Entrevista a Fabián Olaz
Lara María Velázquez entrevistó a Fabián Maero para la web Cambio de Hábitos. Hay entrevistas que son muy difíciles de leer, las lees como una tarea o una obligación. Esta no es una de esas. Con su estilo único Fabián nos cuenta cómo llegó a las terapia contextuales, por qué es importante la terapia basada en procesos, las características de ACT y BATD y mucho más. Aquí les comparto dos fragmentos que me gustaron mucho.
Sobre el copyright de los tratamientos y la terapia basada en procesos:
—En realidad lo que pasa es esto: la Terapia Basada en Procesos, es también un nombre acuñado por Hayes, por lo cual, yo no diría que son necesariamente cosas distintas. Si querés, yo creo que hay algo interesante en pensar a la terapia basada en procesos y es el empezar a pensar un poco más allá de las marcas de tratamiento, pensar un poco más allá del copyright del tratamiento donde alguien hace un modelo de terapia, le pone marca registrada y empieza a vender eso… Me parece que lo interesante de pensar la terapia basada en procesos es un poco eso; encontrar ciertos puntos en común, más allá de las diferencias de copyright entre los distintos modelos. Me parece que es un movimiento interesante en ese sentido.
Yo creo que —en algún punto esto es un poco controversial— pero yo creo que es una dirección deseable; que quizás dejamos de necesitar hablar de modelos de tratamientos. Quizás sea la dirección hacia la cual podamos movernos —y cuando digo movernos es de acá a los 200 años, no soy optimista con respecto a los tiempos. Me parece que lo que necesitamos, es poder empezar a hablar de “psicoterapia», a secas, no de marcas. Que cuando alguien haga psicoterapia, la atención que reciba esté basada en procedimientos, procesos, que tengan cierto soporte empírico, con una formulación de caso, que tenga bases conceptuales y filosóficas sólidas. Yo creo que esa sería una dirección deseable. Hoy en día tenemos un montón de marcas distintas. No es que necesariamente sea algo malo, pero muchas veces creo que hay muchas distinciones más vinculadas con cuidar la quinta, con cuidar un espacio, más que con seguir la evidencia. Y eso es un problema.
La alianza terapéutica como caballito de batalla:
Lo que creo que ha pasado con la alianza terapéutica es que se ha convertido en caballito de batalla cuando no hay otra justificación para las terapias. Y, para mí, siempre ha habido una cosa bastante curiosa: hay modelos o, más bien, si querés, comunidades, que dicen que la alianza terapéutica es en realidad, es el factor activo, que lo que cura es la relación terapéutica. Pero, al mismo tiempo, escriben un montón de libros que no son sobre la relación terapéutica, sino sobre toda la teoría. Entonces, me parece que ahí hay una inconsistencia: si el asunto es la relación terapéutica y eso es lo que cura ¿por qué escribís 800 libros sobre lo que pasa adentro del paciente y sobre la intervención? Si total con esto alcanza… Entonces, digo, estoy buscando un poco de consistencia y no la encuentro…¿por qué tenes toda esa bibliografía si lo que cura es la relación terapéutica? No, no te creo. No me va a cerrar eso. Primero, lo tenés que demostrar y ¿por qué te estás ocupando tanto de lo otro? Entonces, estoy a favor, por supuesto, de una buena alianza terapéutica; las cosas van a ser mucho más fáciles pero hay algunas investigaciones que te van a decir que, en realidad, una buena alianza terapéutica surge cuando tenés buenos resultados. Cuando los/las pacientes empiezan a experimentar mejorías sobre lo que les está pasando, empiezan a tener mejor rapport hacia uno, lo cual tiene mucho sentido. Seguramente me quieran más los pacientes a los cuales he podido ayudar más que aquellos a los cuales les he sido inútil.
Así que, creo que es un tema bastante complejo, con muchas matices. No puede ser dirimido en, simplemente, una cosa como “la relación terapéutica es lo que cura” o tampoco decir lo contrario: la relación terapéutica es inútil. Me parece que tiene varias aristas. Lo que pasa es que las cosas pululan en Facebook y el resto de las redes sociales que no son lugares aptos para discusiones con matices.
Lee la entrevista completa en Cambio de Hábitos o también puedes escuchar directamente la entrevista completa aquí:
______________________________
Nuestro colega, Osvaldo Muñoz Espinoza entrevistó a nuestro querido columnista Fabián Maero para la web del Centro Integral de Psicología en México.
En la entrevista Fabián cuenta cómo fue su aproximación con las Terapias de Tercera Generación. Aquí un extracto:
CIDEPS: ¿Qué crees que estarías haciendo si no te hubieras convertido en psicólogo?
FM: Es una buena pregunta. Tractorista, posiblemente.
CIDEPS: ¿Cómo fue tu aproximación a las terapias de tercera generación y cuál fue tu primera impresión?
FM: Mi primer contacto con el área fue completamente accidental: me encontré un libro sobre el tema en la biblioteca de un colega, (creo que era Mindfulness and Acceptance: expanding the cognitive-behavioral tradition), y mi primera impresión fue de asombro.
