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Hoy encontré este estupendo artículo en The New York Times en español, escrito por Shani Zoldan-Verschleiser con recomendaciones especificas que los padres, maestros y tutores pueden hacer para proteger a los niños de los depredadores sexuales. En este extracto compartiré los tres primeros:
• Enséñales que sus sentimientos importan y merecen respeto. Para los papás eso no significa dejarlos correr por la casa y hacer lo que les dé la gana, sino que cuando un niño comparte un sentimiento, hay que validarlo. Muchos papás conocen el clásico ejemplo de hacer una cena maravillosa con plato fuerte, varios acompañantes e incluso el postre; después, enfrentar a un niño que al ponerse la piyama anuncia que tiene hambre. Todos quisiéramos responder: “Eso no es posible” o “No tienes hambre” o algo menos correcto. Pero con un poco de cuidado podemos validar al niño y mantener nuestro estatus en la jerarquía del hogar. Intenta algo como: “Lamento que tengas hambre, pero tendrás que esperar al desayuno”, o “Ay, tienes hambre… hay una zanahoria en el refrigerador para ti” para validar los sentimientos de tus criaturas.
Respetar al niño y validar sus sentimientos le da un sentido del yo y le ayuda a reconocer sus propias emociones: ser capaz de reconocer nuestros sentimientos es el primer paso para saber cuando algo no se siente bien. Los depredadores confían en que los menores de edad son fáciles de manipular. Los que tienen una mejor sensibilidad respecto a lo que se siente bien y lo que no —y son capaces de comunicar esos sentimientos a adultos de confianza y que estos los validen— tienen una gran ventaja.
• Insiste en que son dueños de su cuerpo. Chicas y chicos necesitan comprender que nadie puede tocar sus partes íntimas, mirarlas o hablarles de sus partes íntimas fuera de las situaciones apropiadas, como en el consultorio médico. Comunícale este concepto a tus hijos desde los 2 años. Puede empezar cuando sea hora del baño o durante el entrenamiento de control esfínteres. Use lenguaje simple y apropiado para su edad: “Mamá te está lavando los ojos y los oídos y la espalda y el pene. Tu cuerpo es tan especial y te pertenece a ti. Nadie puede tocarlo porque este es tu cuerpo. Si alguien lo hace, dile a mamá de inmediato porque mi trabajo es cuidarte y mantenerte seguro; tocarte, especialmente en tus partes íntimas, puede no ser seguro”.
A medida que los niños crecen, esta conversación debe ser más detallada e incluir escenarios posibles, diálogos e incluso juego de roles. Asegúrate de que los chicos sepan que las reglas son para todos. Eso significa decir cosas como: “Nadie puede hacerte sentir incómodo, incluso si es tu tío, primo, tía o vecino. No está bien nunca y siempre voy a creerte”. Muchos niños no lo sabrán si no se los decimos.
• Asegúrate de que entienden la diferencia entre los secretos y las sorpresas. Hay que enseñarles que jamás deben mantener un secreto sobre sus partes íntimas. Un ejemplo que puedes usar es una visita médica, en la que es posible que alguien toque y mire sus partes íntimas. Eso está bien porque el doctor o la doctora se está asegurando de que estamos saludables, pero sobre todo porque no es un secreto. Los papás deben estar presentes cuando un niño está siendo examinado o saber de la consulta y después conversar con su hijo sobre lo ocurrido durante la examinación.
También, para equilibrar, hay que ayudarles a comprender el matiz entre secreto y sorpresa. Pedirle a un niño que no hable sobre el contenido de un regalo o una fiesta sorpresa puede ser confuso, así que hay que insistir en que las sorpresas y los secretos no son lo mismo. Quien recibe un regalo se va a enterar de la sorpresa y casi seguro se sentirá feliz y cómodo. Por el otro lado, un secreto que no debe contarse jamás no está bien y nos puede confundir, entristecer o hacer sentir asco. Este es un concepto crucial para los niños, porque los depredadores intentarán que los niños mantengan el secreto.
Todos podemos ayudar a prevenir el abuso sexual infantil.Nadie puede quedarse de brazos cruzados o con excusas para proteger a los niños. El artículo incluye más recursos para ayudar a prevenir el abuso sexual infantil. Puedes leerlo en The New York Times.
