Las gafas con filtro de luz azul no funcionan
El filtro de luz azul puede tener sentido desde el punto de vista publicitario, pero ninguno desde el científico o de la salud. Las gafas que incorporan este extra tan común en reclamos comerciales son más caras, pero no han sido capaces de probar nada: ni evitan la fatiga ocular causada por el uso del móvil y el ordenador, ni mejoran la calidad del sueño.
Una revisión de 17 ensayos diferentes ha confirmado definitivamente esta idea, que lleva años reclamándose desde círculos científicos. Este collage de la mejor evidencia científica disponible hasta el momento no deja lugar a dudas. “El uso de lentes con filtro de luz azul para reducir la fatiga visual asociada con el uso del ordenador podría no tener ventajas a corto plazo. Tampoco está claro si estas gafas afectan a la calidad de la visión o del sueño”, explica Laura Downie, profesora de optometría en la Universidad de Melbourne y autora de la revisión científica. Downie cree que la gente debería “tener en cuenta estos hallazgos a la hora de decidir si compran estas gafas”.
En fin… No botes tu plata…
El calor extremo también sofoca tu mente
Apoorva Mandavilli para The New York Times:
Las temperaturas altas están estrechamente relacionadas con un aumento de los suicidios, según los hallazgos de los investigadores. El calor se ha asociado con un aumento de los delitos violentos y las agresiones, las visitas al área de emergencias y hospitalizaciones por trastornos mentales, así como las muertes, en especial entre personas con esquizofrenia, demencia, psicosis y consumo de drogas.
Por cada 1 grado Celsius que aumenta la temperatura, los científicos han calculado que el riesgo de muerte entre los pacientes con psicosis, demencia o consumo de sustancias aumenta casi un 5 por ciento.
¿Por qué?
Los científicos han propuesto varias explicaciones biológicas para la relación entre el aumento de las temperaturas y los trastornos mentales. Al menos algunas de estas enfermedades tienen un origen sencillo: la interrupción del sueño.
La temperatura ambiente debe descender por debajo de los 20 grados Celsius para un descanso cómodo. En las noches más cálidas, la gente se duerme más tarde, se despierta antes y la calidad de su sueño empeora.
Pasar días o semanas durmiendo en habitaciones demasiado calientes no solo agrava enfermedades crónicas como la diabetes y las cardiopatías, sino que también influye de manera negativa en los trastornos psiquiátricos, el riesgo de suicidio, la memoria, el estado de ánimo y la función cognitiva.
La pregunta que no debes hacer en terapia
Cuando los celos en la pareja se convierten en un problema
Enrique Echeburúa para El País:
En definitiva, no se debe tener vergüenza por sentir celos en un momento determinado, porque pueden ser un signo distintivo del amor y del temor a perder algo valioso. Se trata de una emoción que es necesario aceptar y canalizar adecuadamente. Otra cosa es cuando los celos invaden la libertad de la pareja, implican comportamientos controladores, impiden el disfrute del amor e incluso generan conductas violentas. Las personalidades celosas son muy resistentes al cambio de conducta; los celos patológicos, sin embargo, pueden remitir si la persona afectada se somete a un tratamiento adecuado.
Estudiando los problemas de salud mental como sistemas, no como síndromes
‘Phubbing’, el desagradable hábito telefónico que fastidia a las parejas durante el verano
Clara Angela Brascia para El País:
Pasa todo el rato. Dos personas están hablando, sentadas una al lado de otra, o separadas por una mesa. Podrían estar comiendo incluso, o mirando una serie en la televisión tras la cena. Están compartiendo un rato juntos, hasta que llega una notificación del móvil. Suena una alerta, o se ilumina la pantalla, y antes de darse cuenta, esta persona tiene el teléfono entre las manos y ha dejado de escuchar a la otra. En las redes se conoce como phubbing (del inglés phone, teléfono, y snubbing, despreciar), y es la causa de muchas peleas entre las parejas. “Es uno de los factores que crea más problemas, es la queja máxima. Vienen cada vez más personas lamentando que, mientras están juntos, sus parejas las ignoran porque están enganchadas al móvil”, explica Beatriz González, terapeuta de parejas.
