Psyciencia
  • SECCIONES
  • PSYCIENCIA PRO
    • ÚNETE A LA MEMBRESÍA
    • INICIA SESIÓN
    • CONTENIDO PARA MIEMBROS
    • RECURSOS PARA MIEMBROS
    • TIPS PARA TERAPEUTAS
    • PODCAST
    • WEBINARS
  • NORMAS APA
  • SPONSORS
  • NOSOTROS
Psyciencia
  • SECCIONES
  • PSYCIENCIA PRO
    • ÚNETE A LA MEMBRESÍA
    • INICIA SESIÓN
    • CONTENIDO PARA MIEMBROS
    • RECURSOS PARA MIEMBROS
    • TIPS PARA TERAPEUTAS
    • PODCAST
    • WEBINARS
  • NORMAS APA
  • SPONSORS
  • NOSOTROS

Publicaciones por mes

noviembre 2021

50 Publicaciones
  • Ciencia y Evidencia en Psicología

Crecer en vecindarios desfavorecidos se relaciona con alteraciones en la maduración cerebral durante adolescencia

  • 15/11/2021
  • Maria Fernanda Alonso

Crecer en un vecindario pobre puede ser una fuente de estrés para niñas y niños y, a veces, se asocia con problemas cognitivos y problemas de salud mental en los jóvenes. Un estudio reciente encontró evidencia sobre la relación entre los vecindarios desfavorecidos y las alteraciones en la estructura del cerebro durante la adolescencia. Los hallazgos indican que los vecindarios desfavorecidos están asociados con desviaciones de las trayectorias típicas del desarrollo del cerebro, pero que una mayor autorregulación amortigua los efectos de la desventaja del vecindario en el desarrollo neurológico (Rakesh et al., 2021).

Qué metodología usaron

El desarrollo del cerebro es un proceso complejo y prolongado, y puede verse influenciado por factores ambientales y psicológicos, como las desventajas del vecindario, el temperamento y el comportamiento de los padres.

Con el objetivo de examinar la relación entre los vecindarios desfavorecidos y el desarrollo neurológico estructural durante la adolescencia, los investigadores utilizaron modelos de aprendizaje automático para calcular la edad cerebral de un individuo basándose en datos de neuroimagen. 



Suscríbete al newsletter para apasionados por la psicología y neurociencias


El conjunto de datos de Cohorte de Neurodesarrollo de Filadelfia, que contenía datos de imágenes de resonancia magnética estructural (IRM) de 1.313 jóvenes, fue utilizado para establecer un modelo normativo de la edad cerebral. Luego, este modelo se aplicó a los datos del Estudio de Desarrollo Adolescente de Orygen, una investigación longitudinal en la que los adolescentes completaron tres exploraciones de resonancia magnética estructural en el transcurso de varios años. Los investigadores estaban particularmente interesados ​​en la diferencia entre la edad cerebral prevista de un participante y su edad cronológica. 

Qué encontraron

Luego de analizar los datos, encontraron evidencia de que diferentes niveles de desventaja en el vecindario estaban asociados con diferentes niveles de maduración cerebral, y que una característica temperamental conocida como control de esfuerzo moderaba esta relación.

Entonces, vivir en vecindarios desfavorecidos está asociado con cambios en la forma en que se desarrolla el cerebro desde el principio y hasta el final de la adolescencia, pero que estos cambios son diferentes en adolescentes con niveles altos o bajos de una dimensión de temperamento llamada “control de esfuerzo” (que es la capacidad de utilizar los recursos de atención para regular mejor las emociones e inhibir las respuestas conductuales inapropiadas), explicaron los autores.

Según los resultados del estudio, los niños que crecieron en vecindarios desfavorecidos tenían cerebros que parecían más viejos de lo que era típico para su edad durante la adolescencia temprana, pero esta brecha se redujo lentamente con la edad al final de la adolescencia. Es más, estas asociaciones se mantuvieron válidas incluso cuando se controló el estado socioeconómico del hogar y otras adversidades (como el abuso y la negligencia infantil), lo que sugiere que la desventaja del vecindario desempeña un papel único en el desarrollo del cerebro. 

Además, las personas de vecindarios desfavorecidos que tenían bajo control de esfuerzo demostraron un retraso en el desarrollo del cerebro al final de la adolescencia; el mismo patrón no fue evidente en sus pares con menos desventajas o en los adolescentes desfavorecidos con un alto control de esfuerzo. 

También encontraron que si bien la conducta parental positiva no amortiguó los efectos de la desventaja del vecindario en el desarrollo neurológico, sí se asoció de forma independiente con las trayectorias de desarrollo del cerebro, por lo que los adolescentes que experimentan una crianza positiva baja tuvieron un desarrollo acelerado durante la adolescencia temprana, que fue seguida por un fuerte declive, resultando en un retraso en el desarrollo del cerebro al final de la adolescencia.

Dentro de las limitaciones del estudio, los autores señalan que la cantidad de variabilidad individual que existe en las personas, que a menudo no se aborda en investigaciones como las realizadas. Es decir, hay muchas personas de barrios desfavorecidos que no muestran alteraciones cerebrales. Pero este tipo de variabilidad individual se pierde en los tipos de análisis realizados (donde se examinan los promedios de grupos de personas en lugar de mirar datos individuales). Por lo tanto, es importante tener en cuenta esta variabilidad individual y también examinar qué hace que ciertas personas sean resilientes.

Por otro lado, los investigadores no encontraron que estos cambios cerebrales estuvieran asociados con resultados de salud mental. Eso significa que las alteraciones cerebrales observadas no actuaron como mecanismos que transmitieran los efectos de los vecindarios desfavorecidos y contribuyeran a la mala salud mental de los adolescentes. Por tanto, es posible que estas alteraciones sean en realidad adaptaciones que representen mecanismos de resiliencia y/o estén asociadas a un funcionamiento positivo. Sin embargo, es difícil responder a esta pregunta sin conocer la trayectoria de desarrollo completa. Se necesita más investigación con diseños longitudinales extendidos que sigan a las personas desde la infancia hasta la edad adulta.

Referencia bibliográfica: Rakesh, D., Cropley, V., Zalesky, A., Vijayakumar, N., Allen, N. B., & Whittle, S. (2021). Neighborhood disadvantage and longitudinal brain-predicted-age trajectory during adolescence. Developmental Cognitive Neuroscience, 51, 101002. https://doi.org/10.1016/j.dcn.2021.101002

Fuente: Psypost

  • Ciencia y Evidencia en Psicología

Un estilo de vida activo físicamente reduce sustancialmente el riesgo de desarrollar ansiedad

  • 12/11/2021
  • Maria Fernanda Alonso

Practicar actividad física regularmente tiene un gran poder preventivo para la salud mental. Investigaciones han dado cuenta de sus beneficios respecto de la depresión y las enfermedades mentales en su conjunto. Y ahora se suma el hallazgo de un estudio reciente que encontró que la actividad física regular puede disminuir el riesgo de ser diagnosticado con un trastorno de ansiedad (Svensson et al., 2021).

