¿Qué habilidades se necesitan para adquirir habilidades?
El diario colombiano, El Espectador, publicó una excelente crónica de Juan Camilo Maldonado Tovar que describe el infierno y revictimización que sufrió una niña y su madre luego de acusar a su agresor sexual. Sus vecinos no les creían, algunos responsabilizaban a la niña por “provocar” al hombre que la agredió sexualmente y hasta la propia fiscal le pidió que dejara el caso porque no según ella no le había pasado nada que pusiera su vida en riesgo. El artículo es largo pero está maravillosamente bien escrito y vale cada segundo de tu atención:
Valentina tenía diez años. Cursaba quinto de primaria. Era una de las primeras de su clase y anhelaba ser personera estudiantil. Pero cuando regresó a Sutamarchán, luego de recibir, durante tres días de hospitalización, los tratamientos de profilaxis que son obligatorios tras una violación, se encontró con una compañera que le notificó que su mejor amigo no quería volver a verla. “No quiero seguir siendo amigo de una niña violada”, resumió su amiga el comentario del niño.
A Valentina se le rompió el corazón. Quiso estar muerta o no haber nacido, y ese dolor creció con las semanas. Cuenta su madre que cuando acudió al colegio departamental Héctor Julio Gómez a pedir que le permitieran estudiar en su casa por una temporada, el rector le entregó la carpeta de la niña y le dijo que lo mejor era que cambiara de escuela. Tuvo que buscar un colegio privado en otro municipio, donde inicialmente también se resistieron a acogerla cuando se enteraron de lo ocurrido. Por la misma época, una compañera del equipo de porras llegó al local de venta de celulares de Matilde y le entregó a la niña un mensaje que profundizó su destierro: “Te manda decir el entrenador que ni se te ocurra volver”. Y Valentina no volvió.
En la calle la miraban de arriba a abajo. Alguna vez, una mujer la increpó: “Niña, ¿por qué no se comporta?”. Matilde relata que durante una misa el cura del pueblo invitó a los feligreses a un servicio por la liberación de Carlos Enrique Muñoz Sotelo, entonces abogado contratista del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), que entre las nueve y diez de la noche del sábado 16 de julio de 2016 ingresó a la casa de las López y abusó de la niña.
El reportaje expone el abuso de poder, la influencia del patriarcado el los sistemas de justicia y el abrumador peso del estigma y prejuicio que sigue sobre las personas, y en este caso los niños, que sufren de abuso sexual.
Lee el artículo completo en El Espectador.
Este artículo forma parte del movimiento #HablemosDeLasNiñas, una conversación social de @mutanteorg. www.mutante.org
BBC Mundo reporta los efectos que tiene el cambio climático sobre la salud mental de las personas:
«Las temperaturas más altas y las mayores tasas de precipitación coinciden con los periodos de peor salud mental», dijo Obradovich.
Por ejemplo, los meses con al menos 25 días de precipitación aumentaron la probabilidad de problemas de salud mental en un 2 por ciento, mientras que un aumento en las temperaturas medias mensuales a más de 30 grados aumentó en un 0.5 por ciento la probabilidad de trastornos mentales.
A continuación el equipo analizó los informes meteorológicos y de salud mental durante cinco años en distintas ciudades, y descubrieron que una subida de las temperaturas de 1 grado estaba relacionado con un 2% de aumento de problemas de salud mental.
Por último, el equipo examinó los informes de salud mental de las personas afectadas por el huracán Katrina y los comparó con los informes de personas en ciudades similares que no habían sido afectados por el huracán.
Las personas afectadas por Katrina tenían un 4 por ciento más de probabilidades de sufrir problemas mentales.
Dos hipótesis que pueden explicar las razones por la cual el cambio de clima afecta la salud de las personas:
Los autores de la investigación citada, explican que no saben con exactitud qué es lo que causa los problemas de salud mental, pero está claro que cada vez son más las personas que son afectadas por el cambio climático.
