¿Se han exagerado los beneficios de la marihuana para tratar el dolor?
Emily F. Popek para The New York Times en español:
“La resiliencia de los padres funciona como un patrón para que el niño pueda identificar cómo enfrentar los desafíos, cómo comprender sus propias emociones”, afirma Dan Siegel, autor de The Yes Brain, que se enfoca en cultivar la resiliencia en los niños.
Sin embargo, poder afrontar con filosofía los berrinches y rabietas representa un reto para muchos padres, en especial, si tenemos expectativas poco realistas sobre lo que es la infancia.
“La idea de que la crianza debe ser la maravillosa, feliz y perfecta culminación de nuestras esperanzas y sueños es parte de eso”, comenta Katherine Reynolds Lewis, autora del libro próximo a publicarse The Good News About Bad Behavior.
Lewis dice que el enojo, las lágrimas y otros arrebatos son parte natural del desarrollo de cualquier niño; es lo que ella llama “el caos de la niñez”.
No obstante, los padres que son incapaces de enfrentar ese caos o que no están dispuestos a hacerlo podrían considerar los arrebatos del niño como un problema que debe resolverse de inmediato.
Laura Markham, psicóloga clínica y editora del sitio AhaParenting.com, dice que, cuando eso sucede, “ridiculizamos a los niños, los culpamos y les decimos que es culpa suya; los aislamos al enviarlos a su habitación”.
La naturaleza de la respuesta de los padres puede variar, aseveró Markham, pero el mensaje es el mismo: el enojo, la tristeza o la frustración son inaceptables.
Según Markham, eso es lo contrario a la resiliencia; se trata de imponer una frágil rigidez que hace que padres e hijos se sientan temerosos de que las emociones intensas los destrocen.
En contraste con esa fragilidad, los padres que no evaden el poder de emociones como el enojo tienen una mayor capacidad para asimilar las interacciones desafiantes con sus hijos, expuso Siegel, quien es director ejecutivo del Instituto Mindsight. Además, no hay que preocuparse si este tipo de resiliencia no llega de forma natural, añade, pues con la práctica se vuelve más sencillo.
Muchos padres se sorprenden cuando el psicólogo les pide trabajar con ellos en las sesiones argumentando que es el niño quien tiene el problema. Este artículo explica muy bien como los padres pueden enseñarle a sus hijos a regular su conducta y al mismo tiempo establecer expectativas más acordes con su edad y desarrollo. El artículo también incluye una serie de habilidades que pueden practicar desde sus hogares. Se los recomiendo.
Hace unos días distintos medios publicaron una noticia en donde se aseguraba que se había descubierto un nuevo órgano. Sergio Ferrer diseccionó la investigación para Hipertextual y esto fue realmente lo que se encontró:
El artículo publicado la semana pasada en la revista Scientific Reports no hace referencia al descubrimiento de un nuevo órgano ni sugiere que el intersticio pueda ser considerado como tal. Los autores aseguran que “la anatomía y composición del espacio intersticial entre las células se entiende cada vez mejor”, si bien su localización y estructura es descrita “vagamente en la literatura científica”.
Mediante una técnica microscópica que muestra tejidos vivos en lugar de fijados, los autores describen “la anatomía e histología de un espacio lleno de líquido, previamente no identificado aunque extendido y macroscópico. Una nueva expansión y especificación del concepto del intersticio humano”. Expandido, pero no descubierto. ¿De dónde sale la idea del nuevo órgano?
El origen de la información está en la nota de prensa publicada en el servicio de noticias científicas Eurekalert!, del que se nutren medios de todo el mundo. El titular: “Un ‘órgano’ nuevo había sido omitido por los métodos estándar”. Citando como fuente a los autores, se asegura que los investigadores “han identificado una característica de la anatomía humana previamente desconocida” y que el estudio es el primero que identifica al intersticio como un órgano “por derecho propio”.
El problema es que el espacio intersticial es conocido desde hace al menos 200 años y los expertos no tienen tan claro que se pueda considerar un órgano.
Un buen recordatorio de qué hay que ser muy cuidadosos cuando nos encontramos con titulares tan rimbombantes. Muchos de estos medios no se dan el trabajo de revisar ni el abstract de las investigaciones que publican porque tienen que sacar la «noticia» lo más rápido posible para no perder la atención de su audiencia.
Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.