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Anoche vi en Facebook uno de los videos más irritantes y molestos que he encontrado en la popular red azul. No es un vídeo perturbador, lleno de violencia o de imágenes eróticas, sino que es una creación artística del Parallel Studios, especialmente creado con un la única intención de hacerte sentir una profunda frustracción.
El vídeo se vale de eventos cotidianos que todos conocemos y que pueden arruinarnos nuestras mejores experiencias: comprar una gaseosa en una maquina expendedora y que ésta quede atrapada y que no podamos hacer nada, o cuando estamos descargando un pesado archivo de internet y justo se cuelga cuando llega al 99%.
Sino lo has visto y quieres sentirte irritado por unos minutos dale play al vídeo (es divertido igual):
En Hipertextual, Santiago Campillo publicó la explicación neurológica de las razones por las que este vídeo logra dejarnos tan frustrados y molestos:
(…) El córtex, además, cada vez funciona peor, creando comportamientos menos racionales. Esto genera cierta expectación en nuestro cerebro.Cuando el cortex no controla nuestras acciones, grosso modo, lo hace el sistema primitivo, controlado por la amígdala. La amígdala es el sistema principal que controla la agresión. Una persona que se deja llevar por su amígdala es mucho más agresiva e irracional. La frustración, creemos, está en un punto medio (a nivel fisiológico). Ha de encontrarse entre la sensación de insatisfacción causada por un sistema de recompensa que no funciona bien, el córtex que racionaliza las acciones y la amígdala que media la agresividad. Aquí está el truco de este brillante (y frustrante vídeo).
Como toda actividad humana, la investigación científica no es inmune a los actos de corrupción y fraude. Lamentablemente durante los últimos años los casos de fraude científico, manipulación de datos y plagio han aumentado, a causa del interés de un grupo pequeño, pero dañino de investigadores que están motivados por el interés económico de los fondos que pueden obtener con sus investigaciones y el prestigio de ser publicados en las revistas científicas más importantes.
El fraude científico de una minoría puede afectar gravemente la imagen y apoyo que se le da a una de las actividades más importantes para el desarrollo humano como lo es la investigación científica.
¿Cómo podemos saber si una investigación cometió actos de fraude y cómo evitarlos?
Ángela Bernardo, escribió para Hipertextual un excelente artículo que recopila la información y datos que tenemos que tener en cuenta para poder juzgar la integridad, el fraude y las prácticas cuestionables dentro de la investigación científica.
Sobre la integridad de una investigación científica:
(…) el Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona ha publicado la Declaración sobre integridad científica en investigación e innovación responsable. En el informe, se plantea que, en el ámbito concreto de la investigación científica, la integridad se relaciona con los principios de honestidad (en el compromiso con la verdad), de independencia (en la preservación de la libertad de acción en relación con presiones exteriores a la profesión) y de imparcialidad (en la neutralidad de la práctica profesional en relación con intereses particulares, ajenos a la investigación).
El fraude se relaciona con:
(…) el fraude se relacionaría únicamente con la fabricación de datos a través de resultados inventados, la falsificación mediante la manipulación de los estudios o de las conclusiones y el plagio a partir de la apropiación del trabajo intelectual de terceras personas a las que no se reconoce su autoría original.
Las prácticas cuestionables:
Las prácticas cuestionables, por el contrario, abarcarían la práctica de investigación censurable, la conducta censurable relativa a datos, a publicaciones y de tipo personal o la conducta financiera, entre otras.
Conductas poco éticas que propician el fraude:
(…) parámetros de carácter individual (como la tendencia a la vanidad o el ansia de lograr reputación), factores organizativos (como inadecuada comunicación, falta de formación o carencia de políticas sólidas y equitativas) o razones estructurales (la presión por publicar, la lógica empresarial o los índices de citación pueden afectar negativamente a la I+D).
La colega Jennifer Delgado Suárez escribió un lindo artículo en Rincón de la Psicología, sobre los estragos que puede provocar la hiperpaternidad en el desarrollo de los hijos al no dejarlos ser niños y disfrutar de su niñez y llenarlos de actividades, tareas y competencias para que sean los mejores.
Ella enumera los peligros de empujar a los niños al éxito. Estos son dos de ellos:
– Genera una presión innecesaria que les arrebata su infancia. La infancia es un periodo de aprendizaje, pero también de alegría y diversión. Los niños deben aprender de manera divertida, deben equivocarse, perder el tiempo, dejar volar su imaginación y pasar tiempo con otros niños. Esperar que los niños sean “los mejores” en determinado campo, poniendo sobre ellos expectativas demasiado elevadas, solo hará que sus frágiles rodillas se dobleguen ante el peso de una presión que no necesitan. Esta forma de educar termina arrebatándoles su infancia.
– Provoca una pérdida de la motivación intrínseca y el placer. Cuando los padres se centran más en los resultados que en el esfuerzo, el niño perderá la motivación intrínseca porque comprenderá que cuenta más el resultado que el camino que ha seguido. Por tanto, aumentan las probabilidades de que cometa fraude en el colegio, por ejemplo, ya que no es tan importante lo que aprenda como la nota que consiga. De la misma manera, al centrarse en los resultados, pierde el interés por el camino, y deja de disfrutarlo.
Estoy muy de acuerdo con su artículo, en especial porque también añade información sobre lo que realmente debemos enseñarle a los niños y lo que no deben olvidar los padres.
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