La depresión maternal afecta el desarrollo cognitivo de los hijos hasta los 16 años
BBC Mundo publicó recientemente una muy interesante historia que explica a la perfección el efecto de las correlaciones espurias que se encuentran en la astrología:
“Absolutamente gratis!», decía el anuncio, «tu horóscopo personal. Un documento de diez páginas».
Era el 16 de abril de 1968, y el anuncio, publicado en un periódico francés, invitaba a los lectores a participar -sin saberlo- en un experimento especial.
Todo lo que tenían que hacer era enviar su nombre, dirección, fecha y lugar de nacimiento, y recibirían su horóscopo personalizado de 10 páginas y su perfil de personalidad.Muchos de los más de 150 interesados quedaron tan impresionados por la asombrosa precisión del perfil de la personalidad que escribieron para decirlo. En total, el 94% se declaró satisfecho y el 90% señaló que sus familiares y conocidos los reconocían en la descripción que detallaba el perfil.
Eso a pesar de que todos habían recibido el mismo documento: el correspondiente a una persona que había nacido en Auxerre a las tres de la madrugada del 17 de enero de 1897.
Pero lo más interesante del estudio está detrás de la historia del psicólogo que confeccionó el estudio, el asesino serial en que se basaron para hacer el perfil y un excelente ejemplo de las correlaciones espurias que se encuentran cuando se quiere utilizar la astrología para predecir la conducta.
Lee el artículo completo en BBC Mundo.
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Lindo artículo de Wendy Mogel en The New York Times con recomendaciones para hablarles a los niños:
Deja que hable en la oscuridad, en el auto, mientras se mueve, mientras espera el autobús o cuando está sentado en el metro. En general, está más cómodo charlando al lado que cara a cara. Sostener un objeto también alivia la tensión. Tu papel es estar atento y recibir sus comentarios. Una vez que los niños pueden escribir, algunos prefieren comunicar un gran pensamiento, una confesión o un sentimiento profundo en un pedazo de papel y deslizarlo bajo tu puerta en vez de decirlo en persona. Si tú le dejas pequeñas notas de vez en cuando en su escritorio, la mesa de noche o la almohada, abres una vía de comunicación que no conocía y será más probable que él haga lo mismo.
Para que entienda tu mensaje, evita las “críticas constructivas” con palabras abstractas como inapropiado, enfocado, distractor y éxito. Sobre todo, cuando las usas en tono serio, a tu hijo le suenan como el blablablá de los adultos en las caricaturas de Charlie Brown y compañía. En vez de eso, habla con fuerza, calma y sencillez. Repite. Puede que tu hijo no entienda las insinuaciones. Es poco probable que recuerde los discursos largos y serios acerca de todo, desde las áreas que debe mejorar hasta los planes detallados que lo emocionan. Así que imagina que tus conversaciones son como encestar en el básquetbol. Dices algo, después otra cosa, y a veces lo logras y encestas.
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