veces o ver sangre en la orina. Muchos no relacionan una cosa con la otra, o les da vergüenza contarlo. Detectarlo pronto permite derivar a urología antes de que el daño avance.
¿Y la esketamina para la depresión?
No es lo mismo. La esketamina (Spravato) es un aerosol nasal aprobado para la depresión resistente (en Europa, junto con un antidepresivo; en Estados Unidos, desde 2025, también sola). Se aplica en dosis controladas en un centro sanitario, y el paciente queda en observación al menos dos horas por el riesgo de sedación, disociación, depresión respiratoria y abuso. Su efecto es modesto según los metaanálisis (Fountoulakis et al., 2025), y su aprobación ha sido cuestionada (Turner, 2019). Si estás en tratamiento, no cambies ni suspendas tu medicación sin hablar con tu médico.
Referencias
- Belal, M., Downey, A., Doherty, R., et al. (2024). British Association of Urological Surgeons consensus statements on the management of ketamine uropathy. BJU International, 134(2), 148–154. https://doi.org/10.1111/bju.16404
- Fountoulakis, K. N., Saitis, A. y Schatzberg, A. F. (2025). Esketamine treatment for depression in adults: a PRISMA systematic review and meta-analysis. American Journal of Psychiatry, 182(3), 259–275. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.20240515
- Rees, J. (2026, 20 de octubre). «Empecé a consumir ketamina a los 14 años y a los 22 necesitaba pañales». BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/cqlyeljpn3p8o
- Shahani, R., Streutker, C., Dickson, B. y Stewart, R. J. (2007). Ketamine-associated ulcerative cystitis: a new clinical entity. Urology, 69(5), 810–812. https://doi.org/10.1016/j.urology.2007.01.038
- Turner, E. H. (2019). Esketamine for treatment-resistant depression: seven concerns about efficacy and FDA approval. The Lancet Psychiatry, 6(12), 977–979. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(19)30394-3
- Winstock, A. R., Mitcheson, L., Gillatt, D. A. y Cottrell, A. M. (2012). The prevalence and natural history of urinary symptoms among recreational ketamine users. BJU International, 110(11), 1762–1766. https://doi.org/10.1111/j.1464-410X.2012.11028.x
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