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Margarita Lázaro relata en HuffintongPost sobre un hilo en las redes sociales que se generó a causa de una madre que defiende el derecho de su hijo a no ser juzgado por llevar las uñas de colores y comparte las opiniones profesionales de psicólogos infantiles, que creo vale resaltar:
La misma idea la defienden los psicólogos infantiles. “Para un niño pintarse las uñas es un juego. Somos los adultos los que juzgamos”, explica Rocío Perera, psicóloga sanitaria de Activa Psicología, que apunta que si otros niños juzgan al protagonista de esta historia es porque hay adultos que antes les han dicho que eso está mal.
“Si le doy una connotación negativa le estoy transmitiendo a mi hijo que es algo malo… En la mente inocente de un niño no hay ningún problema por pintarse las uñas o disfrazarse de princesa, para él es sólo un juego”, insiste la especialista, para la que esto podría extrapolarse a otras situaciones.
No hay que buscarle significado:
No es fácil en un mundo lleno de estereotipos donde rápidamente se juzga a que actúa de forma diferente y hasta se habla despectivamente de un comportamiento “mariquita”.
“El hecho de que un niño se vista de princesa garantizaría que sea gay en la misma medida que garantizaría que sea heterosexual el hecho de que se vista de bombero”, apunta Acosta con ironía. “Eso es algo que no tiene absolutamente nada que ver. Por más que nuestro hijo se vista de Superman me temo que no va a salir volando”, añade.
Esto es similar a las criticas y juicios que sufren los niños cuando quieren jugar a las muñecas, al té o cuando eligen el color rosado. Cuidado padres con sus prejuicios, porque pueden hacerle mucho daño a lo que más aman: sus hijos.
La fuerza media de los hombres al propinar un puñetazo es un 162% mayor que la de las mujeres, según un nuevo estudio. Incluso el hombre más débil continúa siendo más fuerte que la mujer más fuerte si lo que evaluamos en la potencia de su puñetazo. La diferencia de la fuerza se puede explica por el dimorfismo sexual: las variaciones de la fisionomía externa (forma, color o tamaño) entre los machos y las hembras de una misma especie.El paper fue publicado en el Journal of Experimental Biology, y añade que:
Los estudios de la fisionomía biológica no buscan justificar la violencia de los hombres, como muchos diría, sino que más bien sostienen y refuerzan los argumentos judiciales de las leyes de violencia contra género. Lee el artículo completo en XakataCiencia.La parte superior del cuerpo de los hombres tiene, de media, un 75% más masa muscular y 90% más de fuerza que las mujeres. Con todo, la evaluación de la potencia de un puñetazo es donde el hombre parece mucho más fuerte, no en el resto de áreas, pues los autores del estudio no han hallado la misma magnitud de diferencia a la hora de lanzar algo por encima de la cabeza. Esto refuerza la idea de que esta mayor fuerza en la parte superior del cuerpo se ha especializado en pelear más que en lanzar objetos.
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