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Cuando llega al mundo un bebé prematuramente, es muy probable que deba pasar sus primeros tiempos en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Debido a que este no es el entorno ideal para el desarrollo del cerebro infantil, y que de hecho puede ser una experiencia estresante, el desarrollo neurológico esencia puede verse interrumpido, razón por la que muchos bebés prematuros luego sufren dificultades de aprendizaje o trastornos sociales o emocionales. Por ejemplo, algunos estudios han encontrado que el nacimiento prematuro puede afectar importantes áreas cerebrales lo que ayudaría a entender por qué los niños prematuros tienen más riesgos de sufrir trastornos neurológicos, de atención y autismo (Toulmin et al., 2015); y también han encontrado que este suceso interrumpe los procesos vitales del desarrollo del cerebro, lo que acarrea la reducción de las capacidades cognitivas de los niños. Según otro estudio, los bebés prematuros hacen menos amigos durante la primera infancia, se sienten menos aceptados por sus pares y pasan menos tiempo en actividades de socialización, aunque más adelante en la edad escolar comienzan a hacer más amigos y ganan más aceptación por parte de sus compañeros (Heuser, Jaekel, & Wolke, 2018).

Cuando un bebé nace a término, ha pasado el tiempo suficiente dentro del útero materno para desarrollar toda la compleja infraestructura neurológica que necesita para comenzar su vida. Sin embargo, si un bebé nace antes de tiempo, algunas conexiones neuronales vitales pueden no haberse formado todavía, lo que significa que este proceso tiene que ocurrir después del nacimiento.

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Un nuevo estudio revela que escuchar música durante estas primeras semanas críticas como humano puede ayudar al cerebro a desarrollarse normalmente (Lordier et al., 2019).

En particular, los bebés prematuros tienden a sufrir deficiencias en la red de prominencia del cerebro, que es responsable de determinar la importancia de los estímulos y comunicarse con otras redes cerebrales para coordinar una respuesta adecuada. La conectividad entre la red prominente y las áreas del cerebro como el tálamo o las redes sensoriomotoras o auditivas a menudo se interrumpe en los recién nacidos prematuros, lo que resulta en una función cognitiva reducida o dificultades para manejar las emociones y las relaciones sociales más adelante (Ham, Leff, de Boissezon, Joffe, & Sharp, 2013).

Para abordar este problema, los investigadores de la Universidad de Ginebra y los Hospitales Universitarios de Ginebra buscaron crear un ambiente que fomentara el desarrollo saludable del cerebro en bebés prematuros durante su tiempo en una UCI. Debido a que el sistema auditivo es uno de los primeros en formarse en los cerebros humanos, el equipo decidió exponer a estos bebés a música relajante en puntos clave durante el día.

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El compositor Andreas Vollenweider tocó una variedad de instrumentos diferentes ante una audiencia de bebés prematuros para determinar cuál produjo las reacciones más tranquilas, y finalmente decidió escribir su calmante pieza usando arpas, campanas y la flauta de un encantador de serpientes indio llamada punji.

Vollenweider produjo tres piezas musicales de ocho minutos. El primero fue reproducido a los bebés en una UCI justo cuando se despertaban, mientras que el segundo fue reproducido durante sus horas de vigilia, y el tercero cuando se dormían.

Utilizando imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) para escanear los cerebros de los bebés prematuros en su estudio, los investigadores encontraron que la arquitectura neurológica de aquellos que habían estado expuestos a la música era mucho más parecida a la de un bebé que había nacido a término, en comparación con los que no habían escuchado la música.

Algunos de los involucrados en el estudio se están acercando a su sexto cumpleaños, y el equipo planea seguir su investigación examinando el bienestar cognitivo, social y emocional de estos niños.

Referencias de los estudios:

Ham, T., Leff, A., de Boissezon, X., Joffe, A., & Sharp, D. J. (2013). Cognitive control and the salience network: an investigation of error processing and effective connectivity. The Journal of Neuroscience: The Official Journal of the Society for Neuroscience, 33(16), 7091-7098. https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.4692-12.2013

Heuser, K. M., Jaekel, J., & Wolke, D. (2018). Origins and Predictors of Friendships in 6- to 8-Year-Old Children Born at Neonatal Risk. The Journal of Pediatrics, 193, 93-101.e5. https://doi.org/10.1016/j.jpeds.2017.09.072

Lordier, L., Meskaldji, D.-E., Grouiller, F., Pittet, M. P., Vollenweider, A., Vasung, L., … Hüppi, P. S. (2019). Music in premature infants enhances high-level cognitive brain networks. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 116(24), 12103-12108. https://doi.org/10.1073/pnas.1817536116

Toulmin, H., Beckmann, C. F., O’Muircheartaigh, J., Ball, G., Nongena, P., Makropoulos, A., … Edwards, A. D. (2015). Specialization and integration of functional thalamocortical connectivity in the human infant. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 112(20), 6485-6490. https://doi.org/10.1073/pnas.1422638112

Fuente: IFL Science

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