Lo que la ciencia realmente dice sobre tus mañanas y tu cerebro
Las nuevas sectas cambian al líder por el ‘coach’
Enrique Alpañés en El País:
El dinero es la nueva religión, y una serie de dogmas neoliberales interesan más a ciertos sectores que las promesas de redención y vida eterna. En este rebranding sectario hay también otras categorías. “En el área de salud, por ejemplo, se tira de medicinas alternativas y pseudoterapias”, explica Valcárcel. En el reciente libro Conspiritualidad (Capitán Swing), se alerta sobre cómo el yoga, la medicina alternativa y el mundo del wellness se han convertido, en algunos rincones de internet, en una especie de religión digital de carácter sectario. A través de mensajes aparentemente inocuos, se va fomentando el rechazo a las vacunas, la política o el sistema educativo. Y se pide a los nuevos adeptos cierto activismo digital. “Los fieles de la conspiritualidad son investidos como compañeros digitales de batalla”, apuntan los autores.
Alpañés ofrece un artículo muy completo sobre las características de las sectas que operan en la actualidad, cómo han evolucionado desde sectas religiosas a sectas financieras y cuenta también la historia de una chica española que dejó todo para irse con su líder sectario en Perú.
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Cuidado con el contenido «ultraprocesado» que consumes en las redes
El reconocido autor Carl Newport con un interesante artículo que te hará reflexionar sobre el contenido “ultraprocesado” que consumimos en las redes:
Deberíamos plantearnos adoptar una postura tan firme contra los contenidos ultraprocesados como la que ya adoptamos contra los alimentos ultraprocesados. Es decir: la mayoría de la gente debería evitar estas distracciones la mayor parte del tiempo. Del mismo modo que es poco probable que comas Twinkies con frecuencia o que sigas creyendo que las Pop-Tarts son un desayuno balanceado, deja de consumir contenidos ultraprocesados. No uses TikTok. No uses Instagram. No uses X. Sus beneficios con alto contenido en azúcar no valen la pena por su costo.
Hubo un tiempo en que hacer una sugerencia así se habría considerado excéntrica e inviable. (Sin duda recibí una dosis de resistencia cuando sugerí por primera vez que las redes sociales no eran en realidad tan importantes como la gente decía). Pero creo que, así como ha cambiado nuestra comprensión de la dieta, estamos dispuestos a aceptar que el valor nutricional metafórico de escrolear a través de publicaciones que buscan provocar indignación y videos cortos es mínimo.