Las resistencias en psicoterapia gestáltica
Matías Zavia nos regala este artículo para ayudarnos a leer más rápido en Gizmodo en español:
A pesar de lo importante que es la lectura a lo largo de nuestra vida académica, la mayoría de los lectores somos tremendamente ineficientes. Por suerte, leer más rápido es algo que se puede entrenar. Una de las técnicas más comunes de los defensores de la lectura rápida es no vocalizar las palabras en tu mente.
Cuando lees, ¿escuchas las palabras en tu cabeza o las dices subconscientemente moviendo la boca pero sin llegar a pronunciarlas? Esa voz interior se conoce como subvocalización y es un hábito muy común entre los lectores. Desgraciadamente, también es una de las razones por las que leemos lento y acabamos teniendo problemas para mejorar nuestra velocidad de lectura.
Una técnica simple para romper con ese hábito es mantener la boca ocupada. Si le das algo que hacer a tu boca mientras lees, como mascar un chicle, comer algo o tararear una canción, puedes librarte del mecanismo de la voz interior y terminar duplicando (o incluso triplicando) tu velocidad de lectura.
Fernanda Massa para La Nación:
La directora del Instituto de Neurociencias & Educación de la Fundación Ineco, Florencia Salvarezza, cuenta que históricamente se consideraba que por la unión de sus letras la cursiva representaba de modo gráfico el flujo lingüístico. «Pero es una idea preneurociencia -sostiene-. Así como el latín existe en la literatura romana, hoy la cursiva no sirve más allá del aula.»
Y se pregunta: si el mundo es en general imprenta mixta, y uno ya no lee cursiva después del colegio, ¿vale la pena el esfuerzo de enseñarla? «Hay países que no usan la cursiva y tienen excelentes sistemas de alfabetización -añade-. Incluso a los que les va mejor en las pruebas Pisa erradicaron la manuscrita.» Se queda con una imagen que ve repetirse cada año cuando asiste al congreso Learning and the Brain, en Estados Unidos: un auditorio con 3000 personas que toman apuntes en la computadora.
Un momento híbrido de la alfabetización donde no está determinado el abandono de la escritura a mano y las pantallas conversan con los cuadernos. Así define el contexto actual la coordinadora de Proyectos TIC y Educación de la Unesco para América latina, María Teresa Lugo. Para ella, debe primar la prudencia al vaticinar el impacto que tendrán las pantallas en los chicos y la escritura. Pero no duda de que ni la enseñanza ni el aprendizaje se pueden pensar ya sin la tecnología.
La escritura obligatoria en cursiva genera mucho malestar en aquellos niños con problemas de grafomotricidad. A causa de ello, desde hace un año implementamos una adecuación escolar en la que se le permite a un niño con TEA utilizar un iPad para tomar apuntes de algunas materias especificas y luego imprimirlas con una impresora inalámbrica, para luego pegarlas en su cuaderno. El trabajo y la guía con la impresora la hago directamente con él y ha funcionado de maravilla hasta el punto de reducir los problemas conductuales como pataletas y rabietas en casi un 8o%. No tiene sentido obligar a los niños a escribir en maneras que no son funcionales para su aprendizaje o que generan más mal que bien.
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