Cómo los medios de comunicación pueden estar empeorando la epidemia de salud mental por COVID-19
David Robson para la BBC:
Si se piensa en la última vez que se falló o se cometió un error importante. ¿Todavía se sonroja y se regaña por haber sido tan tonto o egoísta? ¿Se tiende a sentirse solo en ese fracaso, como si fuera la única persona que se equivocó? ¿O se acepta que el error es parte del ser humano y se trata de hablarse a sí mismo con cuidado y ternura? Para muchas personas, el ser crítico con uno mismo es lo más natural.
De hecho, incluso se puede enorgullecerse de ser duros consigo mismo como señal de la ambición por mejorar. Pero una gran cantidad de investigaciones muestra que la autocrítica a menudo es contraproducente. Además de aumentar los niveles de infelicidad y estrés, puede aumentar la procrastinación y hace a la persona aún menos capaz de lograr sus metas en el futuro.
En lugar de castigarse sí mismo, se debe practicar la autocompasión: un mayor perdón de nuestros errores y un esfuerzo deliberado por cuidarnos a nosotros mismos en momentos de decepción o vergüenza.
Lee el artículo completo en la BBC.
Nosotros también publicamos hace unos años un artículo buen artículo de Steven Hayes, cocreador que explica por qué la autocompasión es más importante que la autoestima.
Carolina Pinedo preparó para el diario El País un artículo que ayuda a los padres que no saben cómo ayudar a sus hijos a dormir en su propia cama:
La permisividad a la hora de compartir espacio de sueño con los más pequeños varía según las culturas. “En algunos países orientales, como Japón, los pequeños comparten espacio por la noche con sus padres hasta los 5 o 6 años y en España les mandamos a otra habitación cuando son lactantes. Hay una tendencia innata a dormir en compañía. Si a los adultos nos consuela el abrigo social, con más razón en el caso de un niño que es más vulnerable. Al fin y al cabo, es lógico que ellos nos busquen, sobre todo de noche”, comenta Iván Carabaño, jefe del servicio de Pediatría del Hospital Universitario Rey Juan Carlos-Hospital general de Villalba.
El miedo a la oscuridad y la ausencia de los adultos, que suponen su fuente de protección, son causas habituales por las que un niño hasta los siete años de edad no quiera dormir solo. “Todavía está presente el pensamiento mágico y la existencia de monstruos y personajes fantásticos. También son frecuentes las pesadillas y el deseo de cercanía respecto de sus progenitores. Por ello, en esta etapa, es más habitual que los niños acudan a la cama de los padres. Ayudar a que afronten esos miedos es tarea de los adultos”, explica Carla Valverde, psicóloga clínica infanto-juvenil del Centro de Salud Mental de Majadahonda (Madrid).
“Los padres pueden abordar esta situación de una manera dialogada, y llegar a un consenso. Si la pareja estima que la migración de su hijo a su cama supone una interferencia importante para su felicidad, pueden intentar no ceder al requerimiento infantil o bien hacerlo de manera moderada. Una buena estrategia con los niños que necesiten más a sus padres por la noche es llegar a un acuerdo de mínimos para dejar que duerman junto a ellos, por ejemplo, un día a la semana”, aconseja el pediatra Iván Carabaño.
El artículo incluye 12 recomendaciones específicas. En este artículo incluiré solo una y añadiré el enlace del artículo original para que puedas conocerlas todas.
6-Fomentar la autonomía del niño/a a lo largo del día. Resulta positivo ayudar a los niños a hacer actividades propias de su edad por sí mismos (vestirse, comer, ordenar su habitación) para que adquieran autonomía y confianza en sus propias capacidades. Aprender a convivir con momentos de soledad a lo largo del día, sin la supervisión y presencia de adultos, previene el exceso de dependencia en los pequeños, lo que aumenta su tolerancia a la hora de dormir solos.
Lee el artículo original en el diario El País.
También te invito a leer nuestra revisión de la evidencia sobre el colecho.
Bill Gates es un hombre muy inteligente que se ha dedicado a estudiar con profundidad los principales problemas que aquejan a la humanidad y cómo resolverlos. En el 2015 predijo el problema que no no estaríamos preparados para la próxima pandemia y, por supuesto, nadie le hizo caso porque los humanos tenemos dificultades para prepararnos cuando los problemas son a largo plazo.
Al analizar la data Gates argumenta que el próximo problema podría ser el cambio climático y que para reducirlo se necesitará un esfuerzo mucho más grande del que se ha hecho para crear una vacuna en menos de un año. La entrevista es muy buena y te dará una perspectiva a largo plazo de lo que necesitamos hacer como especie para sobrevivir.
Javier Tovar reporta para EFE Salud, las principales conclusiones del XI Jornada de la Sociedad Catalana de Atención y Tratamiento del Consumo de Tabaco (SCATT), que se realizó recientemente vía online y que enfatiza el riesgo que tienen los fumadores de sufrir síntomas graves de COVID-19:
La presidenta de la SCATT, Àngela Martínez Picó, explicó que, según los datos disponibles hasta ahora, “los fumadores tienen mayor riesgo de desarrollar síntomas graves, un pronóstico peor y más posibilidades de morir a causa de la nueva enfermedad”.
“Son necesarias medidas de control del tabaquismo basadas en campañas de sensibilización, con la finalidad de proteger a los fumadores pasivos en entornos familiares”, resaltó.
“También habría que incrementar la motivación para que los fumadores dejen el hábito del consumo de tabaco”, añadió.
El neumólogo Jacobo Sellarés aseguró que “hay una clara relación entre enfermedades respiratorias, tabaquismo e infección por SARS-CoV-2”.
“Se ha demostrado que los receptores ACE2 tienen un papel fundamental en la entrada del virus a las células. El tabaquismo aumenta la presencia de estos receptores”, precisó.
Estos datos pueden ser muy útiles para presentar los beneficios de dejar de fumar.
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