A pesar de parecer un hábito aparentemente inofensivo, estudios recientes demuestran que puede tener serias consecuencias en las relaciones interpersonales. Una investigación reciente vincula los niveles más altos de phubbing con una mayor insatisfacción marital. De igual manera, un trabajo de la Universidad de Münster, en Alemania, evidencia que esta práctica puede generar sentimientos de “desconfianza y ostracismo” entre las personas que la sufren. Además, provoca un efecto dominó: quien ha sido objetivo de desdén, suele devolver la falta, alimentando así un círculo tóxico que solo puede empeorar la relación.
Deficit conductual
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Envejecer ayuda a ver el lado positivo de las cosas
Laura Camón para El País:
Conforme envejecemos procesamos las emociones de manera diferente. En concreto, a lo largo de nuestra vida adulta vamos experimentando las emociones negativas con menos frecuencia, hasta que se estabilizan en torno a los sesenta años de edad, mientras que las emociones positivas se mantienen constantes. Este fenómeno, conocido como efecto de positividad, ha sido ampliamente demostrado por la ciencia, sobre todo en aspectos como la memoria o la atención.
Las bebidas energéticas no dan alas: un cóctel de azúcar y cafeína con riesgos para la salud
Julia Diez para El País:
Los datos más recientes de ESTUDES confirman que tenemos un problema de salud pública. Las bebidas energéticas son aquellas con un alto contenido en cafeína y azúcar (sus dos ingredientes principales), y otros estimulantes. Tienen un valor nutricional prácticamente nulo. Una lata de 250 mililitros de la marca líder del sector contiene 80 miligramos de cafeína. Siguiendo las recomendaciones de la EFSA sobre la ingesta segura de cafeína, la cantidad máxima no debería superar los 3 miligramos por kilo de peso de una persona. Es decir, 150 miligramos para un adolescente de 50 kilos. Cada lata de Monster de 500 mililitros ya contiene 160 miligramos y supera esa cantidad.
En relación con la cantidad de azúcares, las bebidas energéticas suelen aportar entre 27,5 y 60 gramos por cada 250 mililitros y 500 mililitros, respectivamente. O lo que es lo mismo: el equivalente a 11-12 cucharaditas de azúcar, o a unas 220-240 kilocalorías, por cada envase de 500 mililitros. De hecho, la mayoría de las marcas ya ha sacado opciones light, zero o sin para reducir estas cantidades de azúcar y sustituirlas por edulcorantes.
Pese a sus energizantes promesas, tampoco se ha probado que el resto de sus componentes tenga ningún beneficio. Sin embargo, la mayoría de los estudios lo que sí concluyen es que consumo de estas bebidas (sobre todo en grandes cantidades o mezcladas con alcohol) tiene efectos negativos en la salud física y mental. Por ejemplo, riesgos cardiovasculares y neurológicos, problemas psicológicos o alteraciones del comportamiento y del sueño. Volviendo a los datos de España, quienes declaran tomar estas bebidas sacan, de media, peores notas, repiten más cursos o faltan más a clase, en comparación con quienes reportan no tomar bebidas energéticas.
Concéntrate en hacer una sola cosa. Te lo recomiendo
Oliver Burkeman para The New York Times:
La verdad incómoda es que la única manera de encontrar la cordura en un mundo abrumador —y de tener algún efecto concreto en él— es renunciar a esos intentos de escapar de la condición humana y aceptar la realidad de nuestras limitaciones. Distraernos de tareas difíciles, por ejemplo, escuchando pódcasts, a la larga no las hace más llevaderas, sino más bien menosagradables, pues refuerzan nuestra creencia de que son el tipo de actividades que solo podemos tolerar distrayéndonos, mientras prácticamente garantizamos que no realizaremos la tarea en cuestión ni asimilaremos el contenido del pódcast tan bien como lo haríamos de otro modo.