Lee el articulo completo en BBC.
Referencia del estudio original:
Nick Obradovich, Robyn Migliorini, Martin P. Paulus, Iyad Rahwan, Empirical evidence of mental health risks posed by climate change,Proceedings of the National Academy of Sciences Oct 2018, 201801528; DOI: 10.1073/pnas.1801528115
CNN reporta la decisión del gobierno de Gran Bretaña de asignar a la primer ministra de prevención de suicidio del mundo:
La medida, que está destinada a hacerle frente a la tragedia de 4.500 suicidios de británicos cada año, llega el Día Mundial de la Salud Mental.
Jackie Doyle-Price, una parlamentaria conservadora y actual ministra de Salud, fue nombrada para liderar los esfuerzos del gobierno para confrontar este problema, que es la principal causa de muerte en hombres menores de 45 años en Gran Bretaña.
La recién nombrada funcionaria encabezará un grupo de trabajo ministerial, y trabajará con expertos en prevención de suicidios y autolesiones, organizaciones benéficas, clínicas y personas personalmente afectadas por el suicidio.
Gran Bretaña viene desarrollando políticas y planes integrales a largo plazo para mejorar el acceso a los sistemas de salud mental. En el año 2008 iniciaron con el proyecto Improving Access to Psychological Therapies (Mejorando el Acceso a las Terapias Psicológicas), un programa desarrollado por Richard Layard (economista) y David Clark (psicólogo clínico), que ofrece psicoterapias basadas en la evidencia y totalmente gratuito para todo aquel que lo necesite. The New York Times publicó el año pasado un excelente artículo sobre este programa que nos ofrece ideas interesantes que podemos replicar en nuestros países.
Con la nueva designación el gobierno inglés da un paso más adelante y aprueba la designación de una ministra para que pueda desarrollar un plan, y con todos los recursos que el gobierno le da, para dar respuesta al preocupante incremento de suicidios. El gobierno inglés demuestra que las políticas de salud publicas necesitan de la estructura y consistencia a largo plazo para desarrollar planes eficaces que respondan a las necesidades de la población. Algo que no suele suceder en nuestros países donde las políticas de prevención de salud
Javier Tovar nos relata en EFE Salud cómo el actor y escritor Damián Alcolea dejó sin palabras a la reina Letizia y a los diputados españoles con su discurso acerca de su diagnóstico obsesivo compulsivo y cómo ha luchado desde que era adolescente para seguir adelante:
“Empecé a ir a una psicóloga a los 14 años. Llevaba tiempo sintiéndome acosado por constantes pensamientos sobre la muerte y por algunos compañeros del instituto que me hacían la vida un poco complicada”, ha revelado el actor manchego, que ahora tiene 39 años.
Tras preguntarse por qué aquellos chicos le trataron así y le condujeron a “un gran agujero negro”, se ha contestado que quizá fue porque “era evidente que era gay o porque mostraba una sensibilidad que ellos no llegaban a entender”.
“Pero lo cierto es que me hacían la vida difícil porque a sus ojos yo era diferente, era el otro”, ha concluido Alcolea, quien fue diagnosticado de un trastorno obsesivo compulsivo (TOC), algo que padece en torno a un millón de personas en España.
El suyo, ha remarcado, no es “un testimonio de superación”, al seguir conviviendo con la enfermedad, y ha animado a los afectados y a la sociedad a afrontar este problema con la “aceptación” con la que él lo hace.
“Nuestra historia no es la historia del otro, sino de tu hijo, de tu hermana, de una amiga, de tu pareja o puede que sea su propia historia aunque aún no lo sepa”, ha reflexionado.
Me encantó como termina Alcolea. Al visibilizar que cualquiera puede tener un trastorno mental y que es muy probable que algún ser querido o uno mismo pueda sufrirlo y que es necesario que todos podamos contar con el apoyo necesario.
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