4 formas que la pandemia por COVID-19 cambió la manera en que dormimos
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Jack Healy sintetiza para The New York Times los relatos de personas que se negaron a vacunarse y que ahora atraviesan complicaciones medicas que se podrían haber prevenido:
“No nos vacunamos. Leí todo tipo de cosas sobre la vacuna y me asusté. Así que tomé esa decisión, oré y tuve la sensación de que estaríamos bien”, escribió en Facebook.
Pero no lo estuvieron.
Ahora su esposo, padre de cuatro hijos, lleno de tubos conectados a su cuerpo, se debatía entre la vida y la muerte. El paciente de la habitación contigua había fallecido unas horas antes. Ese día, el 13 de julio, Greene decidió sumar su voz a un insólito grupo de personas que se pronunciaban en el polarizado debate a nivel nacional en Estados Unidos sobre la vacunación: los arrepentidos.
“Si hubiera tenido la información que tengo ahora, nos habríamos vacunado”, escribió Greene. Pasara lo que pasara, oprimió “enviar”.
Anahad O’Connor para The New York Times:
Por otro lado, los expertos afirman que el consumo excesivo de alcohol, especialmente a largo plazo, puede suprimir el sistema inmunitario e interferir potencialmente en la respuesta de la vacuna. Dado que el organismo puede tardar semanas en generar niveles protectores de anticuerpos contra el nuevo coronavirus después de la inyección para la covid, cualquier cosa que interfiera en la respuesta inmune sería motivo de preocupación.
Algo que queda claro a partir de los estudios es que el consumo excesivo de alcohol deteriora la respuesta inmune y aumenta la susceptibilidad a las infecciones bacterianas y víricas. Impide que las células inmunitarias se desplacen a los focos de infección y lleven a cabo sus funciones, como destruir los virus, las bacterias y las células infectadas; facilita que los agentes patógenos invadan sus células, y causa una serie de otros problemas.
En cambio, el consumo moderado de alcohol no parece tener este efecto. En un estudio, los científicos expusieron a 391 personas a cinco virus respiratorios diferentes y descubrieron que los bebedores moderados eran menos propensos a desarrollar resfriados, pero no si eran fumadores.
Hay mucha información sacada de contexto sobre los efectos de la vacuna AstraZeneca y la trombosis. Así que les comparto un buen artículo de investigación de Benjamin Mueller y Denise Grady para The New York Times, que explica cuales el verdadero riesgo y cuales son los efectos:
Mientras la incidencia de estos trastornos de coágulos o trombos es extremadamente baja, los reguladores e investigadores buscan crear conciencia entre el público acerca de ciertos síntomas (entre ellos dolor de cabeza, inflamación de piernas y dolor abdominal), especialmente en personas más jóvenes que han sido vacunadas.
No obstante, los expertos en salud pública han expresado preocupaciones acerca de que la publicidad que rodea las reacciones poco comunes relacionadas con la vacuna fomente la reticencia a vacunarse, un problema particular en Europa. Ellos continúan enfatizando que los beneficios de la vacuna AstraZeneca-Oxford superan por mucho los riesgos. En muchas naciones, es la única vacuna disponible.
Los riesgos por COVID-19 superan los riesgos de los efectos secundarios de la vacuna:
Funcionarios británicos de salud han descrito una menor incidencia de casos, tal vez como resultado de la aplicación de la vacuna en personas de mayor edad, quienes parecen ser menos susceptibles.
No obstante, ofrecieron evidencia esta semana de que el riesgo de ser ingresado a terapia intensiva con covid supera los peligros de coágulos sanguíneos en casi todos los casos. El único grupo para el que dicen que el riesgo de problemas de coágulos fue mayor que el del ingreso a terapia intensiva en relación con el coronavirus fue el de personas menores de 30 años que viven en una zona con tasas bajas de casos de covid.
Personas de todas las edades con un riesgo medio o alto de exposición a la covid tuvieron más probabilidad de sufrir problemas de salud graves a raíz de contagiarse con el virus que por recibir la vacuna, afirmaron
Javier Tovar informa en EFE Salud, los principales puntos del último comunicado de Mike Ryan, director de emergencias sanitarias de la OMS:
“Sería prematuro y poco realista creer que acabaremos con el virus a finales de este año, pero sí podemos acabar con las hospitalizaciones y las muertes, terminar con la tragedia asociada con la pandemia”, aseguró Ryan en rueda de prensa.
“La principal meta ahora es mantener la transmisión del virus lo más bajo posible” para reducir esos casos graves y mortales, añadió.
Ryan también afirmó que algunos datos preliminares permiten ver que las vacunas ya empiezan a influir en el descenso de la transmisión del coronavirus en algunos países, algo “muy alentador”.
“Si las vacunas comienzan a impactar no sólo en menos muertes y hospitalizaciones, sino también en las dinámicas de transmisión, entonces creo que aceleraremos el control de la pandemia”, pronosticó Ryan, aunque admitió que “por ahora, es el virus el que tiene ese control”.