Qué metodología usaron

Los investigadores siguieron a 197.685 personas que participaron en la carrera de esquí de larga distancia más grande del mundo, un evento llamado Vasaloppet. Su objetivo era estudiar la asociación entre un estilo de vida físicamente activo y el desarrollo futuro de trastornos de ansiedad en hombres y mujeres.

Investigaciones anteriores habían indicado que la mayoría de los esquiadores de Vasaloppet hacen ejercicio durante al menos 4 horas a la semana y tienden a presentar un mayor nivel de condición física que la población general. Los esquiadores se emparejaron con un grupo de control de 197.684 personas. El equipo utilizó información proveniente de las Estadísticas de Suecia y del Registro Nacional de Pacientes de Suecia, que rastrea datos socioeconómicos y recopila información sobre diagnósticos psiquiátricos y médicos, respectivamente.



Suscríbete al newsletter para apasionados por la psicología y neurociencias


Qué encontraron

El grupo con un estilo de vida más activo físicamente tenía un riesgo casi 60% menor de desarrollar trastornos de ansiedad durante un período de seguimiento de hasta 21 años. Esta asociación entre un estilo de vida físicamente activo y un menor riesgo de ansiedad se observó tanto en hombres como en mujeres.

Los resultados se mantuvieron incluso después de excluir a las personas que fueron diagnosticadas con trastornos de ansiedad dentro de los primeros 5 años después de la inclusión del estudio. Esto ayudó a descartar la causalidad inversa (que la ansiedad impide que las personas realicen actividad física, en lugar de que la actividad física prevenga la ansiedad).

Los hallazgos están en línea con el trabajo anterior de los investigadores, que encontró que los esquiadores tenían una menor incidencia de depresión en comparación con el grupo de control de no esquiadores (Svensson et al., 2019).

Otro hallazgo importante es la diferencia encontrada entre esquiadores masculinos y femeninos en la relación entre su desempeño y el riesgo de desarrollar ansiedad. Entre los hombres, el nivel de rendimiento físico no afectó el riesgo de desarrollar ansiedad. Sin embargo, entre las mujeres, el grupo de mayor rendimiento tenía casi el doble de riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad en comparación con el grupo que estaba físicamente activo en un nivel de rendimiento más bajo. Es importante destacar que el riesgo total de desarrollar ansiedad entre las mujeres de alto rendimiento era aún menor en comparación con las mujeres más inactivas físicamente en la población general.

Esto sugiere que la recomendación de realizar actividad física para reducir el riesgo de ansiedad es de gran valor tanto en hombres como en mujeres, aunque el nivel de intensidad óptimo puede diferir.

Los investigadores controlaron por edad, sexo y educación. Sin embargo, el estudio no estuvo libre de limitaciones. Los autores mencionan que no pudieron investigar los mecanismos detrás de los posibles efectos protectores del ejercicio sobre el desarrollo de la ansiedad. Además, el estudio no controla los rasgos de personalidad, la dieta y otros hábitos de estilo de vida que pueden estar relacionados con un estilo de vida activo.

Finalmente, señalan que es probable que las conductas de ejercicio y los síntomas de ansiedad se vean afectados por factores genéticos, psicológicos y de personalidad, factores de confusión que no fueron posibles de investigar en esta cohorte. Se necesitan estudios que investiguen los factores impulsores detrás de estas diferencias entre hombres y mujeres cuando se trata de conductas de ejercicio extremo y cómo afecta el desarrollo de la ansiedad.

Referencias bibliográficas: 

  • Svensson, M., Brundin, L., Erhardt, S., Hållmarker, U., James, S. y Deierborg, T. (2021). Physical Activity Is Associated With Lower Long-Term Incidence of Anxiety in a Population-Based, Large-Scale Study. Frontiers in Psychiatry. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2021.714014
  • Svensson, M., Brundin, L., Erhardt, S., Madaj, Z., Hållmarker, U., James, S., y Deierborg, T. (2019). Long distance ski racing is associated with lower long-term incidence of depression in a population based, large-scale study. En Psychiatry Research (Vol. 281, p. 112546). https://doi.org/10.1016/j.psychres.2019.112546

Fuente: Psypost

  • Recursos para Profesionales de la Psicología

Una nueva intervención multidimensional para la ansiedad social: Programa IMAS

  • 11/11/2021
  • David Aparicio
greyscale photography of woman wearing long sleeved top

Resumen:

Se presenta un nuevo programa de tratamiento para la ansiedad social, específicamente para el trastorno de ansiedad social (fobia social) y el trastorno de personalidad por evitación.

Su nombre, Intervención multidimensional para la ansiedad social (IMAS), indica que gira alrededor de las cinco dimensiones que nuestro equipo de investigación encontró trabajando en ansiedad social con 20 países durante más de 15 años, como son: 1) Interacción con desconocidos, 2) Interacción con el sexo opuesto, 3) Expresión asertiva de molestia, desagrado o enfado, 4) Quedar en evidencia/Hacer el ridículo, y 5) Hablar en público/Interacción con personas de autoridad. Incorpora tanto técnicas tradicionales de la terapia cognitivo conductual como estrategias de las terapias de tercera generación. El programa IMAS se aplica en formato grupal a lo largo de 15 sesiones de tratamiento de 2,5 horas cada una, más una sesión de apoyo y las sesiones de evaluación pre/postratamiento y seguimiento.



Suscríbete al newsletter para apasionados por la psicología y neurociencias


Creemos que en estos momentos constituye el mejor programa de tratamiento para la ansiedad social y en los próximos meses estaremos en disposición de demostrar esta afirmación.

Autores: Vicente E. Caballo, Isabel C. Salazar y Stefan G. Hofmann

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Fuente: Behavioral Psychology

  • Ciencia y Evidencia en Psicología

Déficit de atención en adultos argentinos

  • 10/11/2021
  • Mariano Scandar

El trastorno por déficit de atención es un trastorno del neurodesarrollo de curso crónico y que se perpetúa hasta la vida adulta en la mayor parte de los casos: si se toma en consideración también los casos de remisión parcial, la continuidad alcanza el 75%  (Sibley et al., 2016; Sibley et al. 2017).

La presentación del TDAH en adultos difiere de su presentación infantil, Kessler et al. (2010) encontraron que el 77% de los adultos con TDAH padecen síntomas de inatención e idéntico porcentaje padece dificultades en sus funciones ejecutivas. Síntomas como la hiperactividad están presentes sólo en el 54% de los casos, mientras que el 45% presenta dificultades vinculadas con la regulación emocional, lo cual es un número elevado para una característica secundaria que muchas veces se omite señalar.   

