Por qué la generación z es la más sobria
Karelia Vázquez para El País:
“Gente que parece normal y luego no bebe”, ese era un chiste clásico en las redes sociales de 2010. Una década después, la generación siguiente, más informada y preocupada por su salud, se reta para disfrutar de la vida sin alcohol, hace alarde de sobriedad en las redes sociales y bebe mucha agua con gas y bebidas energéticas: la generación zeta (los nacidos entre finales de los años noventa y la década de los 2000) es la más sobria de la historia. Los datos de un estudio internacional de HBSC, auspiciado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), muestran que los adolescentes beben menos que nunca; solo el 8% toma alcohol cada semana, una tercera parte de los que tenían su edad en 2006. Además, el 76% cree que tomarse cinco o seis copas un fin de semana puede causar “bastantes problemas”.
El suicidio de una niña británica dispara el debate sobre la responsabilidad de las redes sociales
Manuel G Pascual para El País:
Janet Majewski, cuya hija de 14 años se quitó la vida, demandó en agosto a TikTok, Snapchat y Meta aludiendo que las citadas redes sociales son responsables de que la joven emprendiera un camino de no retorno. “Tienen que cambiar lo que muestran a los niños, modificar el algoritmo de manera que no les lleven a la oscuridad”, declaró a Bloomberg Businessweek.
Los pleitos a los que se enfrentan las redes sociales les piden que se responsabilicen de los efectos nocivos de sus productos, igual que sucedió hace 30 años con las tabaqueras. “Las tecnológicas creen que ese no es su problema. No está en su cultura empresarial luchar de verdad contra la difusión de contenidos que puedan fomentar el suicidio”, opina Albert Gimeno, portavoz de la asociación Padres 2.0, especializada en ciberacoso, adicciones tecnológicas o violencia digital, entre otras. “Las medidas que han puesto en marcha y los equipos que han creado para eliminar el contenido dañino no solo tienen que lidiar con un ingente volumen de información a revisar, sino con otros departamentos de las propias compañías que van en la dirección opuesta, como marketing, publicidad, ventas o comunicación”, añade.
El intento de las redes sociales para frenar el contenido que fomenta las autolesiones y suicidio:
La respuesta de Instagram es más flexible. Por un lado, establecen herramientas de control parental de los contenidos que ven los adolescentes. También prohíben los que promueven el suicidio o las autolesiones. “Encontramos y eliminamos el 98% de ese contenido antes de que se nos comunique acerca de ello”, apunta un portavoz de Meta. Por otro lado, la compañía permite que la gente hable de sus propios sentimientos y que comparta contenidos que traten sobre el suicidio, siempre que no lo promuevan.
El enfoque mixto, que combina herramientas automáticas de detección de material problemático con la moderación humana de contenidos, predomina en el sector. TikTok, por ejemplo, publica informes trimestrales sobre el cumplimiento de sus normas. En el último, que abarca de abril a julio de este año, se muestra que se eliminaron 113,8 millones de vídeos, lo cual supone en torno al 1% del total de vídeos publicados. “De estos, el 6,1% fueron eliminados por incumplir las políticas relacionadas con suicidio y retos peligrosos”, sostienen fuentes de ByteDance, propietaria de la red social.
¿Puedes dejar de fumar con la ayuda de cigarrillos electrónicos?
Jen A Miller para The New York Times:
Para los adultos que buscan reducir su tabaquismo o dejar de fumar, la evidencia disponible sugiere que los cigarrillos electrónicos pueden ser una opción viable, comentó Hartmann-Boyce. No funcionarán para todo el mundo, aclaró, pero “necesitamos un conjunto de herramientas de cosas que la gente pueda probar”.
Foulds dijo que, debido a que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) regulaba los cigarrillos electrónicos como productos derivados del tabaco en lugar de considerarlos como dispositivos que ayudan a dejar de fumar, había poca investigación sobre cómo exactamente podrían usar los cigarrillos electrónicos las personas que quieren dejar de fumar cigarrillos. En su lugar, recomendó que las personas que quieran dejar de fumar intenten consultar ciertos recursos en línea, como los del Servicio Nacional de Salud británico, o foros, como el Foro del Cigarrillo Electrónico, donde los usuarios de cigarrillos electrónicos comparten qué les ha funcionado.
Parece que los cigarrillos electrónicos pueden ser útiles par dejar de fumar, pero todavía no está todo claro. Lo cierto es que no podemos demonizar nuevos recursos y alternativas para dejar el consumo de cigarrillo, sino más bien estar abiertos a los datos sobre qué funciona y qué no.
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¿Los celulares pueden ayudar a predecir suicidios?
Ellen Barry para The New York Times:
Cada vez más, los sistemas de cuidado a la salud recurren al aprendizaje automático para tomar esta decisión. Se utilizan algoritmos basados en amplios conjuntos de datos —extraídos de las historias clínicas electrónicas, así como de otros factores— para asignar a los pacientes una puntuación de riesgo, de modo que las personas con un riesgo excepcionalmente alto puedan recibir atención adicional.
Los algoritmos han demostrado ser más precisos que los métodos tradicionales, que, según una revisión de 2017 de las investigaciones publicadas, no habían mejorado en 50 años y solo eran ligeramente mejores que el azar a la hora de predecir un resultado. Estos métodos ya se utilizan en algunos entornos clínicos. Desde 2017, el Departamento de Asuntos de los Veteranos ha utilizado un algoritmo para marcar el 0,1 por ciento de los veteranos con mayor riesgo de suicidio, unos pocos miles de pacientes en una población de seis millones.
Este enfoque ha tenido cierto éxito. Un estudio publicado el año pasado en JAMA Network Open descubrió que los veteranos inscritos en REACH VET, un programa para pacientes de riesgo, tenían un cinco por ciento menos de probabilidades de tener un intento de suicidio documentado, y menos probabilidades de ser ingresados en un centro psiquiátrico o de visitar la sala de urgencias. Pero el estudio no encontró ningún cambio significativo en la tasa de suicidio.
Muy interesante el artículo y muy bien balanceado. El mismo detalla las deficiencias que tenemos para prevenir el suicidio Y cómo la inteligencia artificial podría ayudarnos. También aclara que este tipo de iniciativas no es para todas las personas y que algunas se podrían beneficiar más de intervenciones más tradicionales.
Lee el artículo completo en The New York Times.
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