Los refugio de evacuación tienen por misión proveer de un lugar físico donde puedan satisfacer sus necesidades más básicas las personas que han sido evacuadas de sus hogares, ya sea por catástrofes naturales, conflictos bélicos u otros eventos.

Dentro de los límites impuestos por un presupuesto, un refugio puede albergar a muchas personas, adultos y niños, en el mejor de los casos proveyéndoles una cama no compartida a cada uno. También en el mejor de los casos, los refugiados contarían con elementos que les sirvan de abrigo para pasar las noches. Pero, ¿cómo se duerme en un refugio de evacuación?

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Mediante un refugio simulado en el invierno, investigadores buscaron dar respuesta a tal interrogante. La baja temperatura (41°F/5°C) dentro del gimnasio afectó negativamente el sueño, disminuyendo su eficiencia en un 10% (Tsuzuki et al., 2019). Para el experimento se utilizaron mantas de emergencia básicas que proporcionan un aislamiento limitado.

La falta de sueño puede afectar el estado de ánimo, y los déficits de sueño crónicos pueden aumentar el riesgo de desarrollar depresión, a la vez que influyen en el desarrollo de otras comorbilidades. “El sueño afecta a casi todos los tejidos de nuestros cuerpos,” señala el Dr. Michael Twery, experto en sueño de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU. “Afecta las hormonas de crecimiento y estrés, nuestro sistema inmunológico, el apetito, la respiración, la presión arterial y la salud cardiovascular.”

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Los últimos años han visto un aumento en el número de desastres importantes, con más personas obligadas a vivir en refugios y viviendas temporales. Los refugios de evacuación son a menudo grandes con una distribución desigual del calor. También se pueden esperar cortes de energía, lo que puede significar una falta de calefacción y una caída de temperatura en el refugio.

Los hallazgos muestran que la baja temperatura dentro del gimnasio afectó la regulación de la temperatura corporal y del sueño de los sujetos. La ropa de cama de emergencia no proporcionó suficiente aislamiento térmico, incluso cuando se usaron cuatro de las mantas de emergencia del suministro almacenado en el gimnasio. En términos de calidad del sueño, la eficiencia del sueño disminuyó en un 10% o más y la fatiga aumentó en comparación con cuando los sujetos dormían en sus propias camas.

Los investigadores sugieren que deberían incorporarse otras formas realistas de ayudar a regular la temperatura corporal y mejorar el sueño para evitar el deterioro de su calidad en bajas temperaturas.

Referencia bibliográfica:

Tsuzuki, K., Mochizuki, Y., Maeda, K., Nabeshima, Y., Ohata, T., & Draganova, V. (2019). The effect of a cold environment on sleep and thermoregulation with insufficient bedding assuming an emergency evacuation. Energy and Buildings, p. 109562. https://doi.org/10.1016/j.enbuild.2019.109562

Fuente: Psychcentral

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