Manual práctico para abordar el duelo por muerte en niños y adolescentes (PDF)
Paciencia ante todo para hablarles a los niños
Lindo artículo de Wendy Mogel en The New York Times con recomendaciones para hablarles a los niños:
Deja que hable en la oscuridad, en el auto, mientras se mueve, mientras espera el autobús o cuando está sentado en el metro. En general, está más cómodo charlando al lado que cara a cara. Sostener un objeto también alivia la tensión. Tu papel es estar atento y recibir sus comentarios. Una vez que los niños pueden escribir, algunos prefieren comunicar un gran pensamiento, una confesión o un sentimiento profundo en un pedazo de papel y deslizarlo bajo tu puerta en vez de decirlo en persona. Si tú le dejas pequeñas notas de vez en cuando en su escritorio, la mesa de noche o la almohada, abres una vía de comunicación que no conocía y será más probable que él haga lo mismo.
Para que entienda tu mensaje, evita las “críticas constructivas” con palabras abstractas como inapropiado, enfocado, distractor y éxito. Sobre todo, cuando las usas en tono serio, a tu hijo le suenan como el blablablá de los adultos en las caricaturas de Charlie Brown y compañía. En vez de eso, habla con fuerza, calma y sencillez. Repite. Puede que tu hijo no entienda las insinuaciones. Es poco probable que recuerde los discursos largos y serios acerca de todo, desde las áreas que debe mejorar hasta los planes detallados que lo emocionan. Así que imagina que tus conversaciones son como encestar en el básquetbol. Dices algo, después otra cosa, y a veces lo logras y encestas.
¿Las similitudes entre paciente y terapeuta mejoran la alianza terapéutica?
Explicaciones psicológicas y neurocientíficas del amor
Clotilde Sarrió resume las explicaciones más importantes sobre el amor romántico y la relación de pareja:
Helen Fisher, antropóloga, bióloga y directora del departamento de Investigación de la Universidad de Rutgers (en New Jersey, EEUU), estudió durante muchos años el amor romántico desde un punto de vista científico.
Uno de sus más relevantes estudios consistió en investigar el estado cerebral en cada uno de los elementos de un grupo de personas presas de la pasión amorosa o amor romántico.
Para realizar su estudio, Fisher recurrió a tecnología de neuroimagen y observó mediante resonancia magnética, un incremento en la actividad de las zonas del cerebro implicadas en los circuitos de recompensa, unas áreas que propician la circulación por el cerebro de la dopamina, un neurotransmisor presente en las regiones cerebrales que regulan el movimiento, la emoción, la motivación y los sentimientos de placer.
Tanto el exceso como el déficit de dopamina está relacionado con varias enfermedades como el Parkinson o la adicción a drogas (sustancias que que genera una sensación euforia placer a través de las mismas vías y las mismas áreas relacionadas con la dopamina).
El circuito de la recompensa no sólo lo encontramos en el ser humano sino en la mayoría de los animales, ya que es un sistema primitivo que, de manera natural, resulta primordial para la supervivencia del individuo y de la especie, pues de él dependen actividades placenteras como la alimentación o la reproducción.
El artículo incluye una clasificación de los distintos tipos de amor de pareja; la teoría triangular del amor.
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7 ‘estudios Cochrane’ demuestran que la homeopatía no sirve para nada
El Instituto Cochrane es una reconocida organización independiente destinada a estudiar y evaluar la evidencia de los tratamientos médicos con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas. En su última revisión sobre la efectividad de los tratamientos homepáticos — ya han hecho siete revisiones — se demuestra que este tipo de tratamiento no sirve para nada. Santiago Campillo lo explica en Xakata:
Desde que en 2010 esta institución pusiera de manifiesto que no existen evidencias científicas sobre la validez de lo que afirma la homeopatía (que cura, que es más potente cuanto más diluida, etc.), se han publicado hasta seis importantes estudios analizando de manera particular su supuesta aplicación.
Dichos estudios contemplan el cáncer, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, el asma, la demencia, la gripe y la inducción del parto. Estos crean un panorama bastante amplio, correspondiendo a las enfermedades generalmente tratadas por la homeopatía. Todos, atendiendo a una metodología escrupulosa y bajo la responsabilidad de profesionales independientes, llegaron a la misma conclusión: no sirve para nada.
Con esta última revisión sobre el sistema respiratorio, más general, la homeopatía recibe otro nuevo revés. Ya que sus defensores han decidido aferrarse con dientes y uñas al más mínimo indicio que les permita continuar vendiendo** sus productos, es necesario ir desmontando sus afirmaciones, si es que esto es posible, una a una.
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Cómo distinguir a un líder valioso de un falso gurú
Miguel Ángel Bargueño expone en El País una serie de recomendaciones para distinguir a un verdadero líder de los charlatanes y gurús que proliferan en todas las profesiones, especialmente en la psicología, y que prometen una nueva luz para los problemas que la ciencia no ha podido responder. Uno de los puntos que más interesantes del texto es que todos somos vulnerables al efecto de la convicción con que presentan sus datos:
“Son varios los factores que nos llevan a creer en dudosos cabecillas. Por un lado, la personalidad de estos. Según Oltra, «sentimos una atracción instintiva hacia personas capaces de proyectar una gran convicción y confianza en una causa, un producto o una idea. No nos gusta la incertidumbre, de modo que la seguridad en las opiniones nos resulta atractiva».”
Por otro, el perfil del incauto, que puede ser cualquiera. «Todos podemos pasar por periodos durante los cuales somos más vulnerables a la influencia de un grupo o un tipo carismático», indica el experto. «Si tenemos problemas personales y alguien nos ofrece soluciones rápidas y efectivas, es probable que intentemos probarlas».
O, simplemente, «tenemos una preferencia personal, una identidad cultural o una obsesión que nos hace más susceptibles a la persuasión», continúa. Si, por ejemplo, estamos obsesionados con nuestro envejecimiento, somos más susceptibles a ser persuadidos por una persona o una empresa que vende un producto antienvejecimiento. «A veces también nos dejamos guiar por nuestra tendencia inconsciente a la imitación. Si observamos ciertas conductas en nuestro entorno, quizá acabemos reproduciendo estas conductas».
La explicación Bargueño da en el clavo con una experiencia que viví hace unos días cuando escuchaba una clase de EMDR. En esta clase la especialista cautivaba a la audiencia con una impecable elocuencia y una inquebrantable convicción sobre las bondades de esta terapia y su supuesta superioridad ante otro tipo de tratamientos. Cuando en realidad esta terapia es fuertemente cuestionada y la propia APA la categoriza como un tratamiento controversial porque su evidencia no es tan robusta como sus practicantes hacen ver (puedes leerlo aquí). Claro, la especialista no iba a pararse ahí para exponer las criticas a la terapia que usa todos los días. No digo que ella sea una falsa gurú. Pero fue impresionante ver como las habilidades de comunicación y lenguaje se imponen ante la propia evidencia en un grupo de psicólogos.
Por eso aprovecho para compartirles la conclusión del propio artículo
“Lo exigen los tiempos que vivimos. «Todos debemos practicar el escepticismo. Esa es la palabra clave. No creernos todo. Y si algo nos interesa, no lo desestimemos solo porque está en Internet» continúa Broglia. La experta recomienda buscar más información para poder formar una opinión con todos los hechos.”