Ejercicios y meditaciones guiadas (Audios)
Excelente de artículo de Ana Soteras para EFE Salud:
(…) es necesario que el facultativo maneje la comunicación tanto verbal como gestual. “El paciente cuando mira a su oncólogo no solo escucha lo que dice, sino que está atento a cómo lo dice y busca más allá. Siempre existe la sombra de la sospecha de que algo le pueden estar ocultando”, manifiesta.
Es importante que el profesional sea capaz de detectar el ritmo de recepción de información de cada paciente: si está bloqueado, si lo ha entendido, si necesita aclarar algo…Y eso teniendo en cuenta variables como la edad, la formación, la capacidad de comprensión…, apunta la psicóloga.
Aconseja al paciente que acuda acompañado, “aunque hay quien prefiere ir solo para proteger a sus familiares”. Tanto si es para conocer el resultado de unas pruebas o para abordar un tratamiento es mejor ir con alguien a la consulta ya que “los niveles de ansiedad se disparan y la capacidad de comprensión baja mucho y como estamos angustiados, no nos atrevemos a preguntar al médico las dudas que tenemos”.
Llegar con las dudas apuntadas, plantearlas al inicio de la consulta para que el médico pueda organizar su tiempo y escribir las recomendaciones del médico son las recomendaciones que Patrizia Bressanello ofrece a los pacientes.
Scott Harris nos presenta en CNN la impactante historia de Fiona Chrystal, una joven que luchó durante muchos años con la anorexia y encontró el apoyo y ayuda que necesitaba en las artes marciales para transformar su vida:
«Caí en la lucha por accidente», asegura. «Tomé una clase mientras iba a la universidad y sentí que esto era para mí».
Aunque Chrystall reconoce que su batalla con la anorexia probablemente nunca acabe, el entrenamiento para luchar se ha convertido en la terapia saludable que ella asegura que necesitaba para una actitud natural «súper competitiva» de «todo o nada».
«Ahora me enfoco en ser fuerte, estar en forma y saludable, en lugar de parecer un esqueleto», asevera. «Todavía tengo estos pensamientos, pero en un lugar donde puedo lógicamente luchar contra ellos».
Los médicos no le daban buen pronóstico:
«A las 18 a mí y a mi madre nos dijeron que yo era una causa perdida», escribió junto a esa publicación. «La había tenido tanto tiempo y estaba tan avanzada que probablemente sería siempre una anoréxica crónica. En ese momento me contentaba con cualquier cosa, no tenía ganas de mejorar. Pero sé que a las niñas a las que se les ha dicho lo mismo tratan de hacer hasta lo imposible. En ningún momento la recuperación es irrealizable. Es posible y es maravillosa».
Tras años de negarse a seguir seriamente un tratamiento o incluso a reconocer el problema, Chrystall finalmente comprendió la complejidad del problema cuando tenía 18 años. Esa decisión desembocó en un largo proceso de recuperación.
El cambio de Fiona:
«De repente me dije: ‘No puedo hacerme esto a mí o a mi familia’. Fue un proceso muy lento con muchos altibajos. Nunca quise mejorar. Hay toda una mezcla de circunstancias mentales físicas y emocionales envueltas en esto. De por sí comer no te va a mejorar. Esto es muy difícil de entender para quien no lo ha sufrido».
Laura Moretti, especialista en nutrición clínica y experta en trastornos alimenticios de la División de Medicina del Deporte del Hospital Infantil de Boston, asegura lo siguiente acerca de la psicología subyacente de los trastornos alimenticios: «Te pones presión para alcanzar tus propios objetivos. La forma en que lo enfrentas te hace querer ir más allá».
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