Ketamina intravenosa para depresión: lo que confirma la nueva evidencia y lo que todavía no sabemos
Un nuevo metaanálisis publicado en JAMA Psychiatry vuelve a poner sobre la mesa una pregunta central para la clínica: ¿qué tan eficaz es la ketamina intravenosa para reducir síntomas suicidas y depresivos en pacientes con un episodio depresivo mayor?
Los autores revisaron sistemáticamente PubMed, PsycInfo, Cochrane Library y Embase hasta noviembre de 2025, sin restricción de idioma, e incluyeron 26 ensayos clínicos aleatorizados con 1166 pacientes (626 recibieron ketamina, 540 fueron controles con placebo, generalmente solución salina o midazolam).
Los resultados son consistentes y con efectos de tamaño considerable. Para síntomas suicidas, una sola infusión mostró reducciones significativas frente a control a las 24 horas y al mes. Con infusiones repetidas, la reducción al final del tratamiento fue similar. Para síntomas depresivos, la mejora apareció ya a las 4 horas y se mantuvo a las 24 horas, a los 3 días y a la semana tras una sola infusión; con infusiones repetidas, la mejora al final del tratamiento también fue significativa.
En cuanto a seguridad, los eventos adversos graves (hospitalizaciones, muertes) no estuvieron relacionados con la intervención, y los menores, como cefalea, fueron transitorios.
La conclusión de los autores: la ketamina IV, en dosis única o repetida, es eficaz para reducir síntomas suicidas y depresivos en la fase aguda de un episodio depresivo mayor, con un efecto notablemente rápido. Pero señalan un límite importante: los resultados a largo plazo todavía no están bien establecidos, porque ningún ensayo incluido siguió a los pacientes más allá de unas pocas semanas.
Pero cuidado
La eficacia aguda ya no está en discusión, este estudio se suma a evidencia consistente en ese sentido, pero convive con vacíos que no siempre se comunican con claridad.
El primero es regulatorio. Conviene separar dos cosas que se mezclan seguido: la esketamina intranasal sí tiene aprobación de la FDA (primero como adjunto en depresión resistente al tratamiento, desde 2020 también para depresión con ideación o conducta suicida, y desde enero de 2025 como monoterapia), con un programa de monitoreo obligatorio. La ketamina racémica intravenosa, la que evalúa este metaanálisis, sigue sin aprobación de la FDA para depresión. Su uso off-label ya está muy extendido en la práctica clínica, lo que generó la necesidad urgente de guías de consenso para estandarizar su uso seguro, algo que todavía está en desarrollo.
El segundo vacío es de seguimiento clínico. La seguridad reportada en el estudio corresponde a contextos controlados y monitoreados. Las guías recientes de la Sociedad Americana de Anestesiología son explícitas: la ketamina intravenosa debe administrarse solo en un entorno monitoreado, con un profesional licenciado presente y equipo de rescate disponible, dentro de un plan de tratamiento integral con visitas de seguimiento periódicas y un punto final terapéutico definido, no como tratamiento indefinido.
El tercero es clínico: el consenso es que la ketamina no debería usarse como único agente antidepresivo, especialmente a largo plazo. Funciona mejor pensada como estrategia de rescate agudo o complemento, no como monoterapia sostenida. Hay además contraindicaciones que los protocolos suelen exigir revisar antes de indicarla: embarazo o lactancia, sensibilidad previa al fármaco, condiciones médicas inestables, antecedente de hipertensión intracraneal o evento cerebrovascular, o infarto de miocardio reciente.
Implicaciones clínicas
Para quienes trabajamos en salud mental, el mensaje no es «usar o no usar», sino entender en qué marco tiene sentido. La evidencia de eficacia aguda es sólida y relevante justamente para los casos donde más se necesita: riesgo suicida inminente o falta de respuesta a otros tratamientos. Pero eso no equivale a un aval regulatorio ni a protocolos estandarizados, y la falta de datos a largo plazo es un límite real, no un detalle técnico menor. Comunicar esta doble cara, sin caer en el entusiasmo del «tratamiento milagroso» ni en el escepticismo que ignora la evidencia de eficacia aguda, creo que es el punto justo.
Referencia: Shim, S. R., Jeong, H. S., Bommersbach, T. J., Nierenberg, A. A., Zarate, C. A., Jr., Kaster, T. S., Correll, C. U., McIntyre, R. S., Krystal, J. H., & Rhee, T. G. (2026). Ketamine infusions and rapid reduction of suicidal and depressive symptoms in major depressive episode: A systematic review and meta-analysis. JAMA Psychiatry, 83(7), 714–731. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2026.0612