Mike Ryan advirtió de que las buenas noticias en relación con las vacunas vienen sin embargo acompañadas de nuevas cifras de ascenso de casos diarios globales, por lo que “aún afrontamos un fuerte reto”.
Juan Carlos Sanz para El País:
“Sin el código QR no se puede entrar”, avisaba con seriedad el director del gimnasio Lazuz (moverse, en hebreo) a los antiguos clientes que retornaban a la sala de entrenamientos después de siete meses de clausura. “Si me pilla el Ministerio de Sanidad me cae una multa de 1.000 shequels por cabeza”. Ohad Yehuda, de 32 años, lleva desde entonces viviendo de la prestación por desempleo, al igual que los 18 empleados del centro. Gimnasios y piscinas han reabierto sus puertas, pero solo para quienes dispongan del llamado “pase verde”, un flamante certificado digital que se puede descargar en el móvil una semana después de haber recibido la segunda dosis de la vacuna de Pzifer y BioNTech, la única inoculada hasta el momento en Israel.
(…)
Con el “pase verde” se podrá asistir también a acontecimientos deportivos, como partidos de fútbol y baloncesto, o espectáculos culturales, como obras de teatro y conciertos musicales. El uso de mascarillas y el mantenimiento de la distancia de seguridad, no obstante, siguen vigentes de forma indefinida. Tras la previsible reapertura del aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv dentro de dos semanas —cuando está previsto que comience la tercera y última fase de la desescalada— el certificado de vacunación puede ser además uno de los requisitos para embarcar en un vuelo al exterior desde la terminal —la principal puerta de entrada al país— clausurada desde el 25 de enero. Lo defiende el médico especialista en salud pública Ronni Gamzu, anterior coordinador del programa nacional para la pandemia. “El pasaporte verde servirá para allanar el camino a la recuperación del turismo”, aseguró el jueves en una teleconferencia con la prensa extranjera en Israel.
Ernesto Benavides nos cuenta una muy buena noticia en la BBC:
Es, sin duda, la noticia más esperada de todas: después de un año en que el SARS-CoV-2 mantuvo al mundo en vilo, el número global de casos bajó por sexta semana consecutiva y el número de muertes va en su tercera semana de descenso. De 836.463 casos de covid-19 el 10 de enero, a 314.816 el 22 de febrero. Y de 16.667 muertes el 28 de enero, a 7.658 el 22 de febrero, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.
De acuerdo a un informe de la OMS del 23 de febrero, un total de cuatro de las seis regiones reportadas por la OMS mostró una reducción del número de casos, Américas, Europa, África, Pacífico Occidental (que incluye entre otros países a China, Australia, Nueva Zelanda y Japón), mientras que solo dos, Sudeste asiático y el Mediterráneo Oriental (que incluye entre otros a Afganistán, Egipto, Líbano, EUA e Irán), mostraron un leve aumento del 2% y el 7% respectivamente).
Las cifras, por supuesto, reflejan el número de casos reportados, que no necesariamente coinciden con el número de casos reales. Las Américas, entre tanto, continúa siendo la región con el descenso más marcado en el número absoluto de casos. La OMS destacó que, basándonos en estas cifras, el descenso de casos y muertes en los últimos dos meses es tangible.
Raúl Rejón para El Diario.es:
El 75% de las nuevas enfermedades humanas surgidas en los últimos 40 años tienen su origen en animales, calcula la Organización Mundial de la Salud (OMS). El virus SARS-CoV-2 es uno de ellos. De hecho, dos tercios de todos los tipos de patógenos que infectan personas son zoonóticos, es decir, saltan de un animal a un ser humano. «Esta crisis sanitaria está muy relacionada con la destrucción de la naturaleza. La pérdida de naturaleza facilita la proliferación de los patógenos», resume el director de Conservación de WWF, Luis Suárez.
El investigador del Instituto Cary de Estudios Ecosistémicos, Richard Ostfelt, lo ha explicado así: «La pérdida sin precedentes de biodiversidad debido a causas antropogénicas tiene impactos profundos en la salud humana». Una de las principales amenazas es «la exacerbación del riesgo e incidencia de enfermedades infecciosas».
Este análisis, una labor conjunta de 500 científicos, calculaba que un 75% de la superficie terrestre se ha visto ya alterada por las actividades humanas. También el 66% de los océanos. Hasta un 85% de los humedales han desaparecido. Además, el ritmo de deforestación planetaria, aunque se ha ralentizado algo, fue de 26 millones de hectáreas en 2018, según el informe de la Declaración de Nueva York (cuyo objetivo es limitar a 10 millones de hectáreas la pérdida de bosques en el mundo para 2020). Toda esa alteración ha derivado en la devastación de la biodiversidad en forma de evaporación de variedades de plantas y animales.