Los datos respecto a la prevalencia del TDAH en población adulto difieren según los estudios, como puede verse en los resultados de la tabla 1.  El DSM-5 indica que el 2,5% de la población adulta padece el trastorno, número que se encuentra en un término medio respecto a los resultados de diversos trabajos (APA, 2013).



Suscríbete al newsletter para apasionados por la psicología y neurociencias


Las diferencias entre diversos relevamientos poblacionales, parece estar ligada fundamentalmente a cuestiones metodológicas, reseñadas por Sibley, et al. (2016): por un lado, algunos estudios indagan sobre el nivel de desajuste y otros no, segundo, algunos siguen el puntaje de corte del DSM y otros utilizan un corte a partir de un baremo (e.g. centil 95 en las escalas) y, finalmente, algunos estudios utilizan informantes y otros, en cambio, confían en los auto reportes del paciente. Mientras que el primer factor tiende a reducir el porcentaje de persistencia del trastorno reportado en los estudios, el uso de baremos y de informantes tiende a elevarlo.

Respecto del perfil de comorbilidades, al igual que lo que se observa en otras franjas etarias, la presencia de otros cuadros es la norma y no la excepción, es importante recordar que esta característica es intrínseca al TDAH, ya que especialmente la falta de control inhibitorio y las fallas en la regulación del foco atencional minan la resiliencia del individuo y lo hacen especialmente propenso a padecer otros cuadros psiquiátricos.

La tabla 2 muestra los resultados del estudio de Kessler et al. (2006) en que puede verse, además, en las columnas de la derecha, la prevalencia encontrada en el grupo control, lo que permite apreciar las diferencias más significativas: algunos cuadros como la depresión persistente (distimia) o el trastorno bipolar muestran una prevalencia extremadamente alta respecto a la población general (seis y diez veces más respectivamente) y en general todos los trastornos se encuentran sobrerepresentados. 

La presente investigación

Metodología

Muestra. Se trata de una muestra no probabilística, estratificada, de población de buenos aires y gran buenos aires (n = 1127) , de entre 18 y 65 años, (51% mujeres) .

Instrumentos.  Se evaluó a los pacientes mediante un cuestionario de características sociodemográficas, indagación de diagnósticos previos y las escalas ASRS 1.11  de la OMS (Kessler et al. 2001) para  síntomas actuales del trastorno y la escala WURS-25  (McCann et al., 2000) para indagación retrospectiva en la infancia. Ambas escalas se encuentran validadas en la Argentina (Scandar, 2021) y constan respectivamente de 18 y 25 preguntas de opción múltiple. Finalmente, el cuestionario de calidad de vida para el TDAH AAQoL( Gjervan, & Nordahl; 2010) se utilizó para evaluar  el nivel de malestar.

Procedimiento: Tras la firma del consentimiento informado los participantes completaron el cuestionario sociodemográfico y de comorbilidades referidas, y posteriormente los tres cuestionarios que permiten en su conjunto evaluar los tres aspectos que se consideran necesarios para el diagnóstico Sintomatología presente (ASRS 1.1), sintomatología en la infancia (WURS-25) y malestar clínicamente significativo (AAQoL). Se consideró como diagnóstico positivo la pesencia de un percentilo 97 o superior en las tres escalas.

Resultados

Los resultados tomando en cuenta todos los criterios de inclusión y exclusión permiten afirmar que en población argentina la prevalencia del cuadro se encuentra en 4,79%, siendo levemente superior en mujeres (5.16%) que en hombres (4.39%).

La tabla 3 permite observar los diagnósticos referidos por los participantes. Si bien estos pueden considerarse un indicativo de comorbilidades, no debe confundirse con estos ya que no fueron evaluados directamente sino reportados ante la pregunta “indique si ha sido diagnosticado o está en tratamiento por alguno de estos cuadros en la actualidad”. Puede observarse que los pacientes reportan, al comparárselos con el total de la muestra significativamente mayores niveles de abuso de sustancias, trastornos del sueño, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos depresivos y trastorno obsesivo compulsivo.

Al analizar algunas variables sociodemográficas (tabla 4) se observa que los pacientes con TDAH tuvieron un 5,74% más de desempleo y un 52% menos de posibilidades de acceder a un título terciario o superior, llamativamente no hubo diferencias significativas en los niveles de escolarización secundaria.

Discusión

Los resultados indican una prevalencia que se encuentra en el rango de las encontradas por otros estudios y especialmente más cercana a la que se ve en aquellos trabajos que utilizaron mayor amplitud muestral (ver tabla 1), aunque con ciertas particularidades:como el ratio de género que resultan atípicas y que pueden vincularse con la metodología utilizada y la dificultad de excluir posibles diagnósticos diferenciales, lo cual es una limitación que se discute más adelante.

También acode con lo observado en otras latitudes, las personas con TDAH tienen en general un alto índice de diagnósticos psiquiátricos comórbidos, con números que duplican o triplican al del resto de la muestra y   con deterioro en los niveles de empleo y desempeño académico.  En este último sentido, contrastan los datos obtenidos entre el porcentaje de personas con secundario completo (sin diferencias significativas) y los de niveles  superiores, donde puede verse que tener TDAH disminuye cinco veces la posibilidad de obtener un título terciario o universitario. Posiblemente esto se vincule con las políticas educativas que, en Argentina, han tendido a fomentar la permanencia de los jóvenes en las escuelas a pesar de las dificultades de rendimiento académico, con diversas metodologías.

La principal limitación del estudio, compartida por todos los trabajos que siguen este tipo de diseño experimental, es la incapacidad de diferenciar entre comorbilidad y diagnóstico diferencial. Si bien es cierto que el criterio de cronicidad evaluado a través de la WURS facilita excluir posibles cuadros de tipo agudo (episodios anímicos, cuadros de ansiedad), bien puede considerarse que otros cuadros presentes desde la infancia estén mimetizando los síntomas.

