¿Por qué las “ofertas” por «fin de temporada” nos resultan tan tentadoras e irresistibles?
A menudo confundimos o tomamos como sinónimos los términos de inteligencia y racionalidad. Daniel Kahneman y Amos Tversky con sus investigaciones nos han demostrado las diferencias y los estudios de Keith Stanovich, revelan— más sorpréndete aún— que las personas más inteligent son más propensas a caer en las decisiones irracionales.
Todo esto lo puedes leer en el artículo maravillosamente escrito por David Hambrick y Alexander Burgoyne para The New York Times en su sección en español.
Los humanos somos esencialmente irracionales:
(…) a partir de finales de la década de los noventa, los investigadores comenzaron a añadir un giro significativo a esa opinión. Tal como el psicólogo Keith Stanovich y otros observaron, incluso los datos de Kahneman y Tversky mostraban que algunas personas son muy racionales. ¿Quiénes son estas personas más racionales? Es de suponer que son las más inteligentes, ¿cierto?
Falso. En una serie de estudios, el profesor Stanovich y sus colaboradores pidieron a muestras grandes de sujetos (por lo general varios cientos) que llenaran pruebas de juicios como el problema de Linda, además de someterlos a una prueba de coeficiente intelectual (IQ). El hallazgo más importante fue que la irracionalidad (o lo que el profesor Stanovich llamó “disracionalidad”) se correlaciona de manera relativamente débil con el IQ. Una persona con un IQ alto tiene las mismas probabilidades de padecer disracionalidad que una con un IQ bajo. En un estudio llevado a cabo en 2008, el profesor Stanovich y sus colegas presentaron a los sujetos el problema de Linda y encontraron que aquellos con un IQ alto eran, en todo caso, más susceptibles de caer en la falacia de la conjunción.
Pero no todo está perdido, en el artículo también se explica que podemos entrenar nuestra mente para tomar decisiones más racionales:
La profesora Morewedge y sus colaboradores encontraron que el entrenamiento por computadora llevó a reducciones estadísticamente mayores y más durables del sesgo de toma de decisiones. En otras palabras, los sujetos se mostraron considerablemente menos sesgados después del entrenamiento, incluso después de dos meses. La disminución fue mayor en los sujetos que recibieron el entrenamiento por computadora que en quienes lo recibieron a través del video (aunque en este último grupo también fue grande). Aun cuando hay escasas evidencias de que cualquier tipo de “entrenamiento cerebral” tenga algún impacto en la vida real sobre la inteligencia, puede ser posible entrenar a las personas para que su toma de decisiones sea más racional.
Mónica Redondo escribió para Hipertextual un análisis de como el machismo se apoderó de los medios mexicanos. En especial de la sección del pronóstico del tiempo.
El artículo de Redondo nos ofrece mucho para reflexionar sobre como los medios de comunicación siguen perpetuando ese machismo rancio que hace rato deberíamos haber eliminado. Pero claro, el machismo genera mucho dinero y los medios no están dispuestos a perder ni un centavo:
El pronóstico del tiempo nunca fue tan sensual. Mujeres jóvenes con tacones de infarto y vestidos apretados o minifaldas. Muchos espectadores desearán que hayan chubascos en el sur del país para que la presentadora se agache.
La sección del tiempo en los informativos del canal mexicano Televisaes el producto televisivo más rentable de toda la programación. Todo gracias a ellas, las chicas del tiempo, chicas jóvenes que no pasan de 30 años y que informan sobre el clima con looks que quitan el hipo.
¿Mujeres objeto? Para nada. Ellas se ven como profesionales y simplemente admiten que el físico es algo muy importante en televisión. «Yo me pongo en la piel de un espectador y si veo a alguien feo ¡pues le cambio!», explica Gabriela Lozoya, una de las presentadoras de Televisa en entrevista con El País.
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