Una nueva técnica descubre que las botellas de plástico contienen miles de nanopartículas capaces de infiltrarse en las células
Daniel Mediavilla para El País:
Los nanoplásticos, de hasta una milmillonésima de metro, son tan pequeños que pueden atravesar todos los tejidos humanos, viajar por el torrente sanguíneo y llegar al cerebro o a la placenta de las embarazadas. Aunque existe preocupación por sus efectos en la salud, los estudios están en fases iniciales e incluso el conocimiento sobre su presencia es limitado. Esta semana, investigadores de la Universidad de Columbia publican en la revista PNAS un análisis en el que estudiaron si había nanoplásticos en el agua embotellada, de qué tipo y en qué cantidades. Empleando una técnica llamada microscopía de dispersión estimulada Raman, uno de cuyos inventores es Wei Min, coautor del estudio, detectaron que, de media, en cada litro se podía encontrar alrededor de un cuarto de millón de estos trocitos de plástico.
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La revista ‘Nature’ elige por primera vez entre sus científicos del año a un ente no humano: ChatGPT
ChatGPT ha roto todas las reglas:
Cada diciembre, la revista Nature elige a diez protagonistas de algunas de las historias más relevantes para la ciencia ese año. En la selección que presenta hoy de 2023, por primera vez, ha incluido a un ente que no es humano. ChatGPT, un robot capaz de responder a preguntas y mantener conversaciones de una forma más o menos inteligente, ha ayudado a escribir trabajos académicos, ha resumido artículos científicos y ha elaborado documentos que han servido para pedir ayudas de investigación. Además, ha intensificado el debate en torno a los límites de la inteligencia artificial, la naturaleza de la inteligencia humana y el modo en que se tienen que regular estas nuevas tecnologías.
Aunque se reconoce como protagonista a una máquina, en la selección de Nature también se incluye a uno de sus creadores. Ilya Sutskever, científico jefe y confundador de OpenAI, la organización que creó ChatGPT, es una de las mentes en la vanguardia de la inteligencia artificial generativa. Él vio esta compañía, regada con miles de millones de euros por Microsoft, como una oportunidad para desarrollar una inteligencia artificial general, capaz de superar a la de los humanos y de desarrollar su propia consciencia. En los últimos meses había dirigido sus esfuerzos hacia la creación de un método que permita dirigir y controlar sistemas de inteligencia artificial más inteligentes que los humanos.
Trabajar en espacios sin acceso a la luz natural “es un factor de riesgo en salud laboral”
Un riesgo que va en aumento:
La experta señala que el sueño, precisamente, es uno de los grandes damnificados de esta falta de exposición a la luz natural diurna: “Sabemos que la luz, sobre todo azul durante la noche, inhibe la secreción de melatonina, hormona del sueño, por lo que, si recibimos luz por la noche, nuestro sueño se ve afectado, pero también hay evidencia de que, para una correcta síntesis y secreción de melatonina por la noche, es esencial exponerse a luz natural a primera hora de la mañana. Si no se sintetiza melatonina puede dificultarse la conciliación del sueño y cuando conseguimos dormirnos, nuestro sueño será más superficial, menos profundo y reparador”, cuenta.
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Cómo la menopausia cambia el cerebro. Y qué hacer al respecto
Interesante artículo sobre los cambios cerebrales en las mujeres después de la menopausia:
El descenso característico del estrógeno durante la menopausia no solo altera el funcionamiento de algunas regiones cerebrales, sino que también modifica la estructura del cerebro; las imágenes muestran un volumen reducido en los cerebros menopáusicos en comparación con los cerebros masculinos de la misma edad y con los de las mujeres premenopáusicas.
Estos cambios neurológicos pueden ser responsables de algunos síntomas de la menopausia, incluidos los bochornos, los cambios de humor y un declive menor, casi siempre temporal, en la memoria y la cognición.
También se parecen a los cambios cerebrales que preceden a la demencia, según Mosconi. “Algunas de las regiones cerebrales afectadas por la menopausia coinciden con algunas de las afectadas por la enfermedad de Alzhéimer”, afirmó, pero todavía no entendemos del todo la relación entre ambas.