Lara María Velázquez entrevistó a Fabián Maero para la web Cambio de Hábitos. Hay entrevistas que son muy difíciles de leer, las lees como una tarea o una obligación. Esta no es una de esas. Con su estilo único Fabián nos cuenta cómo llegó a las terapia contextuales, por qué es importante la terapia basada en procesos, las características de ACT y BATD y mucho más. Aquí les comparto dos fragmentos que me gustaron mucho.
Sobre el copyright de los tratamientos y la terapia basada en procesos:
—En realidad lo que pasa es esto: la Terapia Basada en Procesos, es también un nombre acuñado por Hayes, por lo cual, yo no diría que son necesariamente cosas distintas. Si querés, yo creo que hay algo interesante en pensar a la terapia basada en procesos y es el empezar a pensar un poco más allá de las marcas de tratamiento, pensar un poco más allá del copyright del tratamiento donde alguien hace un modelo de terapia, le pone marca registrada y empieza a vender eso… Me parece que lo interesante de pensar la terapia basada en procesos es un poco eso; encontrar ciertos puntos en común, más allá de las diferencias de copyright entre los distintos modelos. Me parece que es un movimiento interesante en ese sentido.
Yo creo que —en algún punto esto es un poco controversial— pero yo creo que es una dirección deseable; que quizás dejamos de necesitar hablar de modelos de tratamientos. Quizás sea la dirección hacia la cual podamos movernos —y cuando digo movernos es de acá a los 200 años, no soy optimista con respecto a los tiempos. Me parece que lo que necesitamos, es poder empezar a hablar de “psicoterapia», a secas, no de marcas. Que cuando alguien haga psicoterapia, la atención que reciba esté basada en procedimientos, procesos, que tengan cierto soporte empírico, con una formulación de caso, que tenga bases conceptuales y filosóficas sólidas. Yo creo que esa sería una dirección deseable. Hoy en día tenemos un montón de marcas distintas. No es que necesariamente sea algo malo, pero muchas veces creo que hay muchas distinciones más vinculadas con cuidar la quinta, con cuidar un espacio, más que con seguir la evidencia. Y eso es un problema.
La alianza terapéutica como caballito de batalla:
Lo que creo que ha pasado con la alianza terapéutica es que se ha convertido en caballito de batalla cuando no hay otra justificación para las terapias. Y, para mí, siempre ha habido una cosa bastante curiosa: hay modelos o, más bien, si querés, comunidades, que dicen que la alianza terapéutica es en realidad, es el factor activo, que lo que cura es la relación terapéutica. Pero, al mismo tiempo, escriben un montón de libros que no son sobre la relación terapéutica, sino sobre toda la teoría. Entonces, me parece que ahí hay una inconsistencia: si el asunto es la relación terapéutica y eso es lo que cura ¿por qué escribís 800 libros sobre lo que pasa adentro del paciente y sobre la intervención? Si total con esto alcanza… Entonces, digo, estoy buscando un poco de consistencia y no la encuentro…¿por qué tenes toda esa bibliografía si lo que cura es la relación terapéutica? No, no te creo. No me va a cerrar eso. Primero, lo tenés que demostrar y ¿por qué te estás ocupando tanto de lo otro? Entonces, estoy a favor, por supuesto, de una buena alianza terapéutica; las cosas van a ser mucho más fáciles pero hay algunas investigaciones que te van a decir que, en realidad, una buena alianza terapéutica surge cuando tenés buenos resultados. Cuando los/las pacientes empiezan a experimentar mejorías sobre lo que les está pasando, empiezan a tener mejor rapport hacia uno, lo cual tiene mucho sentido. Seguramente me quieran más los pacientes a los cuales he podido ayudar más que aquellos a los cuales les he sido inútil.
Así que, creo que es un tema bastante complejo, con muchas matices. No puede ser dirimido en, simplemente, una cosa como “la relación terapéutica es lo que cura” o tampoco decir lo contrario: la relación terapéutica es inútil. Me parece que tiene varias aristas. Lo que pasa es que las cosas pululan en Facebook y el resto de las redes sociales que no son lugares aptos para discusiones con matices.
Lee la entrevista completa en Cambio de Hábitos o también puedes escuchar directamente la entrevista completa aquí:
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