Thomas Ollendick y el tratamiento de fobias en personas con y sin trastornos del desarrollo
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Clotilde Sarrió escribe en su blog Gestalt Terapia un completo artículo sobre la amistad:
La amistad es un vínculo interpersonal y afectivo de suma importancia que nos acompaña desde la infancia hasta la senectud y, por tanto, está presente en todos los ciclos vitales.
La amistad es un vínculo horizontal marcado por la preferencia, reciprocidad y afecto compartido, que surge dentro de una relación voluntaria, estable y diádica. Es por ello, que la amistad constituye una relación especial diferente de la que se mantiene con simples conocidos o compañeros en general, y es una relación que implica un intercambio afectivo bidireccional.
Para que la amistad pueda establecerse como vínculo afectivo, existe una condición de suma relevancia que es la libertad. Es decir, la amistad verdadera sería aquella que se establecería desde la libertad, sin ningún tipo de presión externa.
Elementos esenciales del vínculo afectivo de la amistad son: el afecto, el amor desinteresado, la confidencialidad, la colaboración. Todos estos elementos pueden estar presentes pero si en la relación no existe una libertad recíproca es difícil que se constituya un vínculo de amistad.
Miguel Jorge reporta en Gizmodo Español el triste ejemplo de lo peligroso que pueden ser los «tratamientos» homeopáticos cuando alejan a los pacientes de los tratamientos con evidencia y la falacia de que lo natural cura:
Al naturista Timothy Morrow lo acaban de condenar por practicar medicina sin licencia alguna. El hombre convenció a la familia de un niño diabético de 13 años que le frotaran con aceite de lavanda en su columna vertebral en lugar de usar insulina. El niño murió poco después.
Morrow había fundado la compañía Common Sense Herbs hacía varios años. Según los fiscales del caso, el hombre, de 84 años, había comenzado a tratar al pequeño Edgar López después de que su madre asistiera a una de sus charlas. Morrow aconsejó a la familia que lo mejor para Edgar era que dejara de usar el medicamento para la diabetes, una medicación que era, en palabras textuales del herbolario, un “veneno” para el niño.
“Nos dijo que si llevábamos al niño al hospital, lo matarían allí”, explicó el padre, Delfino López Solís, al jurado durante el juicio que ha durado dos semanas. Al día siguiente el niño murió en la casa. “El médico forense determinó que Edgar habría vivido si hubiera recibido el tratamiento médico adecuado”, dijo Delfino.
La pena que recibió Morrow fue muy pequeña. Este tipo de «consejos y recomendaciones» deberían ser penadas con mayor severidad. Lee el artículo completo en Gizmodo Español.
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