Mascotas y salud mental: Reducción del declive cognitivo en la tercera edad
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En el New York Times publicaron un lindo artículo que nos explica cómo el arte puede ayudarnos a mejorar nuestra salud mental y algunas actividades en concreto para lograrlo, la primera se llama la técnica de los tres dibujos:
“En mi experiencia, este tipo de arte va más allá de las palabras, ya que nos ayuda a comprender lo que nos pasa y a entender qué debemos hacer con ello”, afirma Gordon en el libro.
No hace falta que tengas talento para dibujar: las figuras hechas con líneas simples funcionan. Empieza por hacer un dibujo rápido de ti mismo; sin pensarlo demasiado. En el segundo, dibújate con tu mayor problema y en el tercero, dibújate después de resolverlo.
El objetivo de este ejercicio es fomentar el autodescubrimiento y ayudar a las personas a tomar las riendas de su sanación. Puede hacerse con o sin terapeuta, explica Susan Magsamen, profesora adjunta de neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y coautora del libro.
Ximena Golberg para El País:
El impacto de la violencia contra las mujeres en la salud mental es abrumador. El estudio Violencia de género contra las mujeres: una encuesta a escala de la Unión Europea reportó que 32% de las mujeres supervivientes de violencia física presentaban ansiedad y 20% depresión, y que estos porcentajes aumentaban en las mujeres supervivientes de violencia sexual: 45% y 35% respectivamente. La encuesta nacional sobre violencia por pareja íntima realizada en Estados Unidos y publicada en 2018 demostró que más del 50% de las supervivientes presentaban trastorno por estrés postraumático.
La violencia contra las mujeres incrementa por tres el riesgo de tener pensamientos y conductas suicidas entre las supervivientes. Ahora bien, la relación entre violencia y salud mental requiere una reflexión más detallada que la que guía la empatía. No se trata de una relación que podemos explicar solo por el sentido común. De hecho, de hacerlo así, corremos el riesgo de trivializar el problema y, como consecuencia, sus soluciones. La propuesta que más frecuentemente escuchan las víctimas es “déjalo”, como si de un problema personal se tratase.
El punto clave para comprender la relación entre violencia contra la mujer y problemas de la salud mental es la reflexión sobre el contexto en que en la mayoría de casos se produce la violencia: una relación íntima. Las relaciones de pareja con características violentas duran una media de 10 años; durante este tiempo los actos violentos se van presentando de manera insidiosa y se repiten en ciclos. Las violencias son múltiples (física y sexual, pero también psicológica, vicaria, de control…) y se superponen, y el miedo progresivamente pasa a ser la emoción más prevalente.
Claire Cain Miller para The New York Times:
En todo el mundo, las mujeres realizan más trabajo no remunerado—las labores del hogar, el cuidado de los niños y los ancianos y la carga mental de gestionar una familia— que los hombres. Un nuevo estudio sugiere que esto afecta la salud de muchas de ellas.
Un metaanálisis de 19 estudios, que incluyó a 70.310 personas en todo el mundo, publicado en septiembre en la revista especializada The Lancet Public Health, encontró que cuanto más de este tipo de trabajo realizan las mujeres, peor es su salud mental. Esta investigación analizó el trabajo no remunerado de personas que también tenían un trabajo remunerado. De igual manera, otros estudios recientes han encontrado que el trabajo del hogar que realizan las mujeres se asocia con una mala salud, tanto física como mental.
Los hallazgos señalan una razón por la que a las mujeres se les suele diagnosticar ansiedad y depresión con más frecuencia que a los hombres y ayuda a explicar por qué, ahora que las escuelas están abiertas y las madres regresaron a sus empleos, todavía sienten más estrés del que sentían antes de la pandemia. Los efectos en la salud mental de ese trabajo adicional que las madres hicieron durante los momentos más difíciles de la pandemia aún prevalecen.
Muy interesante artículo. Los datos demuestran que las parejas del mismo sexo conversan más sobre sus responsabilidades dentro de la casa y no asumen tareas por el genero. Al mismo tiempo los datos refuerzan la idea de que cuando los hombres realizan más trabajos no remunerados dentro del hogar se alivia el impacto en las mujeres.
Fabián Maero haciéndonos reflexionar en el día internacional de la salud mental:
Pero el verdadero problema es lo que “salud mental” deja afuera. Hablar de una salud ligada sólo a lo mental tiende a dejar por fuera los factores sociales, económicos, ecológicos, culturales, que afectan la vida cotidiana de las personas. Por ejemplo, se suele hablar de una epidemia de depresión, como si fuera una suerte de virus que afecta el funcionamiento mental de las personas, cuando lo que hay es una epidemia de aspectos contextuales que vuelven muy difícil conectar con un futuro deseable: crisis económicas generalizadas, el auge de polarizaciones de todo tipo que destruyen el tejido social, una desigualdad económica galopante, el cambio climático, y la exclusión respecto a la posibilidad de generar un cambio en esos aspectos, sostenidos por las clases políticas y económicas dominantes. Hablar de salud mental pone el énfasis en el lado incorrecto de la cuestión (también lo es hablar de salud emocional, por los mismos motivos), y corre el riesgo de convertirla en una cuestión exclusivamente interna e individual, como si fuese posible separarla de sus determinantes contextuales.
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