Referencias

  • Almeida Montes, L. G., Hernández García, A. O., & Ricardo-Garcell, J. (2007). ADHD prevalence in adult outpatients with nonpsychotic psychiatric illnesses. Journal of Attention Disorders, 11(2), 150-156.
  • American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC: APA.
  • de Zwaan, M., Gruß, B., Müller, A., Graap, H., Martin, A., Glaesmer, H., … & Philipsen, A. (2012). The estimated prevalence and correlates of adult ADHD in a German community sample. European archives of psychiatry and clinical neuroscience, 262(1), 79-86.
  • DuPaul, G. J., Schaughency, E. A., Weyandt, L. L., Tripp, G., Kiesner, J., Ota, K., & Stanish, H. (2001). Self-report of ADHD symptoms in university students: Cross-gender and cross-national prevalence. Journal of learning disabilities, 34(4), 370-379.
  • Faraone, S. V., & Biederman, J. (2005). What is the prevalence of adult ADHD? Results of a population screen of 966 adults. Journal of attention disorders, 9(2), 384-391.
  • Gjervan, B., & Nordahl, H. M. (2010). The Adult ADHD Quality of Life Questionnaire (AAQoL). Nordic Psychology.
  •  Kessler, R. C., Adler, L., Ames, M., Demler, O., Faraone, S., Hiripi, E., … Walters, E. E. (2005). The World Health Organization adult ADHD self-report scale (ASRS): a short screening scale for use in the general population. Psychological Medicine, 35(2), 245–256.
  • Kessler, R. C., Adler, L., Barkley, R., Biederman, J., Conners, C. K., Demler, O., … & Spencer, T. (2006). The prevalence and correlates of adult ADHD in the United States: results from the National Comorbidity Survey Replication. American Journal of psychiatry, 163(4), 716-723.
  • Kessler, R. C., Green, J. G., Adler, L. A., Barkley, R. A., Chatterji, S., Faraone, S. V., … Van Brunt, D. L. (2010). Structure and Diagnosis of Adult Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder. Archives of General Psychiatry, 67(11), 1168.
  • McCann, B. S., Scheele, L., Ward, N., & Roy-Byrne, P. (2000). Discriminant validity of the Wender Utah Rating Scale for attention-deficit/hyperactivity disorder in adults. The Journal of neuropsychiatry and clinical neurosciences, 12(2), 240-245.
  • Scandar, M. G. (2021). Validity and reliability of the ASRS and WURS-25 scales for the diagnosis of attention deficit hyperactivity disorder in an Argentinian population. Revista de Neurologia, 72(3), 77-84.
  • Sibley, M. H., Mitchell, J. T., & Becker, S. P. (2016). Method of adult diagnosis influences estimated persistence of childhood ADHD: a systematic review of longitudinal studies. The Lancet Psychiatry, 3(12), 1157-1165.
  • Sibley, M. H., Swanson, J. M., Arnold, L. E., Hechtman, L. T., Owens, E. B., Stehli, A., … & Stern, K. (2017). Defining ADHD symptom persistence in adulthood: optimizing sensitivity and specificity. Journal of child psychology and psychiatry, 58(6), 655-662.

Los resultados que se detallan en este artículo fueron originalmente presentados en el XIV congreso de la Sociedad Argentina de Neuropsicología (Sonepsa, en octubre de 2021).

  • Ciencia y Evidencia en Psicología

La adiposidad, la actividad inflamatoria y la mala memoria de trabajo se amplificarían mutuamente con el tiempo

  • 10/11/2021
  • Maria Fernanda Alonso

La cantidad de grasa corporal (adiposidad) podría afectar la memoria de trabajo a través de la actividad inflamatoria que alteraría la actividad neuronal dentro de una región del cerebro que sustenta el desempeño de la memoria de trabajo, es decir, la corteza prefrontal dorsolateral (Shields et al., 2021). 

Por otro lado, la memoria de trabajo es vital para la autorregulación, posibilita que tengamos presentes nuestras metas y el mantenerlas cuando enfrentamos tentación o distracción. En el contexto de la conducta alimentaria y la adiposidad, la memoria de trabajo podría facilitar el mantenimiento mental de los objetivos de salud y reducir el deseo de hábitos alimentarios poco saludables. Por este medio, la memoria de trabajo afectaría la actividad inflamatoria a través de sus efectos sobre el peso. Los investigadores encontraron que estos factores podrían inducir un círculo vicioso con el tiempo.

Qué metodología usaron

El equipo evaluó las relaciones longitudinales entre la adiposidad, la actividad inflamatoria y la memoria de trabajo en una muestra de 8536 niños que participaron en el Estudio longitudinal de Avon sobre padres e hijos en el Reino Unido. La adiposidad se cuantificó a través de la masa grasa y se midió a las edades de nueve y 15,5 años. La actividad inflamatoria se indexó a través de los niveles de proteína C reactiva (PCR) en muestras de sangre a las edades de nueve y 15,5 años.



Suscríbete al newsletter para apasionados por la psicología y neurociencias


La memoria de trabajo se evaluó a través de una versión computarizada de una tarea de contar intérvalos. Esta tarea implicaba ver puntos rojos y azules sobre un fondo blanco y contar el número de puntos rojos en voz alta. La primera serie constaba de dos ensayos, mientras que la última serie constaba de cinco. Después de cada serie, se pidió a los participantes que informaran el número de puntos rojos que habían contado en cada ensayo, en el orden correcto de presentación.

Qué encontraron

A los nueve años de edad, una mayor adiposidad (o masa grasa) predijo una memoria de trabajo más pobre a los 10 años, a través de una mayor actividad inflamatoria (o niveles de PCR) a los nueve años. Además, una memoria de trabajo deficiente a los 10 años predijo mayor actividad inflamatoria a los 15,5 años, a través de una mayor adiposidad a los 15,5 años. El control de las características demográficas como el género, la etnia o el nivel socioeconómico no afectó los resultados. 

Estos hallazgos sugieren que la adiposidad, la actividad inflamatoria y la memoria de trabajo pueden amplificarse mutuamente con el tiempo.

Los autores señalan algunas limitaciones potenciales: dado que los datos eran correlacionales, no se puede inferir la causalidad. Además, debido a que los datos analizados no contenían todas las medidas en tres o más puntos de tiempo, no se pudieron aplicar modelos longitudinales más sofisticados. Por otro lado, la memoria de trabajo solo se midió en un momento determinado, por lo que los investigadores no pudieron abordar los cambios producidos en ella.

De manera relacionada, no se recopiló información sobre otras funciones cognitivas que podrían ser relevantes para la obesidad (como el control inhibitorio) y, por lo tanto, no se pudo examinar en relación con la obesidad. Finalmente, los niveles de PCR y la masa grasa se midieron en los mismos puntos de tiempo, evitando inferencias sobre el orden temporal de estas variables.

Referencia bibliográfica: Shields, G. S., Deer, L. K., Hastings, P. D., & Hostinar, C. E. (2021). Adiposity, Inflammation, and Working Memory: Evidence for a Vicious Cycle. Brain, Behavior, & Immunity – Health, 13. https://doi.org/10.1016/j.bbih.2021.100202

Fuente: Psypost

  • Ciencia y Evidencia en Psicología

Debemos elegir un lenguaje apropiado para reducir el estigma en torno a los trastornos mentales

  • 10/11/2021
  • David Aparicio

Por Nora D. Volkow, Joshua A. Gordon y George F. Koob 

Las palabras que usamos para describir los trastornos mentales y trastornos por uso de sustancias (adicción al alcohol y otras drogas legales e ilegales) pueden afectar la probabilidad de que las personas busquen ayuda y la calidad de la ayuda que reciben. Las investigaciones indican que el estigma (actitudes negativas hacia las personas basadas en características distintivas) contribuye de múltiples formas a peores resultados de salud; en consecuencia, se ha identificado como un foco crítico para la investigación y las intervenciones.

