Brindamos primeros auxilios psicológicos después del tiroteo en Las Vegas: esto es lo que aprendimos
Carlos Sabin ofrece en la revista Investigación y Ciencia, una interesante herramienta para detectar rápidamente las tonterías pseudocientíficas que se promueven en los medios, coaching y en la homeopatía. Se trata del test de Shaw:
(…) cada vez que un término no relacionado con la ciencia aparece seguido de las palabras «cuántico» o «cuántica», hay una probabilidad muy alta de que alguien le esté intentando engañar. No lo dude más y use el test de Shaw. ¿Hacemos la primera prueba con «coaching»?
Valeria Sabater escribió para La Mente es Maravillosa un excelente análisis de las conductas que caracterizan a las personas honestas:
Las personas honestas son más felices e incluso gozan de una mejor salud. Así nos lo revela por ejemplo la doctora Anita E. Kelly, profesora de psicología en la Universidad de Notre Dame de París. Según este estudio, ser sinceros, no hacer uso de la mentira y ser genuino siempre con uno mismo y con aquello que se dice y hace genera un mayor bienestar. Ese equilibrio interno, esa paz mental revierte en la propia salud.
**Saben construir relaciones más significativas**
La deshonestidad y el hecho de mostrarse poco íntegros en algún momento, supone para este tipo de personas un sobreesfuerzo. Es esa disonancia cognitiva que les genera malestar, tensión e incomodidad. Por ello, las personas honestas valoran por encima de todo poder construir relaciones basadas en la confianza. No solo se muestran en todo momento de manera auténtica, sincera y respetuosa con quienes les rodean. Sino que además, exigen esto mismo en quienes forman parte de su día a día.
Algo así hace, sin duda, que no siempre cuenten con un gran número de amistades. Si cuentan con pocas, son siempre las más adecuadas, las más genuinas, aquellas donde se genera una reciprocidad continua y satisfactoria.
Sergio Parra describe en Xataka Ciencia un estudio del Psychological Science que encontró una relación entre las tareas domésticas que hacen los papás y la carrera universitaria que escogen sus hijas:
Le preguntaron a los niños qué querían ser cuando crecieran. Las respuestas **se codificaron según carreras estereotípicamente femeninas**, como una madre o ama de casa que se queda en casa, carreras estereotípicamente masculinas, como un astronauta o director ejecutivo, o carreras neutrales. Preguntaron a los padres, por otro lado, quién hacía la mayor parte del trabajo doméstico, o si estaba dividido en partes iguales.
Las niñas criadas en familias en las que el padre hacía igual o más tareas que la madre tendían a informar de metas profesionales más ambiciosas, incluidas las consideradas estereotípicamente masculinas, que **las niñas criadas en familias con roles de género más tradicionales**.
No podemos decir que hacer las tareas de la casa sea la causa de la elección universitaria de las hijas. Pero una conducta tan sencilla y participativa dentro de las responsabilidades del hogar como la de lavar los platos, ofrece un indicio del poderoso efecto que tiene la educación y el ejemplo de los padres para reducir el machismo y el estereotipo.
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