Luego de eso, abrí y de hecho leí el libro. Empecé a leer otras cosas sobre el tema, lo que me llevó a toparme con una sofisticada tradición psicológica, con una conceptualización extremadamente compleja y precisa de los fenómenos psicológicos que puede rastrearse hacia la primera mitad del siglo XX. Estoy hablando en este caso de la ciencia conductual-contextual, que abarca a modelos psicológicos como ACT por ejemplo (pero hay otros), y que a su vez es heredera del conductismo radical de Skinner (herencia que, como todas las que valen algo, aún ocasiona feroces discusiones entre los descendientes).
Me llamó la atención porque era una tradición que había pasado casi desapercibida en las últimas décadas en el campo de la psicoterapia, yo tenía una idea muy distinta (la palabra justa sería “errónea”), del análisis de la conducta e ignoraba casi todo de sus usos en psicoterapia.
Y también me llamó la atención por la expansión rápida que ha tenido. Por ejemplo, hace diez o quince años rara vez se mencionaba aceptación o valores en un congreso psicológico, mientras que hoy se encuentran ponencias sobre el tema en congresos de los temas más diversos. Incluso, cada tanto doy clases de conductismo y la gente casi nunca me insulta ni me tira cosas. No estoy seguro de que eso sea algo bueno per se, pero lo cierto es que se trata de tradiciones psicológicas provenientes de investigación básica, que siempre se han visto como áridas e inútiles, pero que en estos tiempos están hablando con claridad conceptual y evidencia respecto a temas profundamente importantes para la condición humana: el lenguaje y su relación con el sufrimiento, valores, los problemas con emociones, la inclusión del cuerpo, la conexión con otras tradiciones de psicoterapia.
Esto no es nuevo, por supuesto, todos los modelos psicoterapéuticos han especulado sobre estos temas: el sentido, el contacto con el presente, la evitación y la psicopatología, o el papel del lenguaje en el sufrimiento humano, pero la palabra a destacar es especulado.
La psicoterapia en general tiene montón de intuiciones, especulaciones, conjeturas, hipótesis no falsadas al respecto. Lo que está ofreciendo la ciencia contextual-conductual, en cambio, es una descripción muy precisa, testeable empíricamente, describiendo en qué consisten y de qué manera pueden funcionar estas cosas, y qué podemos hacer para impactar significativamente sobre esos procesos en un entorno clínico.
Pocos saben esto. Pero Fabián fue uno de los primeros columnistas que confió en nosotros para publicar sus artículos. Eso fue en el año 2012 cuando nuestra audiencia era muy chica y recién aprendíamos cómo funcionar en la web. Desde entonces Fabián se ha mantenido publicando con nosotros y sin dudas es uno de nuestros columnistas más leídos y seguidos. Para nosotros es un orgullo que forme parte del equipo de Psyciencia.
Lee la entrevista completa en el Centro Integral de Psicología.
Los colegas del Centro Integral de Psicología en México, entrevistaron al Dr. Jorge Barraca, uno de los referentes españoles más importantes de laTerapias de Tercera Generación o Tercera Ola, como también se les conoce.
El Dr. Barraca nos acerca a los principios que diferencian estas terapias con la TCC tradicional. Nos explica mucha claridad en qué consiste la Terapia Integral de Parejas, la Terapia de Aceptación y Compromiso y la disonancia cognitiva que afrontan algunos terapeutas ante los nuevos modelos terapéuticos:
No fue fácil seleccionar sola una de sus respuestas en esta elocuente entrevista, pero elegí su explicación sobre la Terapia Integral de Parejas, porque es un modelo que cuenta con mucha evidencia, pero que aún es poco conocido por los terapeutas de Latinoamérica:
La TIP es desde luego una intervención de pareja novedosa tanto por la explicación que brinda sobre los problemas diádicos, como por las técnicas originales que ha desarrollado para la solución de los conflictos y las desavenencias en el seno de la pareja. Probablemente, el aspecto más novedoso y crucial sea el de la incorporación del concepto de aceptación al ámbito de la pareja. Pero esta aceptación no es la de otras terapias de tercera generación -ACT en particular- porque no tiene que ver con uno mismo (aceptar pensamientos, recuerdos, sensaciones corporales, etc.), sino con la aceptación del otro miembro de la pareja (aceptar su forma de ser y aceptar las funciones derivadas de la conducta del otro).
Para propiciar esa aceptación, la TIP recurre a unas estrategias que fomentan la intimidad, la compasión, la colaboración (se denominan “unión empática” y “separación unificada”) y también a otras que, por caminos más indirectos, ayudan a desarrollar la tolerancia y, quizás a través de esta, puedan acabar suponiendo la aceptación. Así mismo, no renuncia a las estrategias de la terapia conductual tradicional, como el intercambio de reforzadores o los entrenamientos en comunicación y resolución de problemas conjunto, pero adquieren aquí funciones algo diferentes: se trataría de otro método para ayudar, al cabo, a mejorar la aceptación.
Esa aceptación, no es por un “esfuerzo” que uno haga y no es aceptar al otro haga lo que haga o sea como sea, lo que podría acabar siendo una aberración, sino una actitud que se va adquiriendo al entender las dinámicas de la pareja (por ejemplo, los procesos en que se polarizan) o se entra en contacto con los sentimientos hondos de la otra persona y se entienden a partir de la comprensión de sus vivencias e historia personal. Por eso en este modelo resulta tan importante que los miembros de la pareja se entiendan y estén de acuerdo con la formulación del caso que les presentará el terapeuta tras las sesiones de evaluación.
Lee la entrevista completa en Centro Integral de Psicología.
Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.