El sedentarismo agravaría el desempeño cognitivo en la psicosis
Mónica Lemos entrevistó a nuestras admiradas y queridas columnistas, Karemi Rodríguez Batista y Geraldine Panelli, para hablar sobre las pseudociencias y sus repercusiones en la salud mental en el blog Objetivo Tutti- Frutti. El artículo sintetiza y explica con facilidad qué son las pseudociencias, el falsacionismo de Popper y mucho más:
Geraldine:
“Cuando hablamos de pseudociencias nos referimos a todas las prácticas y disciplinas que realizan afirmaciones de las cuales no hay una comprobación científica correspondiente. Hoy por hoy encontramos en este haber disciplinas conocidas como a la homeopatía, a las terapias de vidas pasadas, a la bioneurodecodificacion, al psicoanálisis entre otros. Es realmente importante reconocer cuando hablamos de una disciplina científica, sobre todo en cuestiones de salud. Realizar un tratamiento no validado para una patología puede incrementar considerablemente los daños. En cuanto a los trastornos o afecciones mentales, un tratamiento inadecuado puede disminuir notablemente la calidad de vida del paciente y de su familia, perdiendo incluso la posibilidad de adquirir herramientas para una vida autónoma y socialmente adaptada.”
Karemi:
“(..) Nosotros, como psicólogos, tenemos la obligación de formarnos constantemente, de actualizarnos. Contamos con la división 12 de la APA (American Psychological Association), que aquí te adjunto, donde vienen indicadas las patologías y sus tratamientos con sus distintos niveles de evidencia, a tomar en cuenta de cara a la intervención con nuestros pacientes.
Sin embargo, seguimos encontrando, ahora mismo, muchos casos de personas que han abandonado un tratamiento psicológico, o peor aún, psiquiátrico en pos de una curación por imposición de manos, homeopatía, a manos de algún predicador sin escrúpulos, etc. Este es el peligro, no es tanto el dinero y tiempo que perdemos, no es el sentimiento de pérdida y frustración por haber fallado y seguir perdiendo nuestra salud (que ya esto de por si es bastante) es el que podemos agravarnos y según sea el caso, no existiría una vuelta atrás.”
Sebastían A. Ríos para La Nación sobre el debate entre padres sobre lo que es el bullying y qué hacer cuando aparece:
Considerar el bullying «un problema de chicos» es uno de los principales obstáculos para su abordaje. Al hacerse a un lado, los padres validan el accionar de sus hijos y naturalizan la situación de maltrato. Pero en tiempos de redes sociales, esa ausencia se vuelve cada vez más peligrosa. «El bullying es hoy un tema ardiente. Y no porque se trate de un fenómeno nuevo, sino porque en los últimos tiempos se han multiplicado sus vías de acción y, por lo tanto, sus efectos psíquicos se hacen sentir con mayor crudeza», afirma la psicoanalista especialista en niñez y adolescencia Susana Mauer. «Las redes sociales se han convertido en un escenario privilegiado y maldito para accionar destructivamente sobre un compañero. El aparente anonimato del autor del acoso en el mundo virtual parece envalentonarlos con mayor facilidad a amenazar, inventar mentiras, a subir fotos inadecuadas de terceros, publicar información privada comprometida haciéndose pasar por otro. Un accionar impiadoso que entre los 9 y los 15 años se ha convertido en un fenómeno social endémico».
Pero más allá de lo poco aproximado o banalizado que sea el uso del término, lo cierto es que el bullying existe, que genera daño y que requiere de los padres atención y compromiso en su abordaje. Tanto de los padres de los chicos que lo sufren como -y es este generalmente el lado ausente- de los que lo ocasionan.
¿Se ha banalizado el término bullying?
María Antonia Osés, magíster en Lexicografía Hispánica y autora del primer Diccionario Paidós de bullying y ciberbyllying, opina sobre el tema: «El uso que se hace en general de las palabras relacionadas con esta temática no responde en todos los contextos a las definiciones precisas. Sin embargo, no me animaría a decir que se banaliza el uso de los términos, sino que se utilizan con significación aproximada -opina-. Si bien ya hay una realidad instalada en nuestras sociedades con manifestaciones de bullying, es un problema bastante nuevo. Y, como hablantes, nos expresamos utilizando muchas voces que tenemos a mano, ya sea porque las tomamos de los medios o porque las escuchamos casi a diario. Para dar un ejemplo de la vida cotidiana, en mi casa, cuando se sirve una porción de torta más pequeña a alguien, los chicos en seguida saltan diciendo: «Le hacen bullying a papá». Lo toman como sinónimo de discriminación o de una situación injusta».
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