Válidamente podcast: Los psicólogos tenemos que aprender a vender
Este conmovedor ensayo de Ida Momennejad para la columna Modern Love de The New York Times me llegó al corazón. Con una sensibilidad única, Momennejad narra su experiencia enfrentando el duelo tras la pérdida de su madre, explorando el dolor, la memoria y el amor que persiste incluso en la ausencia:
Antes del derrame cerebral de mi madre, creía que el tiempo era lineal, una flecha que solo se movía en una dirección. En mi investigación, abordaba la memoria como un objeto de observación empírica, una entidad cuantificable. Pero a través de la lente del dolor, la flecha del tiempo se partió en una constelación de puntos dispersos y móviles. El dolor teletransportó mi mente a pasados en los que mi madre era la estrella en torno a la cual giraba nuestra familia, y a posibles futuros con o sin ella.
Lindo artículo de The New York Times para ayudarnos a mejorar nuestros propósitos financieros para el 2025:
Empieza con un objetivo concreto como propósito, sugirió Kreisler, y anótalo: “Es más probable que cumplas tus objetivos si están escritos”. A continuación, divídelo en porciones digeribles para que sea menos abrumador. En lugar de decir: “Voy a ahorrar para la educación universitaria de mi hijo”, comprométete a ahorrar 200 dólares al mes —o la cantidad que puedas permitirte— en un plan 529 de ahorro para la universidad.
Considera que habrá contratiempos para no caer en la tentación de rendirte desde la primera vez que no logres ahorrar lo que te propusiste. “No tienes que ser perfecto”, enfatizó Kreisler. Si tu propósito era ahorrar 500 dólares, y apenas ahorraste 150, “eso es mejor que cero”, sostuvo.
Otra técnica consiste en reconocer que, aunque propósitos como ahorrar e invertir te beneficiarán en el futuro, ahora mismo pueden sentirse como una carga. Por ejemplo, si te propusiste revisar los estados de cuenta de tu tarjeta de crédito cada mes en el nuevo año, no pasa nada si te recompensas con un pequeño regalo después de completar la tarea, puntualizó Karen C. Altfest, planificadora financiera certificada radicada en Nueva York. Puede ser ir al cine, salir a correr por el parque o tomar una copa de vino, recomendó, lo que te apetezca, siempre que no sea extravagante.
El artículo me llamó la atención porque comienza citando un estudio del reconocido John Norcross sobre la eficacia de los propósitos de Año Nuevo. Aunque a menudo se piensa que estos no son útiles, en realidad pueden ser una herramienta poderosa para cambiar comportamientos, especialmente cuando se formulan de manera concreta y alcanzable.
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