Adiós al diván: Argentina deja el Psicoanálisis por las pseudoterapias
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Estupendo análisis de Natalia Echegoyemberry para el blog de psicología Artículando, sobre la hegemonía del discurso patriarcal en el rol de las mujeres:
Actualmente, se proponen y prescriben, de manera explícita o implícita, roles llamado a cumplir por “la mujer” en la mitigación de problemas y conflictos ambientales, la sostenibilidad del ambiente y el cambio climático. Frente a ello, es necesario re-pensar el rol llamado a cumplir por las mujeres en el cuidado de la casa común, pues responde a un discurso patriarcal y hegemónico, basados en la división sexual y social del trabajo.
Apareciendo éstas en los discursos ambientalistas y en las estrategias que implementan los estados como un recurso imprescindible para la salud y en beneficio del ambiente, (de)limitando así una identidad y una ciudadanía que emerge en estos contextos discursivos. Así, se pertepúan estereotipos y prejuicios de género, en desmedro de los derechos básicos de las mujeres.
Así, se reproducen discursos cargados de “buenas intenciones”, sesgos y prejuicios en los que se omite plantear el poder actual o potencial de las mujeres y grupos minoritarios y minorizados1 sobre los instrumentos de producción y reproducción, invisibilizando los aspectos económicos del cuidado. Se da un desfase en términos del ideal prescripto discursivamente y las condiciones de posibilidad.
Se puede señalar, que “los discursos en sí mismos ya son dispositivos del poder (…) (Ruiz, 2008:54). En este sentido, “el poder moderno es, esencialmente, poder discursivo” (Van Dijk, 2004: 9). El poder se expresa como control, (…) “controlar el discurso permite controlar el texto y el contexto”(…) “uno de los recursos del poder es el acceso preferencial al discurso público” (…) (Van Dijk, 2004:20).
En efecto, las mujeres continúan viendo limitada su capacidad en el acceso y gobernanza de los recursos naturales, propiedad de la tierra, acceso a empleos formales, paridad de condiciones retributivas, a la protección social, a la educación, obstaculizado el acceso a la justicia como derecho y como medio para vehiculizar los otros derechos.
Cabe preguntarse: ¿Cuáles son los efectos que emergen a través de estos discursos y cómo impactan en los procesos identitarios individuales y colectivos de las mujeres?; ¿Por qué las mujeres son habladas a través de discursos que no las incluyen en sus diferentes identidades en términos inscripciones territoriales, de género, étnicas, de clase social, etareos? y ¿De qué manera la asignación del rol de cuidadora de los bienes comunes refuerza estereotipos que afectan a su vez el ejercicio de los derechos de ciudadanía ambiental, social y política de las mujeres?
Juan Carlos Orellana nos cuenta en Hipertextual la historia de Hipaso de Metaponto y el exilio que sufrió por parte de los pitagóricos al encontrar la falencia del Teorema de Pitágoras para explicar los números irracionales. Un ejemplo de que hasta en la matemáticas y la ciencia puede reinar el dogmatismo:
Este grupo de excéntricos se encontraba satisfecho ya que las teorías que fundamentaban sus argumentos no podían siquiera ser cuestionadas. Bueno, al menos era así hasta que Hipaso de Metaponto se percató de algo curioso, descubrió mediante el teorema de Pitágoras que era imposible explicar el resultado de la raíz cuadrada de dos: 1,4142135…Un número seguido de cifras infinitas cuya sucesión no puede explicarse por ninguna regla o patrón.
En ese momento no se había dado cuenta, pero Hipaso había descubierto los números irracionales. Esto significaba que todas las bases del pensamiento pitagórico: la unidad, la armonía matemática, la creencia de que todo se podía medir, etc. Podían ser puestas en duda, es decir, ya no eran reglas sino descripciones de casos específicos. Ya que es imposible medir exactamente el lado y la diagonal de un cuadrado.
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