Suicidio y trastorno mental: una crítica necesaria
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Mariano Scandar escribe:
Se ha puesto de moda que los psicólogos hablen de neurotransmisores para explicar conductas, y se crean que dicen algo… así los adictos tienen problemas con la dopamina, o puede ser que la dopamina sea la hormona de la felicidad, o también que sea la culpable de la infidelidad masculina… todo depende del meme que hayan leído en el grupo de Facebook que se llama “psicólogos de “x” ciudad” pero que debería titularse “leer un libro es mucho más difícil y aburrido que perder la tarde en las redes”.
Cuando utilizar este tipo de explicaciones:
Podemos afirmar que referirnos a neurotransmisores es útil cuando la química es el nivel explicativo más válido en un caso determinado. Pensemos que la ciencia siempre posee múltiples niveles para analizar un fenómeno y que el buen científico no es el que usa la lupa más potente sino el que adopta la perspectiva correcta (sino tendríamos que reducir todo al nivel subatómico, lo cual no parece muy sensato).
De nuestra conducta depende qué tan rápido se propagará el nuevo coronavirus (COVID-19). La web IntraMed publicó un breve artículo sobre el importante rol de la ciencia del comportamiento:
Por lo tanto, la ciencia del comportamiento debe estar en el centro de la respuesta de salud pública. Si bien las agencias de respuesta se mueven rápidamente para emitir consejos destinados a crear conciencia e informar al público y a los profesionales sobre qué medidas tomar para minimizar la transmisión, el cambio de comportamiento ante una pandemia inminente puede ser lento y puede ser demasiado tarde para evitar cientos o miles de muertes potencialmente evitables.
Es importante que aprendamos las lecciones de incidentes anteriores y actuemos ahora para garantizar que la ciencia del comportamiento esté en el centro de la planificación y entrega de la respuesta de salud pública diseñada para mitigar los efectos de covid-19.
El artículo también incluye una agenda de temas que debe estudiar la ciencia de la conducta para mejorar las medidas de salud publica.
Lee el artículo completo en IntraMed.
Gracias a José Enrique Morales por compartirnos el artículo.
María García escribe para Redacción Médica:
El colectivo sanitario siempre ha tenido unas tasas más elevadas que la población general en problemas de salud mental como ansiedad o depresión. También cuentan con índices más altos de suicidio porque, tal y como señala Manuel Martín, vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), en ellos influye la presencia de estos trastornos y el acceso a los medios y los conocimientos que, como profesionales de la salud, tienen.
Es, además, un colectivo con «una tasa muy importante de adicciones», como al consumo de sustancias. Sin embargo, sus conocimientos en salud mental no les inmuniza del estigma que aún hoy rodea a todas estas patologías.
«El personal médico tiende a ocultar estos problemas. A automedicarse o manejarlos de manera no formal. Siempre conoce a un amigo que le da un consejo, etc. Todo eso hace que en la profesión médica haya un colectivo importante de personas con problemas psiquiátricos que no están bien manejados», asegura el psiquiatra.
En Psyciencia también hemos reportado el alto riesgo de suicidio que tienen los profesionales de la salud y también son menos proclives a buscar ayuda por miedo a que “manche” su imagen de médicos.
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