Técnica de memorización antigua podría ocasionar cambios perdurables en el cerebro
La revista Tumor Biology tuvo que sacar más de 100 artículos científicos por fraude. Nuestro colega Javier Jiménez nos lo cuenta en Xakata Ciencia:
Más de cien papers acaban de ser retractados de la revista Tumor Biology después de que se descubriera que los autores fingieron el proceso de revisión de pares. No es un hecho aislado: el año pasado cayeron otros 58 artículos científicos de los que 25 fueron de la misma revista.
Pero, siendo sinceros, esto es solo una gota en el océano de problemas que arrastra la ciencia contemporánea. Hoy las debilidades del sistema de publicación científica afectan a la investigación del cáncer, pero si no buscamos una solución pronto las consecuencias pueden ser mucho más graves.
Como hicieron el fraude:
Lo curioso del caso no es que se haya creado un cártel o un colegio invisible. Es decir, no se trata de un grupo de investigadores que ‘trapicheaban’ con las revisiones de sus propios artículos. El fraude ha consistido, directamente, en inventarse investigadores que no existían, con correos y cargos falsos en universidades de todo el mundo.
Tanto es así que los pillaron por puntuales. Las revisiones habituales no suelen llegar en fecha y suelen retrasar todo el proceso de publicación científica. Los revisores falsos, en cambio, siempre eran puntuales. Algo demasiado bueno para ser verdad.
Nosotros en Psyciencia ya hemos publicado algunos problemas que afrontan las revistas científicas en torno al proceso de evaluación, edición y publicación de investigaciones. Sin embargo, el artículo de Jiménez nos demuestra que el problema no solo se restringe a la psicología, una ciencia bastante nueva, sino que también corroe a las ciencias más “maduras” como la biología.
Matías Zavia nos regala este artículo para ayudarnos a leer más rápido en Gizmodo en español:
A pesar de lo importante que es la lectura a lo largo de nuestra vida académica, la mayoría de los lectores somos tremendamente ineficientes. Por suerte, leer más rápido es algo que se puede entrenar. Una de las técnicas más comunes de los defensores de la lectura rápida es no vocalizar las palabras en tu mente.
Cuando lees, ¿escuchas las palabras en tu cabeza o las dices subconscientemente moviendo la boca pero sin llegar a pronunciarlas? Esa voz interior se conoce como subvocalización y es un hábito muy común entre los lectores. Desgraciadamente, también es una de las razones por las que leemos lento y acabamos teniendo problemas para mejorar nuestra velocidad de lectura.
Una técnica simple para romper con ese hábito es mantener la boca ocupada. Si le das algo que hacer a tu boca mientras lees, como mascar un chicle, comer algo o tararear una canción, puedes librarte del mecanismo de la voz interior y terminar duplicando (o incluso triplicando) tu velocidad de lectura.
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