Las danzas ¿son un factor desencadenante de los trastornos alimentarios?
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Completo artículo de Borja Negrete para El País sobre la mitomanía:
La mitomanía es un trastorno del comportamiento. La persona que lo padece es adicta a mentir. El psicólogo Juan Moisés de la Serna, que ha tratado a varias personas con este problema, considera que «el mitómano busca con sus engaños la aceptación de los demás. Compensar sus bajos niveles de autoestima».
Pero no cualquier embustero es un mitómano. «El mitómano no tiene un plan, no va buscando nada a medio o largo plazo más que la admiración inmediata. La clave para detectarles es descifrar la intencionalidad de sus bulos», explica de la Serna. Aún no se ha determinado con exactitud el origen de la enfermedad.
«No se ha encontrado ningún gen relacionado con la mentira, por lo tanto, no se puede decir que se nazca con ello. Aunque es cierto que existen condicionantes en la niñez que pueden facilitar su aparición, especialmente la baja autoestima», señala de la Serna.
La mentira también está ligada a varias enfermedades mentales como la demencia, el trastorno límite de la personalidad, el trastorno antisocial o el trastorno bipolar.
Lee el artículo completo en El País.
Imagen: Mentiroso en Shutterstock.
José Ramón Alonso escribe para Autismo Diario:
El funcionamiento de todas las pseudoterapias basadas en la audición es muy similar: se colocan al niño unos auriculares y se le ponen grabaciones sonoras a lo largo de sesiones múltiples durante diferentes días. La grabación puede ser música clásica, voces familiares o sonidos distorsionados. Para evitar que un posible cliente lo pueda hacer por su cuenta en su casa, la música se altera digitalmente, normalmente modificando las frecuencias más extremas, variando frecuencias altas y bajas de una forma aleatoria o modificando el volumen en uno o los dos oídos. Para dar sensación de que se hace algo —el teatrillo siempre es importante—, se realizan pruebas sencillas al niño como audiometrías o se hacen modificaciones en la música supuestamente adaptadas a las necesidades del paciente. No hay ninguna prueba, por ejemplo, de que el gregoriano distorsionado consiga mejores resultados que el gregoriano original, pero la alteración engorda la factura. Veamos algo de estas pseudoterapias de integración auditiva.
No hay evidencia de que los pacientes mejoren con la audio terapia:
Esta conclusión es muy sólida por el proceso usado para llegar a ella. Durante más de quince años, investigadores de todo el mundo y de diferentes disciplinas han evaluado todo lo publicado y han utilizado las mejores herramientas científicas disponibles: calidad del diseño experimental, definición de variables y términos, fiabilidad, validez y reproducibilidad de los resultados. Todos los investigadores independientes han llegado a la misma conclusión una y otra vez: no hay evidencias de que los pacientes mejoren significativamente con estas pseudoterapias, frente a niños similares a los que no se les han administrado. Tristemente los únicos que las defienden son los que tienen intereses económicos en ellas, ganan dinero vendiendo aparatos, impartiendo cursos de formación o aplicándolas a niños.
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