El uso frecuente de Facebook y la disminución de la materia gris en el cerebro
La web ABC informa sobre el primer plan de prevención de suicidios en España:
La consellera valenciana de Sanidad, Carmen Montón, ha presentado el primer plan autonómico de España para prevenir los suicidio, que pretende hacer frente a un problema de salud pública «silenciado» e incluye medidas específicas para víctimas de violencia machista, adolescentes o mayores.
Montón ha destacado que entre las adolescentes de 15 años hay un «pico muy importante» de tentativas de suicidio, que también existe en el caso de varones de más de 70 años.
El grupo de mujeres de 15 y 16 años presenta un número de tentativas mucho mayor respecto al de 16-30 años, y respecto a los varones de 70 años, se alcanzan tasas por encima de 30 suicidios por cada 100.000 habitantes en edades avanzadas.
En España la tasa de suicidios es 7,76 casos por cada 100.000 habitantes, según los últimos datos disponibles, de 2015, facilitados en la rueda de prensa de presentación del plan, lo que supuso un descenso del 7,8 por ciento con respecto al año anterior.
El programa mejorará la detección del riesgo de suicido en las mujeres en situación de violencia machista, se practicarán cribados de depresión en el programa del anciano y se creará un protocolo de coordinación con los servicios sociales para la detección de conductas suicidas entre las personas sin hogar.
El plan español se suma a las iniciativas como el desarrollo de la app argentina CALMA para prevenir los intentos suicidas. Ambas propuestas dignas de admirar y reproducir en otros países en donde se ha instaurado fuertemente la idea de que no se puede hacer nada para prevenir el suicidio.
Silvio Waisbord para The New York Times:
Estudios recientes muestran los efectos limitados de la verificación. Por ejemplo, es inusual que las correcciones modifiquen percepciones incorrectas sostenidas por determinados grupos ideológicos con fuertes creencias sobre diferentes temas políticos. Las percepciones incorrectas preexistentes están relativamente blindadas a la información que contradice. Por el contrario, hay casos de “efecto búmeran” cuando, lejos de modificar opiniones erradas, las correcciones fortalecen las creencias falsas. Somos reacios a aceptar correcciones aun cuando los datos contradicen nuestras convicciones. El principal obstáculo es el “razonamiento motivado” por convicciones partidarias, ideológicas y religiosas. Abundan percepciones incorrectas difíciles de modificar. Los ejemplos abundan: el contenido de políticas públicas, el cambio climático, los efectos de la vacunación, el impacto del matrimonio igualitario y las propuestas políticas de candidatos presidenciales.
Hay creencias resistentes a la información, especialmente si están sólidamente engarzadas con identidades individuales y colectivas: si son parte de un “cerebro ideológico” que filtra la realidad según convicciones férreas sobre el mundo. De hecho, la información puede inducir una “resistencia motivada” cuando pone en jaque convicciones y valores personales. Las falsedades son “pegajosas” si están arraigadas en sentimientos de identidad.
En resumidas cuentas, el artículo explica que las personas están más dispuestas a aceptar la evidencia cuando no tienen una convicción definida sobre un tema. El artículo se enfoca más en temas políticos, pero la reflexión se ajusta también a las necesidades y tendencias que vemos en la psicología. A menudo los psicólogos corremos el riesgo de poner nuestra experiencia y los años de formación — que son valiosos e importantes, pero que pueden ser limitados y sesgados — sobre los datos y la evidencia .
Creo que el argumentos presentados en el artículo son una buena manera de que reflexionemos sobre aquellas informaciones, teorías y explicaciones que damos por sentado en psicología y que la analicemos con una perspectiva más flexible.
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