Los investigadores y los médicos pueden ayudar a reducir el estigma eligiendo cuidadosamente las palabras que usan para describir las condiciones de salud mental y las adicciones y las personas que se ven afectadas por ellas. El lenguaje juega un papel importante en la configuración de los pensamientos y creencias de las personas, y la comunicación científica a veces puede ser un vector inadvertido de estereotipos y suposiciones dañinas. Utilizar un lenguaje y términos científicamente precisos que centralicen la experiencia de los pacientes que experimentan afecciones psiquiátricas y que validen su valor puede afectar positivamente la forma en que son tratados dentro de la atención médica y en la sociedad en general.



Suscríbete al newsletter para apasionados por la psicología y neurociencias


Los investigadores y los médicos pueden ayudar a reducir el estigma eligiendo cuidadosamente las palabras que usan

Los trastornos mentales y los trastornos por uso de sustancias siempre han estado entre las condiciones de salud más estigmatizadas. A pesar de los avances de las últimas décadas en la educación de los proveedores de atención médica y del público sobre los fundamentos genéticos y neurobiológicos de estas afecciones, el estigma persiste. Se considera que los esfuerzos para reducir el estigma son un componente importante para eliminar las barreras a la atención, especialmente dado que el 35 % de las personas con trastornos mentales graves en los EE. UU., Y casi el 90 % de las personas con trastornos por uso de sustancias, no reciben tratamiento. El estigma es uno de los varios factores que pueden limitar la utilización de los servicios de tratamiento. Por ejemplo, las personas con trastorno por consumo de alcohol (TCA) que perciben un alto grado de estigma público hacia quienes padecen su afección tenían aproximadamente la mitad de probabilidades de buscar ayuda que aquellas que percibían un bajo grado de estigma.

Incluso los proveedores de atención a veces estigmatizan a las personas con enfermedades mentales. El sesgo entre los profesionales médicos y los proveedores de servicios de salud mental puede reducir la probabilidad de que a las personas con enfermedades mentales se les ofrezca o reciban el tratamiento adecuado o se las remita para recibir atención especializada. Los esfuerzos para reducir el estigma de los proveedores de salud son prometedores. En un estudio reciente, el testimonio de pacientes que se beneficiaron del tratamiento para enfermedades mentales redujo el estigma entre los estudiantes de medicina. Estos enfoques podrían ayudar a mejorar la probabilidad y la calidad de la prestación de asistencia sanitaria mental.

Los efectos dañinos adicionales del estigma surgen cuando se internaliza, lo que se conoce como autoestigma. El autoestigma disminuye significativamente el interés en buscar ayuda para problemas de salud mental. Las investigaciones muestran que el autoestigma impacta negativamente en la recuperación de las personas con trastornos mentales graves al disminuir su autoestima, reducir su esperanza de recuperación, afectar sus relaciones sociales y empeorar sus síntomas psiquiátricos. Los estudios también sugieren que el autoestigma aumenta el afrontamiento evitativo y el riesgo de suicidio, además de reducir la adherencia al tratamiento y el funcionamiento vocacional.

El estigma contra las personas con trastornos por uso de sustancias ha demostrado ser particularmente intratable. El público sigue viendo estos trastornos como defectos de carácter o incluso como desviaciones, lo que contribuye a una mentalidad reacia al tratamiento incluso entre algunos médicos y proveedores de atención médica. La adicción es un trastorno cerebral y, como tal, debe considerarse tratable como cualquier otra afección médica.

Artículo recomendado: Hablar bien no cuesta nada: Algunos términos psicológicos que deberíamos evitar

Hace más de una década, investigadores de Harvard llevaron a cabo una investigación pionera que muestra el poder de la elección de palabras para determinar la motivación de los profesionales para tratar o no a las personas con trastornos adictivos. En un estudio que utilizó viñetas de casos, los médicos con nivel de doctorado en salud mental y adicción eran más propensos a favorecer el castigo (una sentencia de cárcel) en lugar del tratamiento para un personaje cuando se describía a ese individuo como un «abusador de sustancias» que cuando se lo describía como tener un “trastorno por uso de sustancias”; todas las demás palabras de las descripciones son idénticas. Este hallazgo se ha replicado con profesionales de la salud mental y otros grupos.

Dada la persistencia de términos implícitamente estigmatizantes como «adicto», «alcohólico», «abusador», etc., incluso en la literatura profesional, tal vez no sea sorprendente que la brecha de tratamiento sea aún mayor para los trastornos por uso de sustancias que para otras afecciones psiquiátricas. . A pesar de estar en medio de una crisis de opioides devastadora y ampliamente publicitada, y a pesar de la existencia de tres medicamentos efectivos para tratar el trastorno por consumo de opioides (OUD), en 2019 solo el 18 % de las personas con OUD recibieron medicamentos para tratarlo. Las tasas de tratamiento para el AUD son especialmente bajas (por ejemplo, 7,6 % en 2019). Hay tres medicamentos efectivos para tratar el AUD, pero en 2019 menos del 2 % de las personas con AUD recibieron alguno de esos medicamentos.

En 2019, más del 17 % de las personas con un trastorno por consumo de alcohol u otras sustancias informaron que no buscaron tratamiento debido a la preocupación de que sus vecinos o la comunidad tuvieran una opinión negativa de ellos. Además, las dolorosas experiencias previas de discriminación en entornos sanitarios pueden hacer que las personas con adicción eviten buscar tratamiento. Al igual que el estigma de otras enfermedades mentales, el estigma en torno a la adicción se internaliza como una fuente constante de vergüenza, y el angustioso aislamiento resultante puede conducir a un mayor uso indebido de sustancias.

El estigma en torno a los tratamientos para la adicción también es un problema. Por ejemplo, la creencia persistente de que los medicamentos agonistas para la OUD (metadona y buprenorfina) “simplemente sustituyen una adicción por otra” ha ayudado a perpetuar su escasa implementación en los entornos de atención de la salud y justicia. El término ampliamente utilizado «tratamiento asistido por medicamentos» (MAT) también estigmatiza estas farmacoterapias como menos que adecuadas por sí mismas y como distintas de los medicamentos para otras afecciones médicas, que simplemente se denominan medicamentos para tratar el cáncer, el VIH, la hipertensión, etcétera. “Medicamento para tratar el trastorno por uso de sustancias”, o más específicamente, “medicamento para tratar los trastornos por uso de opioides” o “medicamento para tratar el AUD”, debe usarse en lugar de MAT. Tenga en cuenta que, al igual que con otros trastornos mentales, existe un beneficio mutuo tanto de las farmacoterapias como de los tratamientos conductuales para los trastornos por uso de sustancias.

