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La paradoja de la conexión: cómo las redes sociales podrían estar alimentando la epidemia de soledad

  • 24/03/2025
  • David Aparicio
Mujer joven sentada abrazada a sus rodillas mientras mira el móvil
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Por más que prometan acercarnos, las redes sociales parecen estar haciendo lo contrario. Así lo sugiere un nuevo estudio publicado en Personality and Social Psychology Bulletin, que analizó nueve años de datos y encontró que tanto el uso pasivo como activo de redes sociales está asociado con un aumento progresivo de la soledad.

El hallazgo desafía una idea reconfortante pero ingenua: que si usamos las redes sociales de manera “correcta”, si participamos activamente, comentamos, publicamos y reaccionamos, lograremos sentirnos más conectados. La evidencia no apoya esa suposición. De hecho, los resultados muestran que incluso quienes participan de forma más “interactiva” reportan sentirse más solos con el paso del tiempo.

El estudio fue liderado por James A. Roberts, profesor de la Universidad de Baylor, y se basó en una de las bases de datos longitudinales más amplias de Europa: el panel LISS (Longitudinal Internet Studies for the Social Sciences), que ha recogido información de hogares en los Países Bajos desde 2008. Para esta investigación se analizaron las respuestas de 6.965 personas adultas, entre 2014 y 2022, sobre su uso de redes sociales y su nivel de soledad.

El equipo distinguió entre dos tipos de uso: el pasivo (navegar, ver contenido sin interactuar) y el activo (publicar, comentar, dar “me gusta”). Ambos, en teoría, podrían influir de forma diferente en la vida social de las personas. Sin embargo, en la práctica, ambos mostraron el mismo patrón: mientras más tiempo pasaban las personas en redes sociales, más solas se sentían con los años.

La soledad, definida en este estudio a través de un cuestionario validado, no se limita a estar solo. Es una sensación persistente de desconexión, vacío y falta de apoyo. Y aunque pueda parecer una experiencia subjetiva, sus efectos en la salud física y mental son objetivos: menor esperanza de vida, mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, ansiedad, depresión. La Oficina del Cirujano General de EE.UU. la ha calificado como una amenaza de salud pública comparable al tabaquismo crónico.

Una de las revelaciones más preocupantes del estudio es el “bucle de retroalimentación”: las personas solitarias tienden a pasar más tiempo en redes, y ese mayor uso predice mayores niveles de soledad en el futuro. Es una espiral silenciosa. Buscamos alivio en el lugar equivocado y salimos peor de lo que entramos.

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NJ

Noemí Juliana Logwiniuk

Psicólogo/a · MéxicoAtiende online

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¿Por qué ocurre esto? Las explicaciones son múltiples. Una es el desplazamiento: el tiempo invertido en redes reemplaza tiempo que podría haberse dedicado a encuentros reales. Otra es la comparación social ascendente: ver constantemente vidas editadas y felices puede hacer que la propia parezca insuficiente. Y también está la exclusión percibida: ver eventos, fotos y momentos en los que no participamos puede hacer más aguda la sensación de aislamiento.

Roberts lo resume sin rodeos: “No importa cómo se use, las redes sociales son un pobre sustituto del contacto cara a cara”. Y advierte que esta tendencia se intensificará: plataformas como TikTok, Instagram Reels y YouTube Shorts, diseñadas para atrapar la atención con contenido breve y adictivo, agravan el problema. Son más fáciles de consumir, pero también más propensas a fomentar el uso compulsivo y solitario.

Por supuesto, el estudio tiene limitaciones. Se basa en medidas autoinformadas y no puede establecer relaciones causales definitivas. Tampoco distingue entre los tipos de contenido con los que las personas interactúan, lo cual puede marcar una diferencia. No es lo mismo comentar en un grupo de apoyo que mirar pasivamente videos de lujo o viajes imposibles.

Pero incluso con esas salvedades, el mensaje central es difícil de ignorar: estamos más conectados que nunca, pero más solos también. Y mientras sigamos buscando conexiones significativas en espacios diseñados para captar atención más que para nutrir relaciones, la brecha entre esos dos hechos seguirá creciendo.

Quizás no se trata de dejar las redes sociales por completo, sino de usarlas sabiendo lo que son: herramientas, no reemplazos. Pueden complementar la vida social, pero no sostenerla. Porque, al final, nada reemplaza una mirada directa, una conversación sin filtros o una tarde compartida con alguien que realmente está ahí.

Referencia: Roberts, J. A., Young, P. D., & David, M. E. (2025). The Epidemic of Loneliness: A 9-Year Longitudinal Study of the Impact of Passive and Active Social Media Use on Loneliness. Personality and Social Psychology Bulletin, 0(0). https://doi.org/10.1177/01461672241295870

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David Aparicio

Soy psicólogo clínico, editor general y cofundador de Psyciencia.com. Tengo un máster en Terapias Contextuales por la UDIMA, estoy certificado en terapia dialéctica conductual (DBT) y llevo más de 10 años atendiendo pacientes. Mi especialidad es la DBT para la desregulación emocional y el trastorno límite de la personalidad (TLP); también trato ansiedad, depresión y TOC con ACT, activación conductual y exposición con prevención de respuesta. Atiendo en consulta presencial en Ciudad de Panamá y en línea.

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