¿Cómo pueden ayudar los padres a sus hijos a cultivar amistades saludables?
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Julia Diez para El País:
Los datos más recientes de ESTUDES confirman que tenemos un problema de salud pública. Las bebidas energéticas son aquellas con un alto contenido en cafeína y azúcar (sus dos ingredientes principales), y otros estimulantes. Tienen un valor nutricional prácticamente nulo. Una lata de 250 mililitros de la marca líder del sector contiene 80 miligramos de cafeína. Siguiendo las recomendaciones de la EFSA sobre la ingesta segura de cafeína, la cantidad máxima no debería superar los 3 miligramos por kilo de peso de una persona. Es decir, 150 miligramos para un adolescente de 50 kilos. Cada lata de Monster de 500 mililitros ya contiene 160 miligramos y supera esa cantidad.
En relación con la cantidad de azúcares, las bebidas energéticas suelen aportar entre 27,5 y 60 gramos por cada 250 mililitros y 500 mililitros, respectivamente. O lo que es lo mismo: el equivalente a 11-12 cucharaditas de azúcar, o a unas 220-240 kilocalorías, por cada envase de 500 mililitros. De hecho, la mayoría de las marcas ya ha sacado opciones light, zero o sin para reducir estas cantidades de azúcar y sustituirlas por edulcorantes.
Pese a sus energizantes promesas, tampoco se ha probado que el resto de sus componentes tenga ningún beneficio. Sin embargo, la mayoría de los estudios lo que sí concluyen es que consumo de estas bebidas (sobre todo en grandes cantidades o mezcladas con alcohol) tiene efectos negativos en la salud física y mental. Por ejemplo, riesgos cardiovasculares y neurológicos, problemas psicológicos o alteraciones del comportamiento y del sueño. Volviendo a los datos de España, quienes declaran tomar estas bebidas sacan, de media, peores notas, repiten más cursos o faltan más a clase, en comparación con quienes reportan no tomar bebidas energéticas.
Jordan Metzl comparte los datos más recientes sobre el efecto del trabajo remoto en nuestra salud:
Una reciente recopilación de estudios basados en evidencias sobre los efectos mentales y físicos del trabajo a distancia produjo resultados contradictorios. Algunos trabajadores prosperaron en el entorno remoto, tras citar que tuvieron más tiempo para comportamientos saludables como hacer ejercicio y establecer vínculos con la familia, mientras que otros se volvieron menos activos, aumentaron de peso y reportaron sentimientos de aislamiento y depresión.
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A pesar de los increíbles avances tecnológicos, el cuerpo humano en esencia ha necesitado la misma cantidad de movimiento para una salud preventiva durante más de 100.000 años. Por desgracia, la tecnología y la comodidad a menudo funcionan en contra de nuestra salud. Con cada victoria tecnológica, desde el caballo y la calesa hasta el auto, el avión, la computadora y ahora el celular, nos movemos menos. En el mundo actual, puedes pedir comida, relacionarte con personas e incluso trabajar sin dar un solo paso. Estudios de esqueletos de edades similares exhumados antes de la Revolución industrial —cuando la gente caminaba y se movía más— muestran menos artritis de rodilla que las rodillas de hoy en día.
Los últimos tres años aceleraron con rapidez esta tendencia. Los datos sobre el recuento de pasos durante la pandemia mostraron una disminución en el comportamiento NEAT (siglas en inglés de termogénesis por actividad sin ejercicio), en los pasos diarios de la vida cotidiana. No son pasos de ejercicio, son pasos de ir caminando a comer, subir las escaleras en el trabajo y caminar hasta el metro o por el estacionamiento. Aunque se presta mucha atención al ejercicio como un modo de evitar el envejecimiento y las enfermedades, los comportamientos NEAT también están relacionados con la prevención de enfermedades. Los pasos de fondo se suman a lo largo de los días, las semanas y los meses. Aunque el ejercicio diario es parte de un perfil de movimiento saludable, las actividades NEAT son las brasas que mantienen caliente el fuego metabólico.
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