«Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad»
Actualizado el 2 de octubre de 2026. Añadimos una sección sobre el efecto de verdad ilusoria, que es lo que explica por qué una mentira repetida parece más creíble, y consejos para protegerte. El estudio sobre la escalada de la deshonestidad se mantiene como segunda parte.
La frase que titula este artículo se suele atribuir a Joseph Goebbels, aunque no hay registro documental de que la dijera. Goebbels, ministro de Propaganda de Adolf Hitler, es reconocido por su trascendencia en el proceso de ascenso de Hitler al poder y por el impacto de sus estrategias mediáticas en la creación de la identidad anti-semita.
Para Goebbels, al igual que para los adeptos a la filosofía maquiavélica (es decir, referente a la obra de Nicolás Maquiavelo), el acto de mentir debía ser analizado y evaluado más allá del prisma de la moralidad para extraer de él una utilidad innegable: la de influir en la sociedad.
De este modo, el político o la figura pública debía estar preparada para adecuar, deformar e incluso crear conscientemente versiones distorsionadas de los hechos y transmitirlos posteriormente a una audiencia que, si bien podía resistirse a su aceptación, terminaba cediendo —según la idea que se le atribuye— con la repetición de la mentira.
¿Por qué una mentira repetida parece verdad? El efecto de verdad ilusoria
Más allá de quién dijera la frase, la psicología ha demostrado que la repetición sí aumenta la credibilidad. Se llama efecto de verdad ilusoria y se describió por primera vez en 1977: los participantes de un experimento juzgaban más verdaderas las afirmaciones que ya habían leído antes que las nuevas, aunque no supieran si eran ciertas (Hasher, Goldstein y Toppino, 1977).
Desde entonces el efecto se ha replicado muchas veces. Un metaanálisis de 51 estudios confirmó que la repetición aumenta la sensación de verdad y lo explica sobre todo por la fluidez de procesamiento: lo que ya hemos visto u oído nos resulta más fácil de procesar, y esa facilidad se confunde con una señal de que es verdad (Dechêne et al., 2010).
Lo más inquietante es que saber la respuesta no siempre protege. En un estudio de 2015, la repetición hizo más creíbles afirmaciones falsas incluso cuando los participantes conocían el dato correcto: a veces nos guiamos por la fluidez aunque tengamos el conocimiento disponible (Fazio et al., 2015). Por eso la publicidad, la propaganda política y los rumores que se repiten una y otra vez pueden instalarse en nuestras creencias.
Cómo protegerte del efecto de verdad ilusoria
- Pregúntate si es verdad en el momento. En una serie de experimentos, pedir a las personas que se comportaran como «verificadoras de datos» y valoraran la veracidad de cada afirmación la primera vez que la leían eliminó el efecto más tarde, siempre que tuvieran conocimientos sobre el tema (Brashier et al., 2020).
- Desconfía de la familiaridad. Que algo «te suene» no es una prueba: puede que solo lo hayas oído muchas veces.
- Busca la fuente original. Comprueba quién lo dice y en qué se basa, sobre todo si el mensaje se repite en muchos sitios sin citar ninguna fuente.
- No repitas un bulo para desmentirlo sin aclarar que es falso. Repetirlo lo hace más familiar; si lo mencionas, deja claro desde el principio que es falso y cuál es el dato correcto.
Cuando el mentiroso se acostumbra: la escalada de la deshonestidad
El terreno político es sin duda un ámbito donde la sociedad puede ver reflejada de manera franca y común el ejercicio de la deshonestidad, pero también lo es el mundo de los escándalos financieros, los fraudes, las pirámides, los dopajes deportivos e incluso la cotidianidad del individuo común que descubre un engaño impensable de alguien cercano.
La mentira y el fraude son sin duda un flagelo emocional para quien se ve afectado por ello, pero ¿qué ocurre en el cerebro de quienes ejercen la deshonestidad?
¿Cómo se desenvuelve el proceso de escalada mediante el cual una persona pasa de emitir «pequeñas mentiras» a convertirse en un experto evasor de impuestos, estafador o embaucador de multitudes?
«La primera vez que haces trampas, te sientes mal por ello. Pero eso es bueno, frena tu deshonestidad. La próxima vez que hagas trampa, ya te has adaptado»
Según un estudio publicado en la revista Nature Neuroscience, la clave está en cómo el cerebro de los mentirosos se va adaptando progresivamente al engaño. Para los investigadores, el impacto de la deshonestidad a nivel neuronal es de tal magnitud que incluso puede hablarse de un «mecanismo neural» que soporta la mentira, o en otras palabras: un principio biológico de adaptación que contribuye al fenómeno, llamado adaptación emocional.
Para la realización del estudio, el equipo de investigadores de la University College London (U.C.L) reclutó a 80 adultos para participar en una tarea que implicaba estimar y asesorar a una pareja sobre la cantidad de dinero que había en un frasco de monedas, el cual contenía entre 15 y 35 libras esterlinas (entre 18 y 43 dólares, aproximadamente).
