Llegar a los 80 años está bajo tu control
Dana G. Smith para The New York Times:
Las investigaciones sugieren que llegar a los 80 o incluso a los 90 años está en gran medida bajo nuestro control. “Hay pruebas muy claras de que, para la población general, llevar un estilo de vida saludable” alarga la vida, dijo Sofiya Milman, profesora de medicina y genética de la Escuela de Medicina Albert Einstein.
Un estudio publicado el año pasado, en el que se analizaron los estilos de vida de más de 276.000 hombres y mujeres veteranos estadounidenses, descubrió que adoptar ocho comportamientos saludables podía añadir hasta 24 años a la vida de las personas. Entre ellos estaban seguir una dieta sana, realizar actividad física con regularidad, dormir bien, controlar el estrés, tener relaciones sólidas y no fumar, abusar de opiáceos ni beber en exceso.
Básicamente el artículo dice que la longevidad depende tanto de los hábitos de vida como de la genética. Aunque algunas personas centenarias parecen desafiar las recomendaciones de salud, investigaciones muestran que seguir un estilo de vida saludable puede alargar significativamente la vida hasta los 80 o 90 años. Sin embargo, alcanzar los 100 años requiere una contribución genética significativa, como variantes en genes relacionados con el envejecimiento y la resistencia a enfermedades. Estos genes son extremadamente raros, lo que hace que la mayoría de las personas deban centrarse en hábitos saludables para mejorar su calidad de vida y longevidad.
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El duelo nos convierte en viajeros del tiempo
Este conmovedor ensayo de Ida Momennejad para la columna Modern Love de The New York Times me llegó al corazón. Con una sensibilidad única, Momennejad narra su experiencia enfrentando el duelo tras la pérdida de su madre, explorando el dolor, la memoria y el amor que persiste incluso en la ausencia:
Antes del derrame cerebral de mi madre, creía que el tiempo era lineal, una flecha que solo se movía en una dirección. En mi investigación, abordaba la memoria como un objeto de observación empírica, una entidad cuantificable. Pero a través de la lente del dolor, la flecha del tiempo se partió en una constelación de puntos dispersos y móviles. El dolor teletransportó mi mente a pasados en los que mi madre era la estrella en torno a la cual giraba nuestra familia, y a posibles futuros con o sin ella.
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¿Quieres mejorar tus finanzas? Escribe un propósito financiero para el 2025
Lindo artículo de The New York Times para ayudarnos a mejorar nuestros propósitos financieros para el 2025:
Empieza con un objetivo concreto como propósito, sugirió Kreisler, y anótalo: “Es más probable que cumplas tus objetivos si están escritos”. A continuación, divídelo en porciones digeribles para que sea menos abrumador. En lugar de decir: “Voy a ahorrar para la educación universitaria de mi hijo”, comprométete a ahorrar 200 dólares al mes —o la cantidad que puedas permitirte— en un plan 529 de ahorro para la universidad.
Considera que habrá contratiempos para no caer en la tentación de rendirte desde la primera vez que no logres ahorrar lo que te propusiste. “No tienes que ser perfecto”, enfatizó Kreisler. Si tu propósito era ahorrar 500 dólares, y apenas ahorraste 150, “eso es mejor que cero”, sostuvo.
Otra técnica consiste en reconocer que, aunque propósitos como ahorrar e invertir te beneficiarán en el futuro, ahora mismo pueden sentirse como una carga. Por ejemplo, si te propusiste revisar los estados de cuenta de tu tarjeta de crédito cada mes en el nuevo año, no pasa nada si te recompensas con un pequeño regalo después de completar la tarea, puntualizó Karen C. Altfest, planificadora financiera certificada radicada en Nueva York. Puede ser ir al cine, salir a correr por el parque o tomar una copa de vino, recomendó, lo que te apetezca, siempre que no sea extravagante.
El artículo me llamó la atención porque comienza citando un estudio del reconocido John Norcross sobre la eficacia de los propósitos de Año Nuevo. Aunque a menudo se piensa que estos no son útiles, en realidad pueden ser una herramienta poderosa para cambiar comportamientos, especialmente cuando se formulan de manera concreta y alcanzable.