Lenguaje centrado en la persona

man wearing long sleeve shirt drinking coffee
Photo by cottonbro on Pexels.com

Las normas del lenguaje cambian continuamente y no todos los grupos de pacientes están necesariamente de acuerdo en los términos preferidos. Pero en términos generales, se alienta a los investigadores, médicos y otras personas que interactúan con los trastornos mentales y por uso de sustancias o se comunican sobre ellos a que reemplacen los términos y etiquetas potencialmente estigmatizantes por un lenguaje neutral y centrado en la persona. El lenguaje centrado en la persona refleja que el trastorno o la enfermedad es solo un aspecto de la vida de una persona, no la característica definitoria.

Usando un enfoque centrado en la persona, por ejemplo, alguien debería describirse como «una persona con esquizofrenia» o «una persona con psicosis», en lugar de ser descrito como «esquizofrénico» o «psicótico». De manera similar, en lugar de describir a una persona con adicción a las drogas como un «adicto» o «abusador», refiérase a ella como si tuviera un trastorno por uso de sustancias o una adicción; ambos son aceptables, incluso si el primero es más preciso. Del mismo modo, refiérase a alguien como «una persona con un AUD» en lugar de «un alcohólico». Además, la palabra «alcohólico» no debe utilizarse como adjetivo; por ejemplo, el término «enfermedad hepática asociada al alcohol» debe usarse en lugar de «enfermedad hepática alcohólica», para disminuir el impacto potencial del estigma en la atención de las personas con enfermedad hepática, incluidas las que necesitan un trasplante de hígado.

El lenguaje centrado en la persona refleja que el trastorno o la enfermedad es solo un aspecto de la vida de una persona, no la característica definitoria

También se debe tener cuidado de evitar terminología que implique un juicio de valor negativo. Por ejemplo, al referirse al suicidio, se debe tener cuidado de decir “murió por suicidio” en lugar de “cometió suicidio” o “se suicidió”, ya que “cometer” connota criminalidad o pecado. Los intentos de suicidio tampoco deben describirse como «exitosos» o «infructuosos» (o «fallidos»). En su lugar, utilice «sobrevivió a un intento de suicidio», tal como se podría describir a una persona que ha sobrevivido a un cáncer o un ataque cardíaco.

De manera similar, en el contexto del uso de sustancias, las palabras “limpio” y “sucio” deben evitarse cuando se refieren a resultados de toxicología de medicamentos (es decir, análisis de orina negativos o positivos); tampoco se debe usar “limpio” para referirse a la abstinencia de drogas o en recuperación de un trastorno por consumo de drogas. Y lo que es más importante, la palabra «abuso», tanto como sustantivo como verbo, debe reemplazarse por «mal uso» o simplemente «uso». Aunque el «abuso» fue una vez una categoría de diagnóstico y todavía aparece como tal en algunas encuestas, su eliminación del DSM-5 en 2013 reflejó un cambio progresivo importante hacia la conceptualización de las personas con adicción como personas con una condición médica tratable en lugar de culpables de mala conducta. El término «abuso» permanece en los nombres de nuestros Institutos NIH que estudian la adicción, aunque existe un mayor interés, tanto en la comunidad científica como entre las poblaciones de pacientes afectadas, en ver esos nombres cambiados para reflejar la comprensión actual de la adicción como un trastorno.

En la literatura y en los sitios web de NIDA y NIAAA se encuentran disponibles pautas integrales para comunicar sobre trastornos mentales y trastornos por uso de sustancias de una manera no estigmatizante. Pero dado que los principios del lenguaje no estigmatizante no siempre son consistentes entre los grupos y dado que las normas del lenguaje cambian, es importante que los investigadores y las instituciones se relacionen directamente con las comunidades afectadas por las condiciones que estudian para comprender qué prefieren esas comunidades.

El estigma es particularmente difícil de eliminar, incluso con intervenciones educativas y de otro tipo, y el lenguaje cuidadosamente considerado es solo una parte para abordarlo. Pero también es una de las formas más inmediatas en que los investigadores y otras personas que se comunican sobre las condiciones estigmatizadas pueden efectuar cambios. La terminología apropiada puede fomentar un encuadre de la condición centrado en la persona, uno que refuerce implícitamente que las personas afectadas merecen compasión y cuidado y que indica lo que la ciencia ha demostrado que es el caso: que en muchos o la mayoría de los casos, los trastornos mentales y los trastornos por uso de sustancias pueden ser tratados o manejados, y que las personas pueden esperar lograr la recuperación.

Este tipo de cambio de mentalidad es crucial para movilizar los recursos necesarios hacia la provisión de servicios de salud mental y adicción de calidad y erosionar los prejuicios que impiden que las personas que necesitan esos servicios los busquen o reciban. También es fundamental ayudar a educar al público en general sobre las condiciones que durante mucho tiempo han sido y siguen siendo muy mal entendidas.

Comentario publicado en la revista académica Neuropsychology. Traducido y adaptado por David Aparicio para Psyciencia