Los participantes observaron imágenes grandes y de alta resolución de los tarros durante tres segundos y se les dijo a su pareja (interpretada por un actor) que vería una imagen más pequeña del tarro durante un segundo. A los participantes se les dijo que la tarea de su pareja era estimar la cantidad de dinero de la jarra con su ayuda, la cual se daría a través de computadores enlazados. Esto permitió a los investigadores registrar las estimaciones de los participantes cuando no tenían ninguna razón para mentir.
Los participantes recibieron instrucciones distintas que les proporcionaron incentivos para ser deshonestos. La comparación de las estimaciones entre las situaciones honestas y deshonestas permitió al equipo medir los grados de deshonestidad.
Dependiendo del escenario, la deshonestidad podía beneficiar al participante a expensas de su pareja, beneficiar a la pareja a costa del participante, beneficiar a ambos o beneficiar al participante o a la pareja sin afectar al otro. En el primer caso, por ejemplo, se les dijo a los participantes que serían recompensados con base en qué tanto sobrestimara su pareja la cantidad de dinero en la jarra, mientras que su pareja sería recompensada por la exactitud. También se dijo a los participantes que su pareja no tenía conocimiento de estas nuevas instrucciones.
Los investigadores encontraron que la deshonestidad aumentó a lo largo de 60 presentaciones de la jarra, pero sólo cuando el beneficio era egoísta. Los participantes mintieron también cuando sólo su pareja se beneficiaba, pero esta deshonestidad permaneció constante. Cuando ambas partes se beneficiaban, los participantes mintieron más, sugiriendo que encontraron este tipo de deshonestidad más aceptable.
Este estudio es la primera evidencia empírica de que el comportamiento deshonesto se intensifica cuando se repite
Para Tali Sharot, neurocientífica del U.C.L., las personas mienten más cuando es bueno para ellos y para los demás. Cuando sólo es bueno para ellos, pero se hiere a otra persona, mienten menos. No obstante, el experimento también mostró que la mentira sólo aumentó con el tiempo cuando el participante obtuvo algún beneficio, lo que sugiere que el interés propio es necesario para que la deshonestidad se intensifique.
«Este estudio es la primera evidencia empírica de que el comportamiento deshonesto se intensifica cuando se repite, cuando todo lo demás se mantiene constante», explica Neil Garrett, neurocientífico cognitivo de la U.C.L. y autor principal del estudio.
Veinticinco de los participantes realizaron el experimento con apoyo de un escáner funcional de resonancia magnética (MRI), lo que permitió a los investigadores medir la actividad cerebral. El equipo se enfocó en áreas del cerebro previamente asociadas con la estimulación emocional, para lo cual se utilizó una base de datos de resultados de imágenes cerebrales. El área de mayor observación fue la amígdala, una región del cerebro conocida por responder y procesar las emociones.
Los investigadores constataron cómo la actividad en esta región fue inicialmente alta cuando los participantes mintieron, pero fue declinando con el tiempo durante actos subsecuentes de deshonestidad. Un punto a destacar es que las mayores reducciones en la actividad de la amígdala pronosticaron mentiras mayores más adelante. Esto sugiere que un mecanismo biológico (la adaptación) podría apoyar la deshonestidad.
«La primera vez que haces trampas, te sientes mal por ello. Pero eso es bueno, frena tu deshonestidad», explicó Sharot. «La próxima vez que hagas trampa, ya te has adaptado. Hay menos de una reacción negativa para detenerte, y puedes mentir más».
El equipo de Sharot considera que estos hallazgos podrían ser relevantes para una mejor comprensión de otros tipos de comportamiento, como la escalada de la toma de riesgos o el comportamiento violento.
Fuente: Scientific American
Referencias:
- Brashier, N. M., Eliseev, E. D., & Marsh, E. J. (2020). An initial accuracy focus prevents illusory truth. Cognition, 194, 104054. https://doi.org/10.1016/j.cognition.2019.104054
- Dechêne, A., Stahl, C., Hansen, J., & Wänke, M. (2010). The truth about the truth: A meta-analytic review of the truth effect. Personality and Social Psychology Review, 14(2), 238-257. https://doi.org/10.1177/1088868309352251
- Fazio, L. K., Brashier, N. M., Payne, B. K., & Marsh, E. J. (2015). Knowledge does not protect against illusory truth. Journal of Experimental Psychology: General, 144(5), 993-1002. https://doi.org/10.1037/xge0000098
- Garrett, N., Lazzaro, S. C., Ariely, D., & Sharot, T. (2016). The brain adapts to dishonesty. Nature Neuroscience, 19(12), 1727-1732. https://doi.org/10.1038/nn.4426
- Hasher, L., Goldstein, D., & Toppino, T. (1977). Frequency and the conference of referential validity. Journal of Verbal Learning and Verbal Behavior, 16(1), 107-112. https://doi.org/10.1016/S0022-5371(77)80012-1
Artículos relacionados:
Los comentarios son exclusivos para miembros de Psyciencia Pro.
Hazte Pro → · ¿Ya eres miembro? Inicia sesión