El duelo no es un proceso de cinco etapas. Es como vidrio roto
La psicóloga y sexóloga Sara Belén explica con mucha elocuencia por qué funciona el contacto cero:
En una ruptura, el estímulo en cuestión es tu ex y todo lo relacionado con ella. Los estímulos menos difíciles son, por ejemplo, algunos recuerdos de la relación o levantarte por primera vez sin sus buenos días. Es más fácil exponerse al sentimiento de pérdida de estos que a estímulos más difíciles, como el contacto directo con tu ex. Mantener contacto cero con tu ex hace que puedas asimilar pérdidas de la ruptura haciéndolo lo más progresivo posible y, por lo tanto, con más probabilidad de ser efectivo.
Del mismo modo, si no entras en contacto con el sentimiento pérdida, no te expones a él. Seguir en contacto con nuestra ex pareja tras una ruptura no superada hace que el sufrimiento se prolongue sin beneficio a largo plazo, postergando y alargando el duelo.
El País publicó recientemente un artículo sobre el mito de la catarsis. Y aunque es algo que ya sabíamos, está muy bien que los medios tradicionales publiquen este tipo de información:
“Al expresar la ira estás practicando un comportamiento agresivo. Quería romper el mito de que es algo efectivo a la hora de controlarla y mostrar alternativas más sanas”, explica. Para ello, revisó 154 estudios que exploraban la eficacia de distintas actividades a la hora de reducir ese nivel de excitación al que nos lleva la ira. La conclusión es clara: desahogarse soltando la rabia (golpeando objetos, saliendo a correr, etc.) no funciona. Sí lo hace, en cambio, bajar nuestro nivel de activación: respirar hondo, meditar, practicar yoga…
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Se ha popularizado en Internet la idea de que evitar consumir cafeína entre 90 y 120 minutos después de despertarse podría ayudarte a activarte de forma más natural, evitar el bajón vespertino y mejorar el sueño. Algunos creen que esta práctica está respaldada por pruebas científicas, y quienes lo han probado afirman que “ha cambiado por completo” sus niveles de energía. Sin embargo, los científicos dicen que, aunque aplazar el café matutino puede tener beneficios, hay pocos estudios que lo respalden. A veces, los riesgos de retrasar el café pueden ser mayores que los beneficios, incluso peligrosos.
La cafeína bloquea los receptores de adenosina en el cerebro, que nos hacen sentir somnolientos. Pero sus efectos no se sienten de inmediato; toma de 20 a 30 minutos en ser absorbida. La duración de sus efectos varía según la genética de cada persona.
Los niveles de adenosina están más bajos al despertar, por lo que el café temprano puede ser menos efectivo. Retrasar el consumo de cafeína puede prolongar sus efectos hasta la tarde, pero no hay estudios que determinen el momento óptimo. Para algunos, tomar café temprano es necesario para mantenerse alerta, especialmente si tienen trabajos exigentes o ejercen temprano. También se puede tomar una segunda taza si la energía decae al mediodía, pero evita la cafeína en las seis horas previas a dormir. Si necesitas cafeína constantemente, consulta a un especialista del sueño. Además, el café y el té aportan antioxidantes y otros beneficios.
Fuente: The New York Times
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