Usar el celular antes de ir a dormir tiene muy poco impacto en la salud de los adolescentes
Charlotte Lieberman escribe para The New York Times en Español:
La procrastinación no es un defecto del carácter o una maldición misteriosa que ha caído en tu habilidad para administrar el tiempo, sino una manera de enfrentar las emociones desafiantes y estados de ánimo negativos generados por ciertas tareas: aburrimiento, ansiedad, inseguridad, frustración, resentimiento y más.
“La procrastinación es un problema de regulación de emociones, no un problema de gestión de tiempo”, dijo Tim Pychyl, un profesor de Psicología y miembro del Grupo de Investigación sobre Procrastinación en la Universidad Carleton en Ottawa, Canadá.
En un estudio de 2013, Pychyl y Sirois descubrieron que la procrastinación puede ser entendida como “la primacía de la reparación del estado de ánimo a corto plazo… por encima del objetivo de las acciones planeadas a un plazo más largo”. Explicado de manera sencilla, la procrastinación es enfocarse más en “la urgencia inmediata de administrar los estados de ánimo negativos” que en dedicarse a la tarea, dijo Sirois.
La naturaleza particular de nuestra aversión depende de la tarea asignada o la situación. Podría ser debido a que la tarea misma es inherentemente poco placentera, como tener que limpiar un baño sucio u organizar una aburrida y larga hoja de cálculo para tu jefe. Sin embargo, también podría resultar de sentimientos más profundos relacionados con la tarea, como dudar de uno mismo, tener baja autoestima, sentir ansiedad o inseguridad. Cuando fijas la mirada en un documento en blanco, tal vez estás pensando: “No soy lo suficientemente inteligente para escribir esto. Incluso si lo soy, ¿qué opinará la gente de él? Escribir es tan difícil. ¿Qué pasa si lo hago mal?”.
El efecto reforzador de la procastinación:
No obstante, el alivio temporal que sentimos cuando procrastinamos es lo que realmente hace muy vicioso el círculo. En el presente inmediato, suspender una tarea brinda alivio —”has sido recompensado por procrastinar”, dijo Sirois—. Y el conductismo básico nos ha enseñado que cuando somos recompensados por algo, tendemos a hacerlo de nuevo. Esta es precisamente la razón por la que la procrastinación tiende a no ser un comportamiento una vez, sino un círculo, uno que fácilmente se convierte en un hábito crónico.
Con el paso del tiempo, la procrastinación crónica tiene costos no solo a la productividad, sino efectos destructivos medibles en nuestra salud mental y física, incluidos estrés crónico, angustia general psicológica y baja satisfacción con nuestra vida, síntomas de depresión y ansiedad, hábitos deficientes de salud, enfermedades crónicas e incluso hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
Natalia López Pevida, analiza en el diario El País la situación que se vive en España en torno a las prácticas pseudocientíficas dentro de la psicología y el intrusismo de supuestos «expertos» que hacen un licuado de terapias y lo etiquetan como tratamientos transformadores:
El Consejo no ofrece estadísticas, pero el Colegio de Psicólogos de Andalucía Oriental sí lo hace: 70 de cada 100 consultas de psicología que se abrieron en Almería, Granada, Jaén y Málaga en 2017 estaban dirigidas por personas que no eran psicólogos clínicos o sanitarios. Los supuestos expertos que dirigen estas consultas hablan de neurociencia, hipnosis, constelaciones, mindfulness (un paisaje lleno de sombras), Gestalt, crecimiento personal, herramientas transformadoras, disociaciones y bloqueos. Ofrecen programas, terapias individuales, sesiones grupales, conferencias, formaciones y libros de autoayuda. Y, con demasiada frecuencia, retuercen el lenguaje para confundir sobre su capacitación; se definen como psicoterapeutas, psicoanalistas, terapeutas expertos en psicología humanista, coaches para procesos de acompañamiento y duelo…
Detrás de sus sesiones suelen estar las teorías el psicoanálisis de Sigmund Freud (más concretamente, la adaptación del Instituto Esalen), que a nivel científico nunca ha demostrado su validez, y las de la industria de la autoayuda que se basan en la idea de que uno puede generar la mejor versión de sí mismo siguiendo un puñado de consejos básicos. Pero «el único ámbito regulado en psicología es el sanitario, y eso hace que en otras áreas, como la laboral, que es la menos regulada de todas, prolifere el intrusismo -encarnado en todo tipo de versiones de la autoayuda-. En el momento en el que un profesional habla de una intervención para reducir el estrés, entramos en el terreno de la enfermedad mental y por lo tanto competencia del psicólogo sanitario», explica Chacón.
El punto central que podemos obtener del artículo de Natalia López Pevida, es que no basta con proteger a la práctica psicológica del intrusismo de los coaches y gente sin escrúpulos que aplica procedimientos sin evidencia, cuando lo psicólogos también utilizan los mismos tratamientos pseudocientíficos. Para cambiar esta situación es necesario que los colegios y asociaciones de psicología decidan – de una vez por todas – defender el estatus científico de la psicología y promuevan los tratamientos que cuentan con la evidencia necesaria. No se pueden seguir defendiendo métodos que no tienen ninguna rigurosidad dentro de los programas de formación.
El gobierno de España ha dado un paso importante para proteger el derecho de las personas a recibir tratamientos con evidencia y reducir el alcance de las pseudoterapias. Con su campaña #CoNprueba, está revisando una larga lista de tratamientos sin evidencia que son usados ampliamente dentro de la psicología, como la PNL, las constelaciones familiares y la terapia Gestalt. Al finalizar el análisis, el gobierno publicará la lista de tratamientos pseudocientíficos. Esto también ayudará a los pacientes a informarse y exigir mejores tratamientos por parte de los psicólogos.
En Psyciencia hemos publicado bastante sobre el tema de las terapias sin sustento científico. Muchos se han enojado por las criticas que reciben los tratamientos sin evidencia y lo toman como si fuera un ataque personal. Se entiende que las criticas generen malestar, especialmente cuando trabajas o usas una técnica diariamente. Sin embargo, los psicólogos deberíamos tener la misma flexibilidad para pulir nuestro trabajo y ser capaces de desechar esa vieja carga de métodos, teorías e interpretaciones que no han logrado cumplir los requisitos básicos de la ciencia.
Lee el artículo completo en El País.
Si quieres profundizar un poco más sobre las críticas a estos modelos sin evidencia te recomendamos los siguientes artículos:
Si quieres conocer sobre la evidencia científica en psicología te recomendamos estos artículos:
Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.