La eliminación de hábitats favorece la zoonosis, es decir, el salto de agentes infecciosos de una especie animal a otra (incluida la especie humana). Algunas de las epidemias más graves de los últimos años han llegado así. La gripe A de 2009, el MERS de 2012 o el SARS de 2002.
Estamos pagando caro el daño que le hemos hecho al ecosistema.
Nora Bär explica en La Nación el contenido de la carta enviada por 13 expertos al gobierno de Estados Unidos:
Los especialistas afirman que la evidencia científica es clara: la inhalación de aerosoles es una de las principales formas de contagio y propagación del virus. Sin embargo, las pautas y recomendaciones oficiales, tanto en los Estados Unidos como en la mayoría de los países, están desactualizadas, ya que no lo reconocen claramente ni incluyen las medidas de control necesarias. Piden un uso generalizado de mascarillas, y que se apliquen medidas más estrictas para proteger a los trabajadores y al público en general.
“Todavía hay un mensaje confuso –subraya Jiménez–. En octubre los CDC ya dijeron que la forma principal de contagio es la inhalación. Pero la gente sigue sin entenderlo. Y varias medidas claves no se explican bien, ni se transmite lo importantes que son. Se sigue malgastando mucho tiempo y dinero en desinfectar superficies, cuando esto no sirve para nada o casi nada. Al día de hoy, todavía no hay ningún caso demostrado de contagio por superficies. La revista Nature se lo dijo la semana pasada en un editorial extraordinario a la OMS y la CDC: tienen que dejar en claro que el virus va por el aire, y que el contagio por superficies es poco probable”.
Según el experto, uno de los más destacados referentes mundiales en el estudio de los aerosoles, este es un tema importante para las escuelas, que son sitios por lo general cerrados donde muchas personas pasan mucho tiempo, compartiendo el aire, hablando, con poca distancia entre sí, y con barbijos de calidad y ajuste pobres en muchos casos. “Es fundamental comunicar con claridad que tenemos que pensar que sale como un humo invisible de todas las personas, que flota y se mezcla. Los espacios interiores lo atrapan. Hay que tener siempre abiertas las ventanas y la puerta (no necesariamente de par en par), de manera que los virus que alguien pueda exhalar allí vayan saliendo inmediatamente al exterior, y que entre aire exterior sin virus”, explica.
Limpiar constantemente las superficies nos da una sensación de control y que estamos participando activamente en la batalla contra el COVID-19. Es necesario limpiar y lavarnos las manos. Pero el mayor riesgo está en la inhalación del virus. Por eso tenemos que dedicar nuestros esfuerzos y recursos para comprar y usar buenas mascarillas, exigir que las personas con la que compartimos espacios las utilicen apropiadamente y asegurarnos de tener una buena ventilación en nuestros hogares, escuelas y áreas de trabajo.
Lee el artículo completo en La Nación.
También puedes leer el artículo de Nature que explica por qué las superficies no son las principales áreas de contagio.
Bill Gates es un hombre muy inteligente que se ha dedicado a estudiar con profundidad los principales problemas que aquejan a la humanidad y cómo resolverlos. En el 2015 predijo el problema que no no estaríamos preparados para la próxima pandemia y, por supuesto, nadie le hizo caso porque los humanos tenemos dificultades para prepararnos cuando los problemas son a largo plazo.
Al analizar la data Gates argumenta que el próximo problema podría ser el cambio climático y que para reducirlo se necesitará un esfuerzo mucho más grande del que se ha hecho para crear una vacuna en menos de un año. La entrevista es muy buena y te dará una perspectiva a largo plazo de lo que necesitamos hacer como especie para sobrevivir.
Javier Tovar reporta para EFE Salud, las principales conclusiones del XI Jornada de la Sociedad Catalana de Atención y Tratamiento del Consumo de Tabaco (SCATT), que se realizó recientemente vía online y que enfatiza el riesgo que tienen los fumadores de sufrir síntomas graves de COVID-19:
La presidenta de la SCATT, Àngela Martínez Picó, explicó que, según los datos disponibles hasta ahora, “los fumadores tienen mayor riesgo de desarrollar síntomas graves, un pronóstico peor y más posibilidades de morir a causa de la nueva enfermedad”.
“Son necesarias medidas de control del tabaquismo basadas en campañas de sensibilización, con la finalidad de proteger a los fumadores pasivos en entornos familiares”, resaltó.
“También habría que incrementar la motivación para que los fumadores dejen el hábito del consumo de tabaco”, añadió.
El neumólogo Jacobo Sellarés aseguró que “hay una clara relación entre enfermedades respiratorias, tabaquismo e infección por SARS-CoV-2”.
“Se ha demostrado que los receptores ACE2 tienen un papel fundamental en la entrada del virus a las células. El tabaquismo aumenta la presencia de estos receptores”, precisó.
Estos datos pueden ser muy útiles para presentar los beneficios de dejar de fumar.
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