Referencias

  • National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. Ending Discrimination Against People with Mental and Substance Use Disorders: the Evidence for Stigma Change. Washington, DC: The National Academies Press; 2016. https://doi.org/10.17226/23442.
  • Han B. Key substance use and mental health indicators in the United States: results from the 2019 National Survey on Drug Use and Health (HHS Publication No. PEP20-07-01-001, NSDUH Series H-55). Rockville, MD: Center for Behavioral Health Statistics and Quality, Substance Abuse and Mental Health Services Administration; 2020.
  • Hammarlund R, Crapanzano KA, Luce L, Mulligan L, Ward KM. Review of the effects of self-stigma and perceived social stigma on the treatment-seeking decisions of individuals with drug- and alcohol-use disorders. Subst Abus Rehabil. 2018;9:115–36. https://doi.org/10.2147/SAR.S183256. Published 2018 Nov 23.Keyes KM, Hatzenbuehler ML, McLaughlin KA, Link B, Olfson M, Grant BF, et al. Stigma and treatment for alcohol disorders in the United States. Am J Epidemiol. 2010;172:1364–72. https://doi.org/10.1093/aje/kwq304.
  • Thornicroft G, Rose D, Mehta N. Discrimination against people with mental illness: what can psychiatrists do? Adv Psychiatr Treat. 2010;16:53–9. https://doi.org/10.1192/apt.bp.107.004481.
  • Tergesen CL, Gurung D, Dhungana S, Risal A, Basel P, Tamrakar D, et al. Impact of Service User Video Presentations on Explicit and Implicit Stigma toward Mental Illness among Medical Students in Nepal: a Randomized Controlled Trial. Int J Environ Res Public Health. 2021;18:2143. https://doi.org/10.3390/ijerph18042143. PMID: 33671743; PMCID: PMC7926497.
  • Lannin DG, Vogel DL, Brenner RE, Abraham WT, Heath PJ. Does self-stigma reduce the probability of seeking mental health information? J Couns Psychol. 2016;63:351–8. https://doi.org/10.1037/cou0000108.
  • Jennings KS, Cheung JH, Britt TW, Goguen KN, Jeffirs SM, Peasley AL, Lee AC. How are perceived stigma, self-stigma, and self-reliance related to treatment-seeking? A three-path model. Psychiatr Rehabil J. 2015;38(Jun):109–16. https://doi.org/10.1037/prj0000138. Epub 2015 Apr 6. PMID: 25844914.
  • Yanos PT, DeLuca JS, Roe D, Lysaker PH. The impact of illness identity on recovery from severe mental illness: a review of the evidence. Psychiatr Res. 2020;288:112950. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2020.112950. ISSN 0165-1781.
  • Kelly JF, Westerhoff CM. Does it matter how we refer to individuals with substance-related conditions? A randomized study of two commonly used terms. Int J Drug Policy. 2010;21:202–7. https://doi.org/10.1016/j.drugpo.2009.10.010. Epub 2009 Dec 14. PMID: 20005692.
  • Han B, Jones CM, Einstein EB, Powell P, Compton WM. Use of medications for alcohol use disorder among adults in the United States. JAMA Psychiatry. 2021. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2021.1271. Online ahead of print.
  • Volkow ND. Stigma and the Toll of Addiction. N Engl J Med. 2020;382:1289–90. https://doi.org/10.1056/NEJMp1917360. PMID: 32242351.
  • Pimienta M, Dodge J, Terrault NA. The Internet as a Tool for Liver Transplant Programs to Combat Stigma Related to Alcohol Use Disorder. Hepatol Commun. 2021;5(Feb):155–7. https://doi.org/10.1002/hep4.1649. PMID: 33553965; PMCID: PMC7850306.
  • McGinty E, Pescosolido B, Kennedy-Hendricks A, Barry CL. Communication Strategies to Counter Stigma and Improve Mental Illness and Substance Use Disorder Policy. Psychiatr Serv. 2018;69(Feb):136–46. https://doi.org/10.1176/appi.ps.201700076. PMID: 28967320; PMCID: PMC5794622.
  • Ciencia y Evidencia en Psicología

Aprende a generar flexibilidad psicológica con tus consultantes adolescentes y jóvenes

  • 09/11/2021
  • David Aparicio

Sobre el modelo

DNA-V es un modelo pragmático el cual busca poder entender el comportamiento humano, como así también poder darle solución a las dificultades de la vida ayudando a nuestros consultantes a tener mayor crecimiento y desarrollo, mediante la ciencia conductual contextual en donde se utilizan teorías y principios funcionales para analizar y modificar acciones incrustadas en el contexto histórico y situacionales (Hayes y Ciarrochi, 2015).

El modelo DNA-V describe tres clases funcionales de comportamiento, a las que se hace referencia con los nombres metafóricos de descubridor, observador y consejero. Los tres existen al servicio de los valores. El comportamiento del DNA está influenciado por el contexto, que incluye factores en el entorno inmediato e histórico que influyen en nuestro nivel de habilidades de DNA, nuestra visión de nosotros mismos y nuestra visión de los demás en nuestro mundo social. En esencia, todas las intervenciones están orientadas a crear contextos que promuevan las habilidades del DNA para construir comportamientos valiosos.



Suscríbete al newsletter para apasionados por la psicología y neurociencias


REGÍSTRATE en el curso

En este curso aprenderás:

  • La flexibilidad psicológica en adolescentes y jóvenes
  • Identificando valores y vitalidad en el trabajo con adolescentes
  • El observador: notando la experiencia interna y externa
  • El consejero nos ayuda a encontrar nuestro camino
  • El descubridor: explorar, desarrollar habilidades, poner en práctica.

Docente

​Gabriel Genise, doctor en psicología, director de TCM Argentina, investigador y coautor de Fonzo está furioso (manual de tratamiento para regulación de ira en niños) Manual de psicoterapia infantojuvenil, Margarita la temerosa(tratamiento de ansiedad en niños), entre otros.

​Fecha

Hemos dividido el curso en dos días para que puedas aprender mejor y no sea tan agotador. El curso se realizará el viernes 12 y viernes 19 de noviembre 2021, en el siguiente horario:

  • ​​18 a 21 horas en Panamá, México, Colombia y Perú
  • ​19 a 22 en Puerto Rico y Miami
  • ​​20 a 23 horas en Argentina y Chile

​¿No puedes participar por el horario? No te preocupes. Inscríbete en el curso y te enviaremos la clase grabada, material en PDF y certificado de asistencia 5 días después del evento. Así no te pierdes nada.

​Inscripción

​​Este entrenamiento cuesta 50 dólares y al inscribirte obtienes a la clase en vivo en la que podrás interactuar con el docente y hacer las preguntas que necesites para mejorar tus habilidades clínicas. También recibirás al finalizar la clase un certificado de asistencia.

REGÍSTRATE en el curso

​​⭐️ Miembros premium: Los miembros premium de Psyciencia obtienen el 50% de descuento en todos nuestros cursos y webinars. Los miembros recibirán un correo con el código de descuento y también pueden acceder a él por medio del chat en nuestro foro exclusivo en Discord. Si todavía no eres miembro puedes comenzar tu membresía en https://www.psyciencia.com/membresia y también obtendrás el descuento.

​​🇦🇷 Residentes en Argentina: puedes pagar con pesos vía MercadoPago. Para inscribirte envía un email a [email protected] y te ayudaremos en todo el proceso de inscripción.

  • Artículos Recomendados de la Web

La relación entre perro y dueño es similar a la del bebé con su madre

  • 08/11/2021
  • David Aparicio
short coated tan dog

La redacción de Investigación y Ciencia comenta los hallazgos de una interesante investigación de la revista científica Neuroimage que demuestra el efecto de la voz del dueño sobre los perros:

Los investigadores hallaron que la corteza auditiva y el centro cerebral de recompensa de los perros mostraban una mayor sensibilidad a los elogios de su amo que a los de una persona que les era conocida. Además, los canes más apegados presentaban una mayor respuesta neuronal a la voz de su amo. «Nuestros resultados indican que en los perros, del mismo modo que en los bebés, no solo las interacciones positivas con el cuidador resultan gratificantes, sino incluso escuchar su voz neutra», afirma Márta Gácsi, otra de las autoras del estudio.

Los perros de compañía desarrollan una fuerte relación con su cuidador humano: además de reconocer su voz, están apegados a él. Es decir, utilizan al amo como una base segura en lugares que les son desconocidos y como refugio en caso de peligro, igual que sucede en las relaciones entre el bebé y la madre.

Lee el artículo completo en Investigación y Ciencia.



Suscríbete al newsletter para apasionados por la psicología y neurociencias


  • Recursos para Profesionales de la Psicología

Michelle Craske: Estrategias de exposición, estado del arte

  • 08/11/2021
  • David Aparicio

Todos los que trabajamos con terapia de exposición conocemos el nombre de Michelle Craske. Y no es para menos, ha publicado más de 460 investigaciones científicas que han permitido ampliar y perfeccionar los tratamientos para los trastornos de ansiedad, fobias y pánico. En el 2014 fue invitada por el reconocido Karoliska Institutet para que diera una conferencia sobre el estado de las estrategias de exposición y, para nuestra suerte, está disponible en Youtube. Así que si prepara el popcorn, el café y el cuaderno para anotar y aprender con esta clase magistral.

Puedes activar la traducción automática de subtítulos desde el reproductor de Youtube.

  • Ciencia y Evidencia en Psicología

La terapia con psilocibina parece ser igual de efectiva que los antidepresivos

  • 08/11/2021
  • David Aparicio

Hay mucho interés en la investigación de la psilocibina, el compuesto alucinógeno responsable del efectivo psicoactivo que se encuentra en los hongos mágicos, para el tratamiento de los problemas de salud mental. Y uno de los más recientes ejemplos proviene de la revista académica New England Journal of Medicine que publicó los resultados de una investigación aleatoria de doble ciego que comparó los efectos de este compuesto alucinógeno con un antidepresivo tradicional y los resultados sugieren que es igual de efectivo.

Cómo se realizó la investigación

Reclutaron a 59 hombres y mujeres que tenían entre 18 y 80 años de edad que sufrían de depresión moderada a severa. 30 participantes fueron asignados al azar para recibir el tratamiento con psilocibina y la otra mitad recibió escitalopram, un antidepresivo que pertenece a los inhibidos selectivos de la recaudación de serotonina (ISRS).

El grupo experimental recibió una dosis de 25 mg durante dos sesiones y el grupo control recibió una dosis con efectos insignificantes (1 mg). Cada participante recibió su dosis en un ambiente clínico controlado mientras escuchaban una lista de música previamente seleccionada y fueron guiados a través de su experiencia por un equipo de psicólogos y psiquiatras.



Suscríbete al newsletter para apasionados por la psicología y neurociencias


Luego se les pidió que tomaran una cápsula cada mañana. Aquellos en el grupo de psilocibina recibieron una pastilla placebo y los del grupo de escitalopram recibieron una dosis de la medicación antidepresiva.

Completada esa fase, los investigadores volvieron a aplicar una escala para evaluar la severidad de los síntomas depresivos (Quick Inventory of Depresive Symptomatology). Al inicio de la investigación la media de los puntajes de las personas en el grupo de psilocibina estaba en 14.5 puntos de 27 y el grupo de escitalopram estaba en 16.4 puntos. Pero luego de las seis semanas de tratamiento, los puntajes se redujeron en promedio a 8 puntos para los que recibieron la psilocibina y 6 puntos para los que tomaron escitalopram. Una diferencia que no es estadísticamente significativa.

Carhart-Harris, director de la investigación dijo en una entrevista para PsyPost:

«La terapia con psilocibina parece ser al menos tan efectiva como un antidepresivo convencional líder y actúa más rápidamente con un perfil de seguridad tranquilizador cuando es administrada por terapeutas profesionales”.

Es muy interesante resaltar que los del grupo de psilocibina solo recibieron 2 dosis, en cambio los del grupo de antidepresivo tuvieron que tomar la medicación a diario durante seis semanas.

Y esto no es todo. Aquellos en el grupo de escitalopram tuvieron más efectos secundarios como síntomas de ansiedad, disfunción sexual, respuesta emocional reducida, etc. Y por otro lado, los que recibieron el tratamiento con psilocibina reportaron mayores mejorías en la habilidad para llorar y sentir compasión, emociones intensas y placer.

Cambios en la severidad de la depresión después de 6 semanas.
Cambios en la severidad de la depresión después de 6 semanas.

Limitaciones

Por supuesto es necesario que se realicen mayores estudios con muestras más grandes que permitan entender mejor estos resultados. También hay que tomar en cuenta que el tratamiento con antidepresivos suele tomar varias semanas para reducir los síntomas. Lo que significa que a largo plazo el escitalopram podría ser más efectivo que la psilocibina.

El tratamiento con este tipo de alucinógeno es todavía controversial y todavía no está aprobado por las asociaciones médicas y de salud. Pero es interesante ver el camino que se está forjando. Quizás más pronto de lo que creemos tendremos este tratamiento disponible.

Referencia: Carhart-Harris, R., Giribaldi, B., Watts, R., Baker-Jones, M., Murphy-Beiner, A., Murphy, R., Martell, J., Blemings, A., Erritzoe, D. & Nutt, D. J. (2021). Trial of Psilocybin versus Escitalopram for Depression. The New England Journal of Medicine, 384(15), 1402-1411. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2032994

Fuente PsyPost

Paginación de entradas

Anterior12345Próximo

💌 Recibe nuestros artículos en tu correo.  

Regístrate
PSYCIENCIA PRO
  • Inicia sesión
  • Cuenta
  • Cierra sesión
  • Artículos
  • Recursos
  • Webinars
Recomendados
  • El estatus científico de las técnicas proyectivas
  • El diagnóstico del TDAH en adultos: características clínicas y evaluación
  • Cómo actuar cuando alguien expresa directa o indirectamente pensamientos de suicidio
Tips para terapeutas
  • Cómo ayudar a los pacientes cuando experimentan mucha ansiedad y desregulación en la sesión
  • Seis maneras en que los pacientes pueden ayudar a que la psicoterapia sea más efectiva
  • Cómo ayudar a los pacientes con trastorno bipolar a decidir a quién informar sobre su diagnóstico
Recursos
  • Cuatro pasos para ayudar a un consultante que viene obligado a terapia
  • Ansiedad social: hojas de registro para consultantes
  • PEDRA, un recurso de 7 tarjetas que te guiará para tener una conversación cuando alguien expresa pensamientos de suicidio
Podcast
  • «El camino del psicólogo», con Karemi Rodríguez Batista – Watson episodio 4
  • «El coraje del terapeuta», con Gabriela González – Watson, episodio 6
  • «Los miedos del terapeuta», con Gabriel Genise – Watson, episodio 1
Webinars
  • Abordaje transdiagnóstico de la depresión en adolescentes
  • Autocuidado del terapeuta (webinar grabado)
  • Psicofarmacología para psicólogos (webinar grabado)
Psyciencia
  • Contáctanos
  • Publicidad
  • Nosotros
  • Publica
Psicologia y neurociencias